¿Qué esconde la mente suicida?

Especial para PORTAFOLIO El suicidio puede golpear a cualquiera. A veces irrumpe en silencio, aunque también suele anunciarse mediante palabras, actitudes, gestos.

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septiembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-09-29

Es una enfermedad propia de una sociedad en donde cunden las exigencias económicas, la búsqueda de la bonanza material pero, sobre todo, donde se extienden el abandono afectivo y la ausencia de diálogo en el seno de las familias. ¿SE PUEDE PREVENIR EL SUICIDIO? Expertos dicen que sí es posible evitarlo. Que es posible impedirlo. Por supuesto, no existen garantías de lograrlo -nadie es dueño de la vida de otros, y tampoco nadie puede apropiarse de la voluntad de los demás-. Sin embargo, dicen, sí es factible impedir la ocurrencia de un suicidio. Siempre y cuando se aprenda a escuchar los signos que lo anteceden. Un grupo de estos especialistas ha emprendido una labor de investigación bien interesante. Mediante la observación de hechos, la comunicación con familiares de suicidas, las cifras y estudios médicos legales, los estudiosos han ido trazando las pautas para diseñar lo que han denominado la autopsia sicológica del suicida. Lo que buscan es detectar qué hay detrás de cada suicidio. Qué lleva a una persona a infligirse lesiones fatales. Cuál es la sombra que precede el acto suicida. Cuáles fueron los hechos previos al acto y cómo se cumplió la secuencia. Es un poco como la reconstrucción del escenario, sus antecedentes y el diseño de la historia del suicida. La investigación se concentra en los menores de 18 años. Es un equipo de investigadores, dirigido por el médico siquiatra Luis Alberto Ramírez, e integrado por investigadores de la Universidad El Bosque y el Instituto Nacional de Medicina Legal. De hecho, los estudios toman como fundamento las bases de datos y el documento oficial de Medicina Legal Forensis, datos para la vida. AUTOPSIA PSICOLÓGICA Habla el siquiatra Ramírez, quien fue, hasta hace poco subdirector científico del Instituto de Medicina Legal y, actualmente profesor asistente de la Universidad El Bosque. La autopsia sicológica se fundamente en tres momentos: la ideación del suicidio, su planeación y el acto en sí. Se establece, además que existen signos que pueden despertar sospechas sobre la ocurrencia de un suicidio y también características de personalidad que influyen. ¿EXISTE UNA PREDISPOSICIÓN? Sí, es un hecho. Se presentan casos conocidos como acting out (o exoactuación como traducción literal), en que la persona se quita la vida sin previa planeación, de manera impulsiva. Pero en la mayoría de los casos sí se encuentra un escenario anticipado en el que se diseñan la intención y la estrategia. No son pocos los eventos en los que se encuentran antecedentes familiares de suicidio. Por supuesto, esta predisposición no conlleva -como una camisa de fuerza- la ocurrencia certera del acto. Pero sí deja una mayor vulnerabilidad. Otra observación importante tiene que ver con lo que se podría denominar como una imitación. El suicidio de un compañero puede abrir las compuertas a la decisión de otro u otros del mismo grupo a atentar también contra sus vidas. Aunque alrededor de un acto suicida se encuentra una constelación de hechos, es innegable que la depresión y la desesperanza son piedras angulares del acto. Si a éstas se le suma la ansiedad, los riesgos se elevan. Para los padres, no es fácil detectar los signos que anteceden la decisión del hijo o la hija de atentar contra su vida. Sin embargo, los investigadores señalan algunos signos que pueden ayudar a esa detección. Entre éstos, se citan estados de ánimo como el aislamiento, la falta de todo entusiasmo, tristeza, enojo frecuente, rabietas. UNA REALIDAD CIFRAS. Según el Instituto de Medicina Legal, el año pasado, 1.751 colombianos se suicidaron. No se contabilizaron los intentos fallidos de quitarse la vida. El número de hombres es mayor que el de mujeres, pero la proporción ha ido cambiando en los últimos años. Se registraron: - 194 suicidios en menores de 18 años (113 hombres; 81 mujeres). Entre ellos, 4 se dieron en niños menores de 9 años; y 67 en niños y niñas entre 10 y 14 años. - 781 se registraron en personas de 18 a 34 años. - Los actos suicidas en personas mayores (entre 60 y 70 años) se incrementaron, llegando a un total 191: 97 hombres y 94 mujeres. Leer los signos de alerta a tiempo puede salvar vidas Si bien algunas actitudes no llevan implícita la sospecha de que algo tan grave va a ocurrir, no se deben descuidar los siguientes signos. - El anuncio. El o la joven anuncia que se va a suicidar. Lo hacen con mayor frecuencia a las personas (una o varias) que le son significativas, las que tienen importancia afectiva en su vida. - La forma. Utiliza diversas expresiones tales como: ‘me voy a matar’; ‘te voy a quitar ese dolor de encima’; ‘te voy a liberar del sufrimiento que te ocasiono’; ‘ya verás que no vas a tener que seguir sufriendo por m풅 - Puede o no dejar una nota. Esta, en general, exime de culpa a su entorno aunque, a veces, también carga de culpa a alguien (la madre, la mayoría de las veces). - Testamento. Pero de todos modos, en los días previos comienza a hacer una especie de protocolo testamentario. Regala objetos que le son cercanos. Es como si estuviera preparando su despedida; como si se despojara de ataduras. - Relato. No es inusual enterarse que alguien lo sabía. La novia, el mejor amigo, a cualquiera le puede anunciar no solo su intención sino comunicarle todos los detalles. Es más, puede pedirle que esté presente en el momento. - El suicidio en pareja tampoco es inusual. Es más, se ha presentado con mayor frecuencia y no solo entre los jóvenes sino, además, entre los adultos mayores.Conozca los detonantes más comunes Cada persona es un mundo complejo, por eso los motivos para pensar o cometer un suicidio, son muy variados. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que pueden ser detonadores importantes, entre ellas: - La presión en el colegio. - Los amigos y sus constantes retos a seguir la moda, a ser el mejor, a no dejarse vencer ni superar. - Las expectativas de lo que se podría tener (bienes materiales, objetos de moda, etc.). - Cambios en la familia como un divorcio mal llevado, con conflictos que involucran a los hijos y los pueden hacer sentirse culpables. - Cambios en las prácticas religiosas de uno o ambos padres. - Consumo de sustancias como alcohol y drogas. - Vínculos pobres con los padres, y de manera especial con la madre. - Poca tolerancia a la frustración tanto de parte de los padres como de los muchachos. - Factor económico. No solo si se presentan cambios radicales en la situación familiar sino, además, desequilibrio entre lo que se tiene y lo que se quisiera tener. -Las rupturas afectivas con la pareja pueden influir en la decisión aunque, en los pre adolescentes y adolescentes, juega un mayor impacto la relación con los padres. Quienes aciertan a detectar señales y signos pueden actuar sin delación, pedir la ayuda de profesionales médicos, asumir cambios certeros y definitivos en el entorno inmediato y las circunstancias de vida.

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