Estadísticamente somos un pueblo feliz

No sé usted, estimado lector, pero en lo personal siento que se están burlando de mí. Todo lo que ocurre en Colombia es trágico y sin embargo se insiste en las noticias que somos uno de los países donde la gente es más feliz.

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diciembre 21 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-21

Debe ser porque a un alto porcentaje de colombianos les van a aumentar casi treinta mil pesos en el salario mínimo mensual. Sólo para que siga contento, el nuevo ingreso le servirá a sus beneficiarios para montar en TransMilenio dos veces al día más algo así como durante la mitad del mes. Mientras tanto, deberíamos encontrarnos parcialmente felices porque las utilidades bancarias serán de 3,3 billones de pesos para el año 2006. Digo parcialmente porque sólo se incrementarán 2,2 por ciento, menos que el salario mínimo. Tendremos que pensar en una ley para favorecerlos el año entrante. Estamos felices porque el comandante de la Policía colombiana se bañó en glifosfato y hasta ahora parece ser que no contrajo ni siquiera una gripe. Esa es la demostración científica más evidente de que las fumigaciones son inocuas para el ser humano. Los habitantes de la frontera con el Ecuador ya tienen la prueba reina de que no se afecta el ecosistema ni la salud de la población. Se confirma que las importaciones crecieron de manera espectacular, más que las exportaciones. Eso nos llenará de orgullo porque en los escaparates habrá más mercancías disponibles, nuestra ilusión de mayor consumo nos permitirá sentirnos orgullosos. Podremos utilizar todas las nuevas tarjetas de crédito que amablemente nos remiten por correo los bancos para aumentar nuestro endeudamiento. Después se hará realidad la promesa de campaña de nuestro actual Presidente de borrarnos de la lista de inelegibles en los archivos de morosos, eso sí, cuando se pague. Qué felicidad. Se aprobará el TLC con los Estados Unidos de Norteamérica. Por esta misma época el año entrante, llevaremos un mensaje de esperanza a los familiares de los dueños de las multinacionales norteamericanas farmacéuticas y de fabricantes de agroquímicos. Con toda seguridad sus utilidades aumentarán y eso se constituirá en un factor de promoción importante para aumentar la inversión global, en Norteamérica. Los paramilitares nos dirán toda la verdad. Según ellos, los delitos de lesa humanidad fueron el mal menor frente a la campaña libertaria que adelantaron. Hasta ahora se sabe que únicamente tuvieron el apoyo de militares ya fallecidos. Podemos mostrar nuestra alegría, ya conoceremos quién mató a los familiares de los desaparecidos, sacarlos de las fosas comunes y enterrarlos cristianamente. Para colmo de la dicha habrá una ley de ‘Punto Final’. Los que financiaron este horror serán indultados y podrán seguir manejando parte del país en lo económico y en lo político. Habremos logrado la paz de los sepulcros. Burla burlando. Todas estas buenas noticias las podremos celebrar esta Navidad y en las fiestas de Fin de Año. Podremos viajar con seguridad por las carreteras que nos conducirán a los carnavales de Barranquilla, o a ver toros y mujeres bellas en Manizales, o a las fiestas no racistas de los blancos y negros en Pasto, o a ese bello espectáculo de las Corralejas en Sucre, ya en paz, o a los centros comerciales de Montería en medio de los bellos paisajes de sus productivas haciendas. En fin, no me queda sino compartir con ustedes tantos y tantos motivos para estar feliz y manifestarles mis mejores deseos por una Navidad en paz. A los desplazados, a las víctimas, a los que tienen tantos motivos para la tristeza les ruego comedidamente que aplacen sus sentimientos indefinidamente. Al fin y al cabo son solamente una minoría. Profesor Universidad Nacional " Se confirma que las importaciones crecieron de manera espectacular, más que las exportaciones”.,

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