Estudio del Cede dice que persisten trabas a la VIS

Más transparencia en el funcionamiento de la UVR, eliminar el requisito de codeudores, fomentar el ahorro y que el subsidio familiar de vivienda pueda ser usado tanto para vivienda nueva como para la usada, son algunas de las condiciones que deberá tener en cuenta el Gobierno si quiere que más familias con ingresos entre 1 y 3 salarios mínimos (433.700 y 1'301.100 pesos) accedan a una vivienda digna.(VER GRAFICO)

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julio 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-07-31

Así lo establece el estudio ‘Informalidad del mercado de crédito para la vivienda de interés social’ elaborado por el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes, y que fue realizado para el Ministerio de Ambiente y Vivienda. En el análisis, que estudia tanto la oferta de crédito como la demanda de vivienda, se establece que si el Gobierno con su política de vivienda quiere ampliar la cobertura, se deberá fomentar el ahorro programado. La razón: los establecimientos financieros ven en este mecanismo una señal de estabilidad de ingresos. “Según se demuestra en los ejercicios estadísticos realizados, el ahorro programado es más importante a la hora de acceder efectivamente al crédito, que la misma formalidad laboral del postulante. Los resultados demuestran que en la medida que el hogar solicite crédito, la formalidad del mismo deja de ser relevante, siempre que disponga de ahorro programado”, señala el estudio. Los investigadores del Cede, Fabio Sánchez, Ricardo Rocha y Jorge Tovar, señalan que pese a los esfuerzos del Estado, el principal instrumento de la política de vivienda para los pobres, el subsidio familiar, resulta insuficiente frente a la necesidad de los hogares con ingresos por debajo de los cuatro salarios mínimos. “Se estima que la producción derivada del sistema de subsidios familiares de vivienda, cubre un 40 por ciento de las necesidades anuales de nuevas viviendas para este segmento, lo demás atendiéndose a través del mercado de construcción informal y el mercado de alquiler”, dicen en el documento. Y es que mientras que del total de la población el 51,7 por ciento tiene vivienda propia totalmente pagada, en los hogares con menos de tres salarios mínimos esa cifra es de 43,39 por ciento. (Ver gráfico). Por otro lado, otra recomendación señala que en la solicitud de crédito para vivienda de interés social, que es un complemento al subsidio, deben buscarse mecanismos para que requisitos como la acreditación de codeudores sea eliminada, “especialmente dada la existencia de garantía hipotecaria”. Otro de los obstáculos que pone sobre la mesa el estudio del Cede, es que los hogares que obtienen sus ingresos de labores informales, prefieren no postularse para obtener créditos. “Difundir la idea, que si bien la formalidad es requisito para mostrar estabilidad laboral, hogares aún sin contrato, pero con ingresos suficientes pueden ser exitosos en el proceso de postulación a crédito, particularmente si logran acceder a subsidio”, dice. Agrega el análisis que por el lado de la demanda, se debe difundir más información bancaria. Esto, por un lado, permitirá entender el funcionamiento del sistema financiero; y por otro, pormover en la población informal instrumentos como el ahorro programado. El 52 por ciento de los hogares dispone de una cuenta bancaria. OTRAS CIFRAS - El 12 por ciento del total de hogares postulantes con subsidio aprobado, no lo utilizó, esto por no haber obtenido crédito complementario. - El 57 por ciento de los hogares con ingresos entre uno y tres salarios mínimos está en Bogotá, según el estudio del Cede que para esto usa cifras del Sisben de Planeación Nacional. -Pasto tiene menos de 6.000 hogares con ingresos entre uno y tres mínimos. -Los cálculos de los investigadores, con base en el Sisben, establecen que en promedio, más del 90 por ciento de las viviendas está compuesta por un hogar.

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