Hacia una ética nacional y mundial

La semana pasada estuvo en Bogotá uno de los intelectuales europeos más importantes de la actualidad. Se trata del teólogo ecuménico Hans Küng, un pensador famoso por su búsqueda de una ética mundial. Fue invitado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano a una serie de conferencias sobre diversos temas que giran alrededor de la cuestión ética.

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marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Tuvimos la oportunidad de leer y escuchar sus tesis, y además de participar en un panel sobre la economía y la ética. A continuación compartimos algunas de nuestras principales reflexiones relacionadas con las propuestas de Küng, no sin antes ratificar nuestro acuerdo pleno con su insistencia en la necesidad de alcanzar un consenso global sobre valores, derechos y obligaciones fundamentales, y con su premisa de que la ética mundial debe estar fundamentada en los preceptos básicos comunes de las principales religiones del planeta -asuntos como la conservación de la vida, el respeto y la tolerancia. * Es necesario recordar que la ética es la parte de la filosofía que trata sobre la moral y las obligaciones del hombre. La moral, a su vez, trata sobre la bondad y maldad de las acciones y del carácter de las personas. Con respecto a las obligaciones, vale la pena reconocer que en Colombia todo el mundo habla de derechos, todo el mundo reclama el respeto de sus derechos, pero son pocos los que hablan de sus obligaciones, y aún menos los que las cumplen cabalmente. Por este motivo, nos parece de singular trascendencia la presencia de los mensajes del profesor Küng. * El teólogo suizo afirma que la globalización es inevitable, ambivalente, imprevisible y gobernable. Coincidimos con el cuarto calificativo -gobernable- que a juicio nuestro implica una gran oportunidad -la posibilidad de poner a la globalización al servicio de los intereses colectivos. Con respecto al primer calificativo -inevitable- pensamos que más que eso, la globalización es aconsejable porque los grandes desafíos de la humanidad que son por ejemplo el calentamiento global, la lucha contra la miseria, la guerra contra las drogas, la batalla contra las enfermedades -como el VIH Sida o la Malaria- y la defensa de los derechos humanos, son problemas globales que sólo podrán ser resueltos mediante soluciones globales. Esto es apenas lógico; pensar lo contrario -que respuestas locales resolverán los males mundiales- es ingenuo. * Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, afirmó en una conferencia sobre ética y economía en la Universidad de California, Berkeley, que se debe buscar el bienestar pero siempre sobre la base del respeto a los derechos humanos y del respeto a la libertad (libertad igual para los poderosos y los débiles), y que la calidad de vida vale más que las posesiones materiales. Es decir, coincide con Aristóteles en su ética nicomaquea al sostener que el dinero no debe ser un fin sino un instrumento al servicio de la búsqueda de una vida mejor. La ética, no la economía sola, es la que lleva al individuo a una vida mejor. Ética y economía juntas permiten la realización de esa vida. * Escoger entre libertad económica o intervencionismo estatal es un falso dilema, como bien lo dijo Carlos Lemos Simmonds hace una década. En Colombia se necesita más economía de mercado (apertura, privatizaciones, competencia, desregulación) pero simultáneamente más y mejor actividad estatal (salud, educación, justicia, seguridad, control de los abusos empresariales, etc.). * Coincidimos con el profesor Küng en que hay que introducir en la conciencia económica una ética económica, es decir, en palabras de Küng, “un saber de orientaciones y reglas que requiere ser menos dominado teóricamente que aplicado en la práctica”. * Estamos también muy de acuerdo con otra propuesta de Küng: el Principio de Humanidad, con su regla de oro que consiste en la sumatoria de cuatro componentes -la no violencia, la veracidad, la solidaridad y la igualdad de derechos. * En su libro Proyecto de una ética mundial Küng afirma que una de las finalidades de esa publicación es lograr que los responsables de la sociedad se consagren -con el conocimiento teórico y con la práctica- al crucial tema de la ética mundial, asunto indispensable de abordar para hacer posible el verdadero progreso de la humanidad. En Colombia, estamos en mora de construir (o de refinar, para no ser tan drásticos) ese marco ético. De esa manera no solamente facilitaríamos el avance de la sociedad colombiana, sino que contribuiríamos a ese gran marco de la ética mundial que con sabiduría diseña el profesor Küng.

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