Una exclusiva y elegante forma de viajar en alta mar

EFE. “Dios bendiga al Queen Elisabeth y a todos aquellos que naveguen en él”. Con estas palabras, la reina de Inglaterra inauguraba hace unos días el transatlántico más grande del mundo y última adquisición de la empresa Cunard, una flota de élite compuesta por los barcos más potentes y modernos, en los que, en un intento por recuperar los grandes cruceros de antaño, cuidan hasta la exquisitez el más nimio detalle.

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octubre 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-10-30

Hay muchas formas de hacer un crucero, y algunas nada tienen que ver con esos gigantes barcos que parecen rascacielos dispuestos en horizontal y que tienen el aspecto de una inmensa jaula de grillos. UN BARCO DE FINA ESTAMPA Nada que ver con la estampa que luce el recién inaugurado Queen Elisabeth, que llega para sustituir al ya jubilado Elisabeth 2 al Queen Mary 2; o al Queen Victoria, y que tiene 294 metros de eslora, una manga de 32,25 metros y una capacidad de desplazamiento de 99.000 toneladas, y costó 1.100 millones de dólares. Los pasajes se pusieron en venta el pasado 1 de abril y se agotaron en menos de media hora. Esto teniendo en cuenta que el precio en las suites de clases superiores oscila entre los 7.000 y 14.000 dólares por pasaje y día. Un pequeño inciso. Para 2.000 pasajeros hay casi un millar de tripulantes. Esto es viajar como reyes, o como trasladarse a los años dorados de los transatlánticos, cuando cientos de películas se situaban en esos barcos de ensueño donde había tiempo y lugares para todo. Incluido el romance de los protagonistas. Si en aquellos tiempos en que Marilyn Monroe daba saltitos ante una diadema de diamantes o Audrey Hepburn era solicitada en cubierta para que ayudara a colocar el sombrero a Bogart, el objetivo primario del viaje era unir dos continentes. Ahora, gracias a la velocidad de otros medios de comunicación, las empresas no ponen tanto empeño en la rapidez, sino en el tamaño, el trato exquisito, el lujo y los pequeños detalles con los viajeros. Los grandes transatlánticos de la empresa Cunard tienen como antecedente a los primeros barcos de lujo alemanes de antes de la I Guerra Mundial. Así se introdujo el concepto de lujo en la navegación marina, en la que figura la maldición del Titanic, pero también el Mauretania. El Queen Mary, primero de estos grandes barcos de la empresa Cunard, está atracado en Estados Unidos, convertido en atracción turística con guías incluidas para todas las edades e incluso está considerado por amigos de lo paranormal como uno de los lugares con mayor concentración de fenómenos de este tipo. EL ESPLENDOR DE UN INMENSO HALL Tanto el Queen Mary 2 como el Queen Victoria y el Queen Elisabeth cuentan con un inmenso hall de vista impresionante con su clásica ‘Royal Arcade’, la escalera que rodea la arcada central y que es un símbolo de esta flota y de los lujos y las exquisiteces que les son propias. Una de ellas, común a toda la flota, es el culto al relax, al cuerpo, con unas instalaciones y unos servicios a la altura de cualquier centro especializado. Así, detalle a detalle, se van conjugando toda la serie de atracciones para los viajeros. En cualquiera de estos grandes barcos, hay uno o varios espacios dispuestos para una velada tranquila de charla y música suave al más puro estilo de una taberna inglesa. A la hora del descanso Las clases de alojamientos son muy variadas. Se puede encontrar desde una suite interna, es decir, sin acceso de luz natural; una exterior iluminada por un ojo de buey, o una ventana relativamente grande, hasta llegar a la que se considera básica y que contiene un pequeño balcón exterior. Pero a partir de aquí, todo puede mejorar. Hasta llegar al apartamento de 137 metros cuadrados con dormitorio en la parte de arriba, balcón grande, dos baños de mármol. El número de estrellitas de la suite va acorde con aquellos lugares del barco a los que permite el acceso de las zonas comunes. Así, mientras el Britannia es el comedor insignia de cada transatlántico, existen pequeños rincones ‘gourmets’ a los que tienen acceso aquellos cuyo alojamiento tiene cierto plus. 137 metros cuadrados puede llegar a medir uno de los dormitorios del crucero, este puede tener un balcón grande y hasta dos baños de mármol. "Los pasajes se pusieron en venta el pasado 1 de abril y se agotaron en menos de media hora. Esto teniendo en cuenta que el precio en las ‘suites’ de clases superiores oscila entre los 7.000 y 14.000 dólares por pasaje y día”. “Hay muchas formas de hacer un crucero, y algunas nada tienen que ver con esos gigantes barcos que parecen rascacielos dispuestos en horizontal y que tienen el aspecto de una inmensa jaula de grillos”.ADRVEG

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