No es fácil invertir el capital político,

La nueva administración Uribe nos tenía desconcertados promoviendo controversias de dudosa utilidad pública y con un alto costo para el saldo a favor del Presidente que tiene más de siete millones de votos en su haber y niveles de popularidad sin precedentes, sostenidos durante toda su gestión.

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julio 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-31

Pero al tiempo que se produjo el nombramiento de Samper, el anuncio de que vamos a pedir la sede del mundial y la reglamentación ambiental que facilita que Colombia se convierta en un basurero de desechos peligrosos, todas ellas iniciativas lesivas para la credibilidad y el prestigio de Uribe y malas inversiones de su capital político, han surgido un par de proyectos que merecen toda la atención y respaldo para que se invierta ese respaldo popular en forma productiva e imaginativa. Se trata de la capitalización privada de Ecopetrol y la idea de que el Gobierno central fiscalice a los gobiernos locales y que tenga autoridad para remover gobiernos corruptos, negligentes o los que son controlados por mafias, paramilitares, guerrilla o roscas clientelistas venales. Es curioso que la USO y que los políticos de la Comisión V, que añoran el estatismo, no apoyen la capitalización privada de Ecopetrol. Ellos han pasado años quejándose de que esa empresa no ha podido realizar su potencial de inversión y tomar ventaja de las oportunidades de inversión y desarrollo que tiene, por la relación entre las finanzas de Ecopetrol y las finanzas públicas, y de que el Ministerio de Hacienda la utiliza como fuente de recursos con lo que contribuye a acentuar la limitación con la que tiene que funcionar. Si el 20 por ciento del patrimonio de Ecopetrol perteneciera a ahorradores privados su administración y el Gobierno tendrían la responsabilidad fiduciaria de desarrollar plenamente las oportunidades de desarrollo y generación de utilidades de la empresa, con lo que se cumpliría a cabalidad con la aspiración de la USO y de los políticos mencionados que se oponen a la iniciativa, dizque porque abre el camino hacia la privatización. Esa hasta ahora no ha sido la experiencia. Ahí está ISA, haciendo inversiones importantes en todo el continente con recursos que son mayoritariamente del sector público, y cada vez que alguien habla de privatizarla el establecimiento eléctrico, con el notablato antioqueño y con Uribe a la cabeza, se oponen con el argumento de que es rentable y que maneja un sector estratégico. Efectivamente es una empresa con una mayoría de acciones en poder del sector público y con capital privado minoritario que ha podido protegerse de la voracidad del clientelismo político. Ha asombrado a todo el mundo por la habilidad y el arrojo de su administración, que pese a contar entre sus directivos a funcionarios públicos, ha podido desarrollar un ambicioso plan de negocios y es líder en América Latina. Pero es posible que la inversión de recursos públicos en ISA no resista un análisis de evaluación social de proyectos. Es válido preguntar si invertir capacidad de crédito y recursos del sector público colombiano en su expansión internacional es la mejor opción y si no sería lógico y mucho más productivo que la compraran los ahorradores colombianos y se liberaran esos recursos para que el Gobierno pudiera llevar a cabo proyectos de mayor rentabilidad social o reducir deuda externa. Si es a ese tipo de cuestionamientos que le temen la USO y los políticos que se oponen a la capitalización privada, pueden estar tranquilos. Lo más probable es que todo el mundo conviva feliz durante mucho tiempo con un Ecopetrol mixto y pujante, como lo están ahora con ISA. Lo más probable es que todo el mundo conviva feliz con un Ecopetrol mixto y pujante”.

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