La Francia de Sarkozy

El próximo 22 de abril los franceses irán a las urnas para elegir el reemplazo de Jacques Chirac. Para que haya un ganador sin tener que acudir a una segunda vuelta, uno de los candidatos tendrá que obtener más del 50 por ciento de la votación. De acuerdo a las encuestas todo parece indicar que no habrá ganador en la primera ronda electoral y que el nuevo presidente será elegido el 6 de mayo próximo.

POR:
marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Quien puntea las encuestas hasta el momento es el ex ministro conservador de 52 años Nicolas Sarkozy, líder indiscutible del partido de gobierno UMP (Unión por un Movimiento Popular). Aunque todavía nadie se atreve a dar un pronóstico sobre el resultado de las elecciones, ‘Sarko’ como se le conoce popularmente, ha presentado un nuevo estilo en la política francesa, que de lejos lo hace ver como un transformador. Sarkozy es un político poco convencional para los estándares franceses. Es defensor del liberalismo económico y las políticas de libre mercado, tiene un discurso fuerte en materia de seguridad, habla con firmeza frente a temas como la inmigración reclamando una política más objetiva que favorezca la entrada de trabajadores calificados y no duda en criticar la herencia paternalista del modelo socialista. Sarkozy no es un político de encuestas. Su estilo frontal para llamar las cosas por su nombre, cuyos críticos tildan de autoritario, ha sido hasta el momento un contraste frente a Segolene Royal, la candidata socialista y François Bayrou, el candidato centrista que ha subido recientemente en las encuestas. Sarkozy en lugar de acomodarse a la corriente tratando de moldear su discurso a los votantes ha lanzado un mensaje moderno donde fuera de abogar a favor de una mayor relación con los Estados Unidos, ha planteado reformas estructurales en el servicio civil, el sistema educativo y la legislación laboral. A pesar de tener un perfil controversial, su gestión al frente de los ministerios del Interior, Economía, y Presupuesto lo acredita como un hombre de Estado. El haber sido miembro de la Asamblea Nacional, concejal y alcalde de Neuilly -un suburbio de París, lo hace un político de base cuyo contacto directo con la gente es su mayor activo. En su libro recientemente publicado en inglés, titulado Testimony, orientado a presentarse ante el mundo fuera de Francia, Sarkozy deja sus ideas claras. No busca congraciarse con nadie sino motivar un voto a favor de sus propuestas, bajo la premisa de una ruptura con la política tradicional. No se enreda en contreñimientos ideológicos y defiende los lineamientos de la Tercera Vía de Tony Blair, sintetizados en promover la iniciativa privada hasta donde sea posible y la intervención del Estado hasta donde sea necesaria. En Testimony, Sarkozy describe la crisis que vive la pequeña y mediana empresa exponiendo su preocupación porque uno de cada siete franceses trabaja para una compañía extranjera. Critica que la inversión en ciencia y tecnología no supere el 2,2 por ciento del PIB, que el desempleo para la mano de obra no calificada se sitúe en el 15 por ciento y que el gasto social haya pasado en los últimos años del 22 por ciento al 33 por ciento del PIB sin una mejora clara en la provisión de los servicios. Defiende mayor flexibilidad en el mercado laboral y promueve una reforma estructural al sistema pensional. Es crítico frente al modelo económico y expresa su procupación por los bajos niveles de crecimiento y resume que no hay mejor política social que un empleo digno. Considera que la política laboral puesta en marcha por los gobiernos socialistas ha sido la causa por la cual tres millones de personas están bajo contratos temporales. En lo internacional defiende el Protocolo de Kyoto, la reforma de las Naciones Unidas y promueve una agenda estratégica con China, India, Brasil y el Sureste Asiático, aunque valga decirlo, su gran lunar sigue siendo la oposición expresada frente al ingreso de Turquía a la Unión Europea. Por ahora es difícil anticipar si ‘Sarko’ será el sucesor de Chirac, pero no cabe duda que su discurso parece ser el que más se acerca a lo que Francia requiere. Consejero Principal por Colombia y Ecuador ante el BID "No cabe duda que su discurso parece ser el que más se acerca a lo que Francia requiere”.

Siga bajando para encontrar más contenido