Gadafi regresa a la escena mundial

Al llegar al hotel de lujo, rodeado de su guardia de amazonas, plantó su jaima y sacrificó un cordero. Muamar El Gadafi, el líder libio de pintoresca imagen que cayó en desgracia internacionalmente tras el atentado terrorista contra un avión de la Pan Am, ha vuelto al primer plano de la escena geopolítica.

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diciembre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-12-22

Y basta ver su reciente agenda internacional: asistió a la cumbre de la Unión Europea y África en Lisboa; visitó Francia, donde fue recibido por el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, y estuvo en España, donde fue recibido por las más altas autoridades del país: tanto el jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como por los reyes, don Juan Carlos y doña Sofía. En España, los tres aviones con los que viaja Gadafi y su séquito de 300 personas se instalaron en un hotel de lujo de Sevilla (sur del país), y llegar se plantó la jaima con la que el líder libio sigue haciendo honor a su origen beduino. Fuentes del establecimiento señalaron que también se sacrificó un cordero, mientras la delegación libia ocupaba 115 de las 127 habitaciones del hotel de lujo, aunque Gadafi se dirigió de inmediato a la jaima, de color oscuro y dimensiones relativamente pequeñas, que se instaló junto a las piscinas del establecimiento. Desde allí, tras dos días de estancia privada, Gadafi se trasladaría a Madrid para iniciar su primera visita oficial a España en sus 38 años de mandato, lo que viene a confirmar la normalización del que fue considerado durante las dos últimas décadas uno de los parias de la comunidad internacional. PASOS HACIA ADELANTE En Francia, el líder de Libia, un país considerado clave en la geopolítica mediterránea, firmó acuerdos de cooperación con Sarkozy, recogiendo los primeros frutos de la operación de diplomacia que permitió poner fin recientemente a ocho años de encarcelamiento de los seis profesionales de la salud búlgaros acusados de haber inoculado deliberadamente el virus del sida a más de 400 niños. Fue la primera y muy simbólica ilustración de la normalización de las relaciones entre Trípoli y Bruselas prometida por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Esa normalización se plasmará pronto en un acuerdo específico que incluirá a los 27 miembros de la Unión Europea para su aprobación y que incluirá la apertura a las exportaciones libias, la facilitación de visados, la cooperación contra la inmigración ilegal, la vigilancia de fronteras y la arqueología, entre otros ámbitos. El régimen libio inició su periodo de “rehabilitación” tras su renuncia explícita a las armas de destrucción masiva y al acuerdo a que se llegó en 2006 para pagar indemnizaciones a las víctimas del atentado aéreo de un avión de la Pam Am que estalló sobre Lockerbie (Escocia) en 1984, en el que murieron 270 personas. Después de presiones internacionales y de la intervención del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, el Gobierno de Trípoli entregó en 1999 a los dos agentes libios acusados del atentado de Lockerbie para que fuesen juzgados en La Haya por un tribunal escocés. Entonces, las Naciones Unidas anunciaron la suspensión del embargo internacional que pesaba contra el país. EL CORONEL BEDUINO Así, en los últimos tiempos se ha podido ver por Europa la figura de este líder nacido en 1942 en un campamento de la zona desértica de Sirte, y criado en el seno de una familia de beduinos (en árabe, nómadas), el pueblo que se expandió en el siglo VII por el Norte de África procedente de la Península Arábiga. Gadafi no se desprende en público de su vestimenta beduina, compuesta por la túnica, la capa marrón y la taquiya (pequeño gorro cónico) de este mismo color, y recibe a las autoridades con las que se entrevista en su jaima, aunque para dormir prefiera la comodidad de una suite hotelera. Como se ha podido ver en España, también sigue manteniendo a su tradicional guardia personal de una treintena de mujeres, a quienes exige virginidad, según la leyenda. Gadafi tuvo una formación militar; su padre, dedicado al pastoreo de camellos, optó por inculcarle desde joven una formación académica, lo que le abrió las puertas a la escuela militar. Con tan solo 27 años, el capitán Gadafi dio un paso más en su precoz activismo político y junto a un grupo de oficiales, lideró un motín en septiembre de 1969 que derrocó al rey Idris al Senusi cuando éste se encontraba en Grecia. Una semana después del golpe, ascendió a coronel y asumió el control de las Fuerzas Armadas bajo el cargo de jefe del Consejo de Mando de la Revolución. A los pocos meses, se autoproclamó primer ministro y sentó las bases para ejercer un poder omnímodo que, en teoría, depositaba en el pueblo, de acuerdo con los dogmas del Libro Verde, la base del sistema político y moral libio. De acuerdo con esta tesis, pasó a denominar al país Al-Yamahiria (Estado de las masas) Arabe Libia Popular Socialista en 1977 y a bautizar su cargo como ‘Líder Supremo de la Gran Revolución de Al Fateh’ o guía de la Revolución. Aunque fue ayudado por Estados Unidos para aplacar intentonas golpistas, pasó a ser en los años 80 su enemigo diplomático y bélico, con los bombardeos en abril de 1986 sobre las ciudades de Trípoli y Bengasi. Ahora, su política de aperturismo también ha llegado a internet, donde Gadafi tiene su propia página para exponer sus iniciativas y discursos. El líder libio está casado en segundas nupcias; con su primera esposa, tuvo un hijo varón, y con su segunda, otros siete, entre ellos, Seif El Islam (‘la espada del Islam’), considerado el heredero del régimen. Libia, con algo más de seis millones de habitantes, está situada en el norte del continente africano y limita en este punto cardinal con el mar Mediterráneo, al este con Egipto y Sudán, al sur con Chad y Níger y al oeste con Argelia y Túnez. - LAS CONQUISTAS ALCANZADAS Además de los logros políticos obtenidos por el líder libio al ser recibido por mandatarios europeos, también lográ algunas conquistas económicas. El Parlamento francés aprobó esta semana un proyecto de ley para ratificar un convenio fiscal entre París y Trípoli, destinado a prevenir la evasión fiscal así como evitar la doble imposición de impuestos, con el fin de estimular las inversiones en ambos países. En España, Gadafi también se reunió con empresarios españoles con quienes habló de la posibilidad de acordar contratos por el valor de unos 17.000 millones de dólares en sectores como la energía, infraestructura, defensa y la aeronáutica. Por otra parte, se espera que para comienzos de enero de este año, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, reciba al jefe de la diplomacia libia, Abdelrahman Chalgham, según anuncio del Departamento de Estado. Ellos ya se han visto un par de veces.

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