Gobierno decidió congelar precio de combustible en primer trimestre de 2009

Cuando en 1999 se inició la política de desmonte de los subsidios, la idea era que el precio en Colombia se igualara a los internacionales y que los colombianos pagaran lo que realmente cuesta.

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diciembre 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2009-12-29

En su momento se justificó esta política, en que esa brecha de precios implicaba que se tuvieran que usar recursos provenientes del erario público para subvencionar la gasolina que se consumía internamente en detrimento de la inversión social.

Hoy, 9 años después, la meta de no subsidiar ya se alcanzó desde hace un par de meses, y sin embargo los precios de la gasolina no están bajando tan rápido como subieron, aún en medio de una descolgada de los precios internacionales del petróleo, que hoy rondan los 40 dólares por barril y con tendencia a seguir descendiendo por la recesión en E.U. y la desaceleración en Europa.

Con ese telón de fondo, ayer el Gobierno anunció que en el primer trimeste del año se mantendrá congelada la gasolina y el Acpm, pero que en el corto plazo no habría una rebaja sustancial debido a la volatilidad externa.

El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, explicó que a partir de enero entrará a operar un fondo de estabilización, el cual ahorrará alrededor de 1.600 pesos de cada galón vendido que serán usados para sostener el precio cuando vuelva a subir el petróleo.

Lo paradójico es que el mismo Minminas confirmó que otros derivados del petróleo sí bajarán de precio en los próximos días como el asfalto que caerá 35 por ciento y el gas en cilindros o GLP que registrará una disminución del 25 por ciento.

La no reducción del precio de los combustibles ya ha encendido un debate entre los analistas, pues a juicio de algunos va en contravía a lo que sucede en el mundo.

"Es inconcebible que en un país donde producimos nuestra gasolina tengamos que pagarla al equivalente de 3,4 dólares por galón (7.400 pesos), cuando en los Estados Unidos, ha bajado a 1,8 dólares por galón (3.967 pesos)", señala el senador Hugo Serrano, experto en temas energéticos.

Para él, en las actuales circunstancias, teniendo en cuenta el precio del dólar y un barril de crudo de 44 dólares, el galón de gasolina corriente debería bajar 700 pesos.

En el 2008 en Colombia la gasolina corriente subió 12,68 por ciento, mientras que el Acpm tuvo un incremento del 13,62 por ciento. Estas variaciones afectaron al 35 por ciento de los colombianos que tienen vehículo, además de influir en la producción de bienes y servicios de la economía por el encarecimiento de los costos.

Un estudio elaborado por el ingeniero Diego Fernando Otero Parada, Decano de la facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables de la Universidad Central, explica que los precios de las gasolinas de Colombia y el Acpm, están por encima del promedio mundial y se clasifican entre los cuatro más altos de los países autosuficientes en hidrocarburos.

Para Otero, el subsidio a los combustibles es un mito pues el ingreso al productor (Ecopetrol y Glencore) está por debajo del precio de la gasolina en la costa del Golfo de México, pero muy por encima de los costos de producción internos que llegan en promedio a 27 dólares por barril.

En resumidas cuentas quien ha salido ganando es Ecopetrol, cuyo mayor accionista es la Nación. El análisis de Otero muestra que el ingreso al productor pasó de representar el 44,5 por ciento a finales de 2003 a 53,94 por ciento el 30 de junio del 2008.

"La pregunta es si Colombia, país con petróleo, debe cobrar como un país importador, sino, más bien, según el costo promedio o el costo marginal de producción interno y así tener una ventaja comparativa que se pierde al tratar de compararnos con países deficitarios en petróleo", indica Otero.

¿Pero entonces cuál es la nuez del asunto? El problema hoy en día es que debido al menor crecimiento económico previsto para el año entrante, el Gobierno ya anunció que aplazará gastos por 3 billones de pesos, pues se da por descontado una caída en los ingresos tributarios.

"Lo que quiere el presidente Uribe es cobrar un nuevo impuesto disimulado, que no tiene base legal", cuestionó el senador Serrano.
No es la primera vez que medidas transitorias quedan convertidas en permanentes luego de que han cumplido su cometido o que han mostrado sus réditos.

El caso más cercano es el del impuesto a las transacciones financieras, que arrancó con una tasa de 2 por mil, el cual se estableció de forma temporal para enfrentar la crisis financiera de la década pasada, y ahora va en 4 por mil.

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