Gobiernos de nueva izquierda en América Latina: ¿reacción o moda?

Hugo Chávez comenzó a gobernar en Venezuela desde febrero de 1999 y los primeros cuatro años de mandato estuvieron llenos de todo tipo de problemas.(VER MAPA: CRONOGRAMA ELECTORAL DE AMÉRICA LATINA)

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diciembre 22 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-12-22

Incluso de intentonas de golpe de Estado. El comentario general de políticos locales y extranjeros era que el gobernante no tenía rumbo, que su teoría de exportar la ‘Revolución bolivariana’ era una de sus locuras y que su acercamiento con Fidel Castro no representaba peligro alguno por la supuesta decadencia del legendario personaje. A medida que Chávez se fue imponiendo y acabando con todo vestigio de oposición política, su discurso bolivariano fue haciéndose más fuerte, al igual que las críticas al gobierno de Estados Unidos con el que hay no solo un rompimiento ‘verbal’, sino demostraciones concretas: En agosto pasado expulsó virtualmente a la DEA. Hoy, el controvertido presidente está atornillado en su silla del Palacio de Miraflores. Hace tres años, en enero del 2003, comenzó a gobernar en Brasil, un obrero metalúrgico, con una autoformación ideológica de izquierda. Para los analistas, el recorrido y la experiencia sindical de Lula, sumados al pragmatismo y prudencia del discurso y al mismo tamaño de la economía brasileña, le daban un mayor talante de estadista que al tropical mandatario venezolano. Incluso, al comienzo Lula constituía un mayor peligro que Chávez. De todas formas, con los dos en el poder, comenzó a hablarse de un triángulo peligroso para los intereses del capital: Inacio Lula, Hugo Chávez y Fidel Castro. Para otros, la situación favorecía un reencauche del dictador cubano. Ni Chávez ni Lula han abandonado su discurso, pero mientras el venezolano lo ha profundizado y radicalizado frente a Estados Unidos y su modelo de exportación ha sido más agresivo, Lula ha ganado en moderación y buenos modales. Pero en el fondo, es un asunto más de diferencias y de tono de formas que de fondo: ambos creen que Latinoamérica debe buscar su independencia política y económica y que Estados Unidos no le ha hecho un gran beneficio a la región. El tono antiimperialista de Chávez ha ganado espacio entre los países latinoamericanos e incluso se habla de que su modelo ha sido comprado por otros países. El último es Bolivia, que acaba de elegir a Evo Morales, un cocalero que admira a Chávez. El presidente Hugo Chávez le acaba de enviar a Evo una carta de felicitación por el triunfo, en la que habla de "batalla por la dignidad y por la soberanía'' y de que "la gran familia de los pueblos encuentra en tu patria una nueva razón para afirmar la causa de la humanidad y para negar la falacia neoliberal del fin de la historia. Es tiempo de refundación en Bolivia: es un nuevo comienzo de la historia''. En varias oportunidades, Bolivia ha sido tomado como ejemplo de ajuste económico por los organismos internacionales como el Banco Mundial y destacado por sus grandes reformas estructurales. Sin embargo, es el país más pobre de Surámerica y en el que los indicadores económicos son menos sobresalientes. Venezuela se regocijará de un poder que se complazca llamarse bolivariano y para mayor concreción socialista; el Mercosur, que últimamente ha desarrollado un intenso nacionalismo económico pan-andino, dará también la bienvenida a un nuevo socio del eje Brasilia-Buenos Aires, tambien emparentado hoy con Caracas; la Habana, todo lo que favorezca el color atezado,como en un remordimiento de que los españoles -antepasados de la mayoría de los cubanos- contribuyeran tanto a que en la isla no quedaran indios, pensará que el nuevo poder en La Paz es un signo inequívoco de que ya se está dando la vuelta a la tortilla", dijo el analista español y gran conocedor de la realidad latinoamericana, Miguel Angel Bastenier. Pero no es sólo el triunfo de Morales. Desde hace ya algún tiempo, al presidente argentino Néstor Kirchner, se le considera un aliado de Chávez. Su tono antineoliberalismo sube día a día. La semana pasada siguió la actitud de Lula de pagar la deuda con el FMI en tono más duro que su vecino. Dijo que el Fondo no había ayudado para nada a su país. El aplauso de Chávez no se hizo esperar. Al mandatario argentino se le incluyó inicialmente en el ranking de la izquierda moderada, junto a Lula, pero ya hay quienes lo acercan más a Chávez. Chávez tiene ya otros puntos a favor. El primero es que fue admitido como miembro de Mercosur en una clara alusión a su no entrada al TLC de sus socios andinos con Estados Unidos, se ha convertido en un instrumento de financiamiento para los países de la región, promueve proyectos de inversión en distintos países y ha puesto a su disposición una cantidad nada despreciable de petróleo. La tendencia izquierdista de América Latina temida por muchos y explicada por otros como un fenómeno que responde a la poca efectividad de los modelos inspirados desde Washington tendrá su prueba de fuego en el 2006. Chávez será reelegido en su país, pero hay dudas acerca de si Lula recibirá un segundo mandato. Si ello no ocurre, el modelo recibirá un golpe fuerte. Las ideas de izquierda que se pregona ahora en América Latina es muy distinta a la radical de los años sesenta e incluso más moderada que la de Salvador Allende a comienzos de los años setenta. Ahora, ya no se desprecia al capitalismo ni a la inversión extranjera, sino que se buscan unas mejores condiciones de vida para los pobres. En lo que sí no ha cambiado es en su aire antinorteamericano, acrecentado más bien por el estilo de Bush. ¿Seguirá América Latina esa ruta? México cambiará de presidente en este año y para la derecha de ese país el candidato Andrés Manuel López, probable ganador, se integrará a la nueva corriente. Un elemento adicional puede favorecerlo: la reacción negativa que generó la intención de Estados Unidos de hacer un muro en la frontera para evitar el ingreso de ilegales. La idea no le gustó para nada ni al mismo presidente Fox, considerado aliado incondicional de Estados Unidos. El año 2006 será de elecciones en América latina. El triunfo de Evo y el protagonismo de Chávez está llevando a que en Perú sea una clara opción de poder el candidato Ollanta Humala, quien lideró una rebelión militar contra Fujimori, basando su campaña en la defensa de la identidad inca y el libre cultivo de la coca. Una posición claramente norteamericana. Estados Unidos considera a Chávez un factor de desestabilización en la región. Sin embargo, ha guardado prudente silencio sobre el caso Evo, pero es evidente que está preocupado. En los pasillos del BID en Washington consideran que sería un error de Bush declararse en contra de Morales y se plantea que por el contrario debería ayudar al país andino, extendiendo las ventajas arancelarias que tiene para exportar al país del norte. En otras partes del mundo hay ya preocupación, a raíz de lo que pasó el fin de semana en Bolivia. La Unión Cristianodemócrata (CDU), socio mayoritario de la actual coalición del Gobierno en Alemania, teme que el presidente electo de Bolivia, Evo Morales, se convierta en una ‘herramienta’ de Fidel Castro y contribuya a crear un "clima antioccidental" en Latinoamérica. "En Latinoamérica hay evoluciones que deben preocuparnos. La situación en Ecuador no es estable y, tras el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su homólogo argentino, Néstor Kirchner, hay con Morales un nuevo presidente que corre el peligro de convertirse en una herramienta de Castro para alimentar sentimientos antioccidentales y exportar la revolución", dijo el portavoz de Cooperación de la CDU, Christian Ruck. Pero el asunto no es solo responsabilidad de Castro. El mismo Ruck considera que Estados Unidos y la Unión Europea deben seguir estos desarrollos con mayor atención que antes y ayudar a crear una alternativa al populismo a través de "la lucha contra la pobreza por medio de la economía social de mercado y el fortalecimiento de las débiles estructuras democráticas". -Contrapeso para los E.U. El líder indígena Evo Morales, ganador de las elecciones presidenciales de Bolivia, se propone estrechar relaciones con los países latinoamericanos, para fortalecer un movimiento político que frene 'la soberbia' de Estados Unidos. Esta situación ha generado incertidumbre entre las petroleras extranjeras, ante una nacionalización de los hidrocarburos. "Lo que cambiará, es que el negocio del gas no sea de transnacional a transnacional, sino que sea de Estado a Estado", advirtió Morales. Sin embargo, aclaró que no habrá confiscación ni expropiación de bienes a las petroleras extranjeras. El dirigente ya expresó su anhelo de coordinar su gobierno en particular con los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y de Venezuela, Hugo Chávez. -Chávez, con más poder Las pasadas elecciones regionales en Venezuela demostraron que la oposición no tiene cómo hacerle contrapeso político al presidente Hugo Chávez. Las encuestas dan como un hecho la reelección de Chávez el próximo año, lo que llevará al mandatario a seguir al frente del Gobierno hasta el 2012. La reelección parece inminente salvo que en los meses venideros ocurra algún hecho que afecte su popularidad, que algunos sondeos colocan en 51,7 por ciento. Sus aliados consolidaron el control de la Asamblea Nacional al lograr la totalidad de los 167 escaños en los comicios del 4 de diciembre. Las principales fuerzas opositoras se abstuvieron de participar en esos comicios, en los que se registró una abstención de 75 por ciento.

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