Grandes coincidencias

El viernes pasado, a escasas 48 horas de que se abrieran las urnas de los comicios de ayer, PORTAFOLIO fue anfitrión de un foro en el cual los asesores de los seis principales candidatos presidenciales hablaron en profundidad sobre temas económicos.

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mayo 31 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-05-31

Si bien ese grupo quedó reducido ahora a dos personas, debido al resultado de las elecciones en las cuales Juan Manuel Santos y Antanas Mockus recibieron la votación más alta, vale la pena resaltar que, en general, existieron más coincidencias que similitudes a la hora de hacer el diagnóstico sobre la situación actual y el modelo de desarrollo vigente. También hay identidad alrededor de objetivos globales que incluyen lograr que el país crezca más rápido, genere más puestos de trabajo y consiga construir una sociedad más igualitaria. Las diferencias existen, por supuesto, a la hora de proponer remedios específicos. Pero antes de contrastar esas posturas, vale la pena mirar los acuerdos. Así, más allá del veredicto del 20 de junio, será posible identificar las áreas que demandarán la atención del próximo Ministro de Hacienda, independientemente de si su bandera es la del partido de ‘la U’ o la del Partido Verde. En tal sentido, existen varios temas urgentes. El primero de ellos es el del empleo, que viene apareciendo en las encuestas como la principal preocupación de los ciudadanos. Tanto triunfadores como eliminados del 30 de mayo tienen en claro que la tasa de desocupación de Colombia es la más alta de América Latina y que, incluso, una rápida expansión de la economía nacional no será suficiente para que esta disminuya mucho. De modo que serán necesarias decisiones que pueden incluir planes de choque, pero también opciones para bajar las cargas a la nómina, estimular la contratación de jóvenes y eliminar el sesgo que hoy existe en contra de los contratos formales. La situación de la salud también encabeza la lista de pendientes. Aunque falta ver si el Gobierno saliente logra que el Congreso le apruebe los impuestos que tienen vigencia hasta diciembre y que han servido para enjugar el déficit, todos tienen claro que ese es apenas un paliativo financiero, cuando lo que se requiere es una cirugía mayor. El propósito en este campo es buscar la cobertura total del sistema, pero con un régimen de beneficios que lo haga sostenible, al tiempo que se tapan los boquetes del despilfarro y la corrupción. Un tercer asunto es el tributario, si bien Mockus y Santos difieren en la necesidad de aumentar los impuestos. No obstante, a pesar de la distancia con respecto a un mayor esfuerzo, hay consenso en que el régimen fiscal amerita un cambio profundo que incluya simplificación de normas, recorte en el número de tarifas vigentes y un uso más racional de la política de exenciones y deducciones, que ha venido creando grandes distorsiones entre diferentes clases de contribuyentes. Desde un punto de vista más estructural, también hay coincidencias. Cualquiera que sea el inquilino de la Casa de Nariño, hay conciencia de que debe existir una regla fiscal. Esta consiste en diseñar un mecanismo de ahorro y esterilización de los ingresos que genere la bonanza petrolera y minera que ya comenzó a vivir el país. Aunque esa es una buena noticia, el reto es evitar que la afluencia de divisas genere una caída del tipo de cambio y, de paso, la quiebra del sector productivo. Adicionalmente, hay convergencia en proseguir en la búsqueda de mercados externos, mediante la firma de más tratados de libre comercio. De la misma manera, existe un acuerdo sobre la importancia de desarrollar la infraestructura, sobre todo en materia vial, con el objetivo de romper los cuellos de botella que golpean la competitividad del país y encarecen a todo tipo de artículos. También se le da una gran importancia a las posibilidades de la agricultura, tanto a la luz de una mayor demanda mundial de alimentos, como a la importancia de generar más empleo y desarrollo social en el campo. Todo lo anterior demuestra, que más allá del nombre que escojan los colombianos dentro de tres semanas, el espacio para sorpresas es limitado. Hay diferencias de fondo, y muchas, en las políticas específicas y las soluciones propuestas, pero la posibilidad de un gran bandazo en la orientación económica, ya sea con Santos o con Mockus, es prácticamente nula. Hay diferencias de fondo, y muchas, en políticas específicas y soluciones propuestas, pero la posibilidad de un gran bandazo en la orientación económi- ca, ya sea con Santos o con Mockus, es prácti- camente nula.helgon

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