Habilidades empresariales en la filantropía

El reciente terremoto en Haití nos recuerda sombríamente qué tan frágil es nuestra presencia en el planeta.

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febrero 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-02-26

El breve temblor provocó un daño incontable, al matar a cientos de miles de personas y demoliendo la vida de muchas otras.

El mundo se ha dado por enterado y está enviando comida, agua potable y medicinas. Gobiernos, ex presidentes estadounidenses, empresas, individuos comunes y corrientes e incluso muchos niños están ayudando a Haití, ya sea con donaciones, misas o eventos de recaudación.

En medio de esta tremenda reacción, una de las tareas más importantes ha sido coordinar todos los recursos y fondos para asegurar que lleguen a las líneas frontales de forma efectiva y oportuna.

El desafío de Haití nos recuerda que para solucionar los problemas más grandes, debe haber una fuerte combinación de gobiernos, corporaciones, organizaciones no gubernamentales e individuos trabajando conjuntamente. Es una mezcla eficaz y poderosa, siempre que esté conformada por gente de las primeras líneas. Para tener un futuro mejor, resulta crítico construir modelos filantrópicos que funcionen óptimamente.

Pese a que la crisis financiera de los últimos 18 meses en algunos casos ha reducido los fondos con los que contaban muchas organizaciones no lucrativas, también ha generado que la última generación de filántropos busque formas de trabajar en conjunto, más eficazmente, para asegurar que las mejores iniciativas hagan el mayor bien a la mayor escala posible.

Por ejemplo, Jeff Skoll, uno de los fundadores de eBay, utilizó sus habilidades empresariales para fundar Participant, una nueva empresa cinematográfica que se enfoca en combinar el entretenimiento con la concientización de temas importantes.

Sus películas van desde An Inconvenient Truth, el excelente documental sobre el cambio climático, y The Soloist, una hermosa cinta que subraya el tema de los vagabundos en E.U., hasta Countdown to Zero, una película sobre la necesidad de liberar al mundo de las armas nucleares.

Durante los últimos 20 años se han creado fortunas que superan el Producto Interno Bruto de muchos países. Como respuesta, necesitamos una forma de capitalismo más benevolente, una que cree riqueza y que también utilice parte de ésta más responsablemente. La empresa tiene un nuevo propósito: debemos obtener ganancias y al mismo tiempo mejorar el mundo.

Para algunas personas esto se ha traducido en la creación de grandes fundaciones para distribuir la riqueza; para otras, ha significado que la responsabilidad social y las buenas prácticas comerciales sean el centro de la organización.

Ocasionalmente, ha conjurado el fin del dorado donativo de caridad y el nacimiento de nuevas y empresariales posturas respecto a las donaciones. Continúa el debate sobre si la caridad pura es mejor que dar lo que fomenta el crecimiento económico, pero el debate es fútil.

El mundo necesita toda la ayuda que pueda recibir en este momento para atender la escala de los problemas ambientales y sociales que enfrentamos. Hace unos años creamos una fundación no lucrativa, Virgin Unite, para nuestras empresas y socios.

Simplemente, se trata de conectar a la gente que puede encarar retos difíciles utilizando enfoques empresariales. Queremos ser catalizadores para nuevas formas de proveer atención médica a gran escala, para fomentar la paz y reducir los factores que contribuyen al cambio climático.

Ayudamos a fundar The Elders, un grupo de hombres y mujeres sabios que incluye a Nelson Mandela, el arzobispo Desmond Tutu, Jimmy Carter, Kofi Annan y Mary Robinson, por nombrar algunos, que trabajan calladamente tras bambalinas buscando solucionar conflictos globales.

Asimismo trabajamos para instalar un Eje de Control de Enfermedades en sociedad con el Gobierno surafricano y líderes del sector salud para ayudar a erradicar el sufrimiento generado por enfermedades prevenibles y curables. También hemos ayudado a erigir una Sala de Guerra contra el Carbono para graduar los nuevos modelos comerciales de tal forma que atajen el cambio climático.

Dado que no tenemos todas las respuestas, trabajamos con excelentes socios y expertos para asegurarnos que siempre estamos informados por la gente que de hecho se enfrenta a los problemas. Muchas veces, saben las respuestas pero no han tenido la oportunidad de ser escuchados.

Resulta emocionante ver distintos sectores de la vida civil forjar nuevas e incluso improbables sociedades para atajar desafíos importantes. Aunadas a una tecnología que verdaderamente interconecta al mundo, nuestras iniciativas pueden tener éxito a una escala sin precedentes.

Conforme el aumento de la globalización incrementa la división entre ricos y pobres, debemos aprovechar la tecnología y habilidades empresariales para construir un mundo más próspero y sano para todos.

Eso requiere que nosotros -con un gran sentido de humildad y respeto- nos involucremos con socios y gente del primer frente. Siempre recibimos lo mismo que damos. Las soluciones pueden costar poco si logramos que esta generación de filántropos siga participando y estando involucrada.

Favor escribirle sus preguntas a RichardBranson@nytimes.com. Incluya nombre, país y dirección de correo electrónico.

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