Lo que hay detrás de las fechorías del legendario bandido Jesse James

La vida privada y las hazañas de uno de los bandidos más famosos de América se cuentan en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Mientras el carismático e impredecible Jesse James (Brad Pitt) planea su próximo gran robo, declara la guerra a sus enemigos, quienes intentan ganarse la recompensa y la gloria que significa su captura.

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agosto 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-08-30

Cuando el escritor y director Andrew Dominik leyó la novela de Ron Hansen, El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford, quedó intrigado por algunas de las preguntas que provocaron los años de investigación de Hansen sobre la vida de Jesse James y las interioridades de la vida privada del hombre detrás de su imagen pública. “Yo no sabía nada más sobre Jesse James o Robert Ford que la mayoría de las personas, pero me vi arrastrado por esa historia de personajes y emociones tan intensa y realista”, dice. Brad Pitt que, además de ser el protagonista principal, es uno de los productores de la película, lo encontró un tema apasionante , “El análisis minucioso de estos mitos, el de Jesse James como un héroe y el de Robert Ford como un cobarde”. “La película ofrece un retrato íntimo de estos dos hombres y del mundo que les rodea, humanizando al legendario forajido y dejando al descubierto su vulnerabilidad”, dice el productor Jules Daly. “Muy poca gente conocía la verdadera historia de Robert Ford. Para él, tenía que ver con la desesperación de un joven para convertirse en todo lo que no era y en todo lo que veneraba”. “Es más un drama psicológico que un Western”, dice Pitt. Aunque la acción empieza con una emboscada durante la noche y el robo de un tren típico de la banda de James, el verdadero drama aparece en el periodo de después del robo -en los demonios personales de Jesse, en la dedicación para cubrir sus huellas y sus enigmáticas relaciones con los miembros de su banda. Jesse James empezó a ser conocido en la época en que el concepto de la imagen en los editores de los periódicos y de novelas alimentaban a un público hambriento entretenimiento. WILABR

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