Hay mucho proyecto pero poco etanol

Cuando hace un año se le dio el banderazo a la entrada de Colombia a la era de los biocombustibles, la meta era que en el 2007 ya estuviera cubierto el país con la mezcla de etanol y gasolina en proporción del 10 y el 90 por ciento, respectivamente.(VER GRAFICOS)

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octubre 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-10-31

Sin embargo tal y como van las cosas ese propósito no será alcanzado tan fácilmente, pues en estos momentos no hay posibilidades de que en el 2007 esté cubierto el 100 por ciento del territorio nacional debido a las dificultades para el arranque de nuevas destilerías. También se están presentando situaciones críticas en las plantas de abastecimiento mayoristas donde se hace la mezcla, pues debido a la alta demanda de combustibles por el crecimiento del parque automotor, se están presentando retrasos en la entrega del alcohol. “En el primer semestre no tuvimos problemas de desabastecimiento pero sí problemas críticos en algunas plantas de abastecimiento individual como retrasos de uno y dos días”, dijo Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, gremio que agrupa a los mayoristas como ExxonMobil, Terpel y Chevron Texaco, entre otras. Si bien en el Valle del Cauca la producción de etanol va ‘viento en popa’ y se están produciendo al menos un millón de litros diarios que abastecen al 60 por ciento del territorio nacional, en otros lugares el montaje de nuevas plantas para surtir la demanda está embolatado y los analistas dudan que pronto puedan entrar en operación. Las razones son varias y van desde las dificultades para conseguir los inversionistas hasta la viabilidad misma de algunos proyectos que no cuentan con las condiciones logísticas y físicas para emprender la producción de etanol. Pero adicionalmente, los nuevos estímulos que está anunciando Estados Unidos (340 millones de dólares) para implementar plantas a partir del bagazo de caña, madera u otra clase de biomasa diferente a los alimentos tradicionales como el maíz –que goza de subsidios estatales– han acaparado la atención de los inversionistas. “El programa está cojo porque por ahora lo que se sigue viendo es mucho proyecto de papel que son impulsados por promotores pero que no tienen los inversionistas que aporten el dinero”, dijo Saúl Santamaría, consultor y experto en el tema de los biocombustibles. El drama de la inversión es un tema recurrente. Frank Kanayed, presidente de Petrotesting empresa que desarrolla un proyecto de producción de etanol en los Llanos Orientales dice con desconsuelo que “es increíble que la sensibilidad de los inversionistas sea poca hacia esta clase de proyectos que socialmente generan empleo y desarrollo rural”. Por eso es que esta empresa decidió emprender el proyecto con recursos propios y acudió a un préstamo con Colpatria. “La verdad es que uno ve con tremenda sorpresa que hay inversionistas escépticos con el tema, pero una vez entren más proyectos yo creo que habrá un cambio radical porque mercado sí hay”, dijo. A pesar de ello, esta empresa no desfallece y sigue adelante con su objetivo de poner en fun-cionamiento la planta en Puerto López, la cual demanda una inversión de 7 millones de dólares y que producirá 20.000 litros diarios de etanol. Pero la producción de Petrotesting es apenas un 2,5 por ciento de los 800.000 litros adicionales que se requieren para cubrir el territorio nacional, especialmente en los departamentos de Antioquia, los de la Costa Atlántica y los Santanderes. Parte de los problemas también han sido que en sitios diferentes al Valle, la operación de plantas de etanol es mucho más costosa porque si bien la caña está sembrada tiene otras vocaciones como la panelera. En otros lugares, como en la Hoya del Río Suárez, hay productores que no se han podido organizar. En regiones montañosas, a diferencia de lo que ocurre en el Valle, los costos de producción son más elevados, ya que la sola recolección y transporte de la caña debe hacerse a lomo de mula y luego bajarla a una carretera para llevarla al sitio de procesamiento. Para los expertos, hoy el precio del etanol es lo suficientemente atractivo para emprender un proyecto de esta naturaleza, pero los promotores quieren tener una mayor rentabilidad y por eso no ha habido acuerdos con los inversionistas, opina Santamaría. De hecho el Gobierno, a través del Ministerio de Minas y Energía, ha elevado paulatinamente el ingreso al productor de etanol para evitar que el negocio deje de ser atractivo y que en lugar de etanol se produzca más azúcar debido a los mejores precios externos. Mientras que al comienzo del programa el ingreso al productor por galón de etanol producido era de 390,69 pesos, a octubre de este año el precio era de 605 pesos. Es decir que en 11 meses que lleva el programa ha subido 55 por ciento. Según Alejandro Martínez de la ACP se necesitan las señales adecuadas para garantizar el cubrimiento de la demanda en las nuevas zonas que aún no cuentan con la mezcla. “De no ser así se deberían eliminar los obstáculos de carácter económico para que haya importaciones de etanol”, señaló.55 por ciento ha subido el ingreso al productor de etanol en 11 meses para el área de Bogotá. Las plantas del Valle del Cauca no darán abasto para atender demanda Mientras que la demanda de alcohol carburante tiende a crecer, no pasa igual con la producción porque sigue liderada por los ingenios azucareros y no aparecen más jugadores en el negocio. Quienes avanzan en nuevas plantas en distintas regiones del país, sostienen que las empresas del Valle han podido salir rápido al mercado con su producto gracias a que no han tenido que empezar de cero. Para empezar, en la parte de provisión de materia prima, clave en el proceso de producción del etanol y que responde por un 80 por ciento de los costos del producto final, los ingenios la tenían garantizada y organizada por su actividad principal. Asocaña estima que la oferta real de etanol es de 23,7 millones de litros al mes, mientras que la demanda hoy está en unos 23 millones. Si el Gobierno sigue con el plan de que llegue el biocombustible a otras ciudades, los ingenios estarían en capacidad de cubrir solamente las necesidades de apenas una ciudad como Bucaramanga, advierten un análisis de la Asociación de Productores de Caña, Asocaña. El gremio que representa los intereses de las empresas del Valle explicó que hasta el momento ha podido cumplir con el abastecimiento pero reconoce que se requieren más jugadores para cumplir las metas propuestas de extensión del beneficio en otras grandes ciudades como Medellín y las de la Costa. Adicionalmente, advierte que pese a que los precios del azúcar a lo largo del año han sido favorables para la industria y que de hecho el negocio del etanol tiene como objetivo ‘no poner todos los huevos en la misma canasta’ las empresas han cumplido con el abastecimiento que se les encomendó. La opción de importación hasta el momento no resulta del todo viable a juicio de los ingenios, en la medida que puede no ser favorable para los distribuidores mayoristas en términos de costos. Se estima que el precio aumenta en un 35 a 40 por ciento, lo que finalmente termina traduciéndose en un incremento en los precios que paga el consumidor final. De todas maneras, los empresarios azucareros consideran que la solución a la falta de producto no está en frenar el proceso para que las ciudades se beneficien del producto sino en que se activen más proyectos. Agregan que medidas como la de ponerle IVA al alcohol no da buena señal, anotó Asocaña. Actualmente, cinco plantas funcionan en el país. Las primeras en hacerlo fueron Incauca y Providencia, en octubre del año pasado, con una capacidad total de 300.000 y 250.000 litros al día. Por su parte desde marzo funcionan las plantas de Manuelita, Mayagüez y Risaralda, que en total aportan una producción de 500.000 litros diarios. Estas abastecen las poblaciones del centro y suroccidente del país.

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