Huellas de las minas antipersona marcan un largo y costoso camino

Durante la II Conferencia de Revisión del Tratado de Ottawa, que se adelanta en Cartagena, el tema de las víctimas de estos artefactos explosivos está en primera línea.

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noviembre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-30

A los 26 años, Humberto de Jesús Guevara asegura que su momento más feliz ha sido el volver a caminar hace unas semanas, luego de que el 23 de junio una mina antipersona le mutiló una pierna, como a la mayoría de los más de 500 colombianos que este año han quedado discapacitados por esos explosivos.

En Colombia, país que junto con Afganistán es de los más afectados en el mundo por las minas antipersona, la rehabilitación de sus víctimas es una tarea que demanda paciencia y elevados recursos, y para los afectados civiles resulta más difícil por la engorrosa y precaria ayuda del Estado.

Desde 1990 hasta octubre de este año, 8.081 colombianos han sido víctimas de esos artefactos. En lo que va del 2009 ya suman 544, de los cuales 394 son miembros de las Fuerzas Armadas y 150 civiles, según cifras de la Vicepresidencia de la República.

Colombia hace parte del Tratado de Ottawa sobre prohibición de minas antipersonas, cuya II Conferencia de Revisión se realiza en Cartagena con el objetivo de lograr un mayor compromiso con las víctimas de parte de los 156 estados signatarios.

"En Colombia, en el papel, mediante la Ley 418, el Estado protege a las víctimas, pero en la práctica las tiene desprotegidas", dijo a la AFP Andrea Moreno, trabajadora social del Centro Integral de Rehabilitación de Colombia (Circ), una ONG que trabaja con esas víctimas y participa en la Conferencia de Cartagena.

"Aunque hay una ruta de atención, la mayoría de víctimas de minas desconocen sus derechos y cuando pretenden hacerlos efectivos esa ruta resulta demasiado engorrosa y difícil por el trámite ante los diferentes entes estatales", señala.

Además asegura que existe un subregistro de víctimas debido a que como el 80 por ciento de los casos se produce en apartadas zonas rurales, muchas veces se quedan mutiladas o se fabrican prótesis artesanales para continuar sus vidas.

Un tratamiento integral

El trabajo de rehabilitación de las víctimas civiles de minas antipersona en Colombia está en manos de organizaciones no gubernamentales que trabajan con cooperación internacional y recursos propios, asegura Andrea Moreno.

En esas instituciones, además de la fisioterapia y las prótesis -cuyos precios varían entre 1,2 y 20 millones de pesos-, las víctimas deben recibir también hospedaje y alimentos, dada su precaria condición económica y lejanía de su lugar habitual de residencia.

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