Impuestos ¿a quién?

El impuesto a las corporaciones ha caído desde 45 a sólo 30 por ciento en las dos últimas décadas y si se mantiene esta tendencia, la tasa impositiva a mediados del siglo será de cero. Eso concluye el reporte sobre los impuestos en el mundo, que se acaba de publicar en París, elaborado por expertos de la Ocde y del movimiento sindical internacional. Los países en desarrollo pierden 50.000 millones de dólares cada año a través de los paraísos fiscales, y esa suma equivale a seis veces el monto requerido para financiar la educación primaria universal. Entre tanto, 80 de las 275 empresas más grandes de Estados Unidos no pagaron ningún impuesto al menos en un año, en el período 2001-2003 y en el 2001 los Estados Unidos perdieron 53.100 millones de dólares de recaudación impositiva.

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julio 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-31

A pesar de las conocidas violaciones a los derechos laborales que en ellas se cometen, las zonas francas de exportación aumentaron de 850 en 1998 hasta 5.000 en el 2004, y en todos los países las empresas situadas en dichas zonas disfrutan de exensiones fiscales casi totales. Desde los años ochenta los impuestos a las empresas bajaron 15 por ciento en el Reino Unido y 22 por ciento en Italia, desde los años setenta bajaron 41 por ciento en Alemania y 43 por ciento en Japón y desde finales de los sesenta bajaron 53 por ciento en los Estados Unidos. El Informe muestra las maniobras que utilizan las empresas para eludir el pago de los impuestos utilizando los vacíos legales o simplemente violando la ley. Empresas tan grandes como Boeing, Morgan Stanley, Pepsi, Citigroup y Xerox están registradas en paraísos fiscales o tienen allí sus filiales. Esto les permite declarar menos ganancias que las reales, y sobre esas sumas reducidas pagan los impuestos, mientras siguen beneficiándose del dinero de los contribuyentes a través de contratos con el Estado. Al mismo tiempo que las multinacionales obtienen ganancias astronómicas, están colapsadas las redes de seguridad social: ¿no sería justo que esas empresas devolvieran algo de lo que han dejado de pagar a los gobiernos, para poder mejorar la infraestructura, la salud y la educación? La época de privilegios injustos a esas grandes empresas debe terminar. Si aspiran a una situación fiscal sostenible, los gobiernos deben dejar de competir en la carrera al que más exenciones fiscales otorgue a las multinacionales para atraerlas, y deben en lugar cooperar entre si. ¿Qué tal si se establece una lista de empresas que han pagado sobornos y/o han evadido impuestos y se les cierra el acceso a licitaciones públicas en todos los países? ¿Cómo explicar que las mismas violaciones a la ley que pueden llevar a la cárcel a los ciudadanos, sean toleradas cuando las cometen poderosas corporaciones? A pesar de que los gobiernos repiten una y otra vez que conceden dichas exenciones para atraer las inversiones extranjeras, no existe ninguna correlación entre tales beneficios y el aumento de las inversiones. Más bien, hay estudios que muestran que empresas que se beneficiaron de esas reducciones fiscales, redujeron sus inversiones. A menos que las corporaciones sean obligadas a cesar la evasión y elusión, y sólo si los gobiernos cesan su política de reducir los impuestos a las corporaciones, tanto los países en desarrollo como los países desarrollados enfrentarán severos problemas fiscales. Paradójicamente los gobiernos son voraces para gravar los alimentos de primera necesidad, los salarios de los trabajadores y todas las transacciones de servicios. Ahora resulta claro a quién se premia y a quién se castiga cuando de fijar los impuestos se trata… * Profesor de las U. Nacional y Externado Ahora resulta claro a quién se premia y a quién se castiga cuando de fijar los impuestos se trata…”.

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