Incómodo con la realidad

Alejandro Magno, Rey de Macedonia en el siglo cuarto antes de Cristo, fue el mayor conquistador de todos los tiempos. En un lapso breve (murió jóven -a los 33 años) creó el imperio más extenso de la historia. El banquero español Antonio Ortega Parra decidió estudiar exhaustivamente su vida para derivar de ella aprendizajes de ‘management’ que pudiesen ser útiles para los líderes contemporáneos. Publicó un interesante y entretenido libro -Alejandro Magno y la gestión de empresas (Ediciones Internacionales Universitarias)- del cual hemos extractado las lecciones que nos parecen más relevantes en estos momentos para los empresarios, directivos y ejecutivos de Colombia.

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febrero 27 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-02-27

* Es vital para un buen líder sentirse incómodo con la realidad. Debe rechazar que sea inevitable. * La existencia de una visión, transformadora de esa realidad, que es en sí misma ambiciosa, donde la dificultad es valorada positivamente por lo que supone de desafío a superar. * La visión se sustenta en valores compartidos con la gente involucrada en el proyecto. Viene a ser la expresión del deseo colectivo, porque está basada en el conocimiento profundo de los requerimientos de la empresa y su gente. El líder define la visión porque conoce. * Necesidad de dotar de concreción a la visión: etapas, programas, indicadores de medida, etc. La ambición y dificultad de la visión tienen que ser compatibles con la idea a transmitir de que su logro es posible. * Atracción de las personas adecuadas para formar el equipo capaz de implementar la visión. Es el equipo quien hace posibles las cosas; el equipo en torno al líder, bajo su dirección, pero en un régimen de confianza que permita optimizar toda su fuerza. Una gran idea desarrollada por un mal equipo será un extraordinario fracaso. * Manejo de la comunicación como herramienta imprescindible para la transmisión, la captación de aliados y retroalimentación permanente que mantenga vivo el espíritu inicial y que permita -a través del conocimiento de la realidad- las adaptaciones tácticas necesarias (plazos, programas, etc.) para conseguir finalmente los objetivos estratégicos. * Seleccionó adecuadamente a sus hombres, en función de las tareas que tenían que hacer; combinando gerentes que respetaban, con otros que aseguraban la innovación. * Ofreció un excitante plan de carrera. A lo largo de la campaña es frecuente observar determinados cambios de responsabilidades, comandantes al frente de la falange que pasan a la caballería, soldados que ejercen de gobernadores, etc. * Utilizó adecuadamente la retribución económica y el reconocimiento. El sistema retributivo, basado en bono de incorporación, retribución fija y variable e, incluso, bono de fin de proyecto, facilitaba una amplia compensación económica. Y, además, el reconocimiento formaba parte habitual de su política de gestión de equipos. * Las ventajas competitivas, aquellas que permiten hacer actividades similares mejor que la competencia, están basadas en el conocimiento. Por tanto, el aprendizaje, la optimización del talento de la organización es básico. * Son este conocimiento, y el tesón de no admitir la realidad como inmutable, los que originan la innovación; entendida ésta, más que como el gran descubrimiento tecnológico, como pequeños saltos en la evolución de los procesos, productos o herramientas, que han de producirse de manera continua para mantener la ventaja competitiva diferencial. * Sólo una organización que entiende el aprendizaje y la innovación como una obligación permanente es capaz de adaptarse a los cambios del mercado. Su tamaño no debe ser obstáculo para tener la necesaria flexibilidad. La rigidez es patrimonio de las organizaciones torpes, cualquiera que sea su dimensión. * Las funciones de apoyo son fundamentales. Siempre que no olviden el concepto que implica su nombre: son apoyo de negocios, no oscuros centros de poder. Para ello, para dar el mejor servicio a las unidades de la línea, tienen que entender las peculiaridades del segmento empresarial en que se encuentran, a fin de comprender los requerimientos de las unidades de negocio. Ser un especialista teórico no sirve. El conocimiento especializado -finanzas, recursos humanos, sistemas, etc.- tiene que estar al servicio de los intereses corporativos. * Los aspectos culturales no son un tema menor en una organización. Antes al contrario, son un punto esencial. Las personas que trabajan en una empresa deben conocer -y aplicar de manera inconsciente- los valores, las normas de comportamiento generalmente admitidas por el grupo. * La euforia del éxito no debe hacer olvidar a ningún líder que el camino que más rápidamente le conduce al fracaso es pensar que es invencible. Dominar la vanidad, disfrazada muchas veces de conocimiento racional basado en la experiencia, y someterse al contraste de opiniones de un equipo capaz y leal, es el mejor antídoto para superar esta situación.

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