Industriales, satisfechos con resultado del acuerdo

La apertura del mercado de Estados Unidos para el 99,99 por ciento de los productos industriales, que incluye maquinaria, equipo y materias primas, se convirtió en el principal logro alcanzado por el sector privado en la negociación del Tratado de Libre Comercio.(VER CUADROS - DEGRAVACIÓN DE BIENES INDUSTRIALES Y EXPORTACIONES TOTALES DE COLOMBIA)

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febrero 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-02-28

Ayer el Gobierno y los dirigentes de gremios industriales, de comercio y exportadores, destacaron la importancia que tendrá para el país la apertura de este mercado para el desarrollo económico del país. En la práctica, unos 7.000 productos del universo arancelario colombiano podrían entrar al mercado de E.U. sin ninguna restricción una vez comience la vigencia del acuerdo. Sólo 17 subpartidas de calzado de caucho y tres de atún serán desgravadas a 10 años. Según el Gobierno, las exportaciones colombianas a Estados Unidos podrán crecer en 14,4 por ciento durante los próximos tres años, por efectos del tratado comercial. Algunos, como el presidente de Fenalco, Guillermo Botero, son mucho más optimistas y consideran que a la vuelta de cinco años el país podría duplicar sus exportaciones por cuenta del libre comercio. Uno de los sectores que mayores beneficios derivará del acuerdo comercial es el de textiles y confecciones. En este caso, todos los productos de los capítulos de confecciones y textiles quedaron en desgravación inmediata recíproca, es decir en la denominada canasta A. Una de las grandes ventajas de esta desgravación es que productos como toallas, ropa de cama y otros hilados del hogar podrán entrar sin pagar arancel al mercado de Estados Unidos. Hasta el momento, bajo la ley de preferencias arancelarias andinas, Atpdea, estos productos no contaban con este beneficio. Adicionalmente, lograron que los beneficios que se acordaron en los textos, entren en vigencia a partir del primero de enero de 2007. Esto beneficia a los confeccionistas ya que el 31 de diciembre vencían las preferencias arancelarias del Atpdea, y con todos los trámites que tiene todavía pendientes el TLC con Estados Unidos, tanto en el Congreso de ese país como en el colombiano, es poco probable que a partir del primero de enero del próximo año entre en vigencia. Este beneficio, sin embargo, es menos favorable que el alcanzado por los países del Cafta, que lograron que la retroactividad de los beneficios pactados en el acuerdo comercial entrara en vigencia casi de manera inmediata y no como en el caso colombiano, que sólo lo obtendrán 10 meses después. Los confeccionistas lograron además que quedara ‘una ventana abierta’ en el tema de listas de poco abasto. Estas se refieren a los productos que no tienen suficiente abastecimiento entre los países signatarios del tratado, pues se acordó la creación de un comité que tendrá que sentarse a definir qué productos, en qué cantidades y de qué países se podrán importar para que sean incorporados en las prendas que se envíen a Estados Unidos sin pagar aranceles. En este caso, se optó porque inicialmente operarán las listas que ya había acordado en diciembre pasado el equipo de Estados Unidos con Perú, pero se podrán incorporar paulatinamente nuevos productos, que respondan a las necesidades de los empresarios colombianos. Para este sector industrial se logró además una regla denominada de ‘cortado y cosido’ para los brasieres. Esta era una flexibilidad que se había pedido para este y otros productos en los que Colombia tiene un importante potencial de producción, como los vestidos de baño y otros productos de ropa interior. En el tema de la acumulación para el nylon, se acordó que este proceso se podrá adelantar con países con los que Estados Unidos ya ha firmado acuerdo comerciales, como México, Canadá e Israel. En el tema de lanas a partir de fibras finas, en el que hubo temor porque a última hora un productor de Estados Unidos se oponía a que se otorgara a Colombia la posibilidad de que importara esta materia prima del exterior para confeccionar vestidos, con el argumento de que planeaba reabrir su planta de producción, a última hora hubo un acuerdo. En este caso, el equipo de Estados Unidos aceptó que cierto tipo de lanas -elaboradas a partir de un proceso técnico específico- puedan ser compradas por los confeccionistas colombianos e incorporadas en las prendas que luego se enviarán a ese país sin pagar aranceles. Otro de los temas que destacaron los confeccionistas del acuerdo tiene que ver con la decisión de mantener el régimen de licencia previa para la ropa usada. Este era uno de los temas que mayores temores había despertado entre los productores colombianos durante las primeras rondas de negociación.

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