Informalidad: mal negocio para el país

La informalidad ha sido señalada como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo del país por su muy baja productividad y capacidad de innovación y la precariedad e insuficiente calidad de la mano de obra que se mueve en ese abultado segmento de la economía colombiana.

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junio 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-06-30

En el campo laboral, de acuerdo con cifras del Dane, la informalidad se mantiene desde hace varios años alrededor del 56 por ciento; cálculos del Departamento Nacional de Planeación (DNP) con base en el Censo 2005 indican que el 96,4 por ciento del universo empresarial colombiano son microempresas, muchas de las cuales operan de manera informal. “¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a la informalidad?”, se pregunta el presidente de Asofondos (gremio de las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP), Santiago Montenegro, porque, dice, allí se mete de todo y sostiene que “es necesario ponernos de acuerdo en el concepto de informalidad”. Diferentes observadores señalan que buena parte de la informalidad no es otra cosa que el conocido rebusque de trabajadores que, por su propia voluntad u obligados por la situación, se dedican a las más diversas actividades de la producción, el comercio y la prestación de servicios. ¿MICROEMPRESARIO? Sin meterse en honduras de ninguna clase para saber en qué definición de informalidad cabe, Antonio Mejía cuenta que con su esposa hace empanadas y arepas, que con la ayuda de uno de sus hijos vende en las primeras horas de la mañana en el centro capitalino. Terminada la labor de productor y comercializador de mínima escala (casi siempre 30 productos diarios), que le deja aproximadamente 10.000 pesos cada día, Mejía abandona esta faceta y se convierte en un trabajador independiente para hacer lo más le gusta: lustrar calzado. “Soy lustrabotas desde los 12 años”, dice. En su papel de trabajador por cuenta propia y en una jornada que le ocupa un máximo de dos horas al día, que es el tiempo que le permiten trabajar en las instalaciones de una entidad pública, este bogotano de 53 años percibe aproximadamente 15.000 pesos. A partir de ese momento, Mejía hace mandados (paga recibos, lleva y trae documentos, hace consignaciones y retiros bancarios) y, cuando le resulta, hace gala de sus otros oficios: pintura, plomería, albañilería, ya que es necesario tratar de aumentar los ingresos para un hogar de seis personas. La informalidad obedece a un amplio expectro de razones, comenta el presidente de Asocajas, Álvaro José Cobo. Las famiempresas, agrega, son muy débiles y por su baja productividad no son capaces de asumir los costos y obligaciones de la formalidad (aportes a seguridad social, parafiscales, impuestos, salario mínimo, contabilidad, etc.), no obstante las oportunidades que esta brinda. Para Stefano Farné, director del Observatorio de la Seguridad Social de la Universidad Externado, la informalidad depende de factores de oferta y demanda e institucionales. En el primero, explica, están los subsidios asistenciales que el Gobierno “da a todo el mundo a cambio de nada”. Por el lado de la demanda es determinante el componente de impuestos implícitos que gravan el trabajo y que llevan a la informalidad empresarial y laboral y entre los factores institucionales está el salario mínimo. En muchos casos, la productividad del trabajo es muy baja y no se corresponde con el nivel de la remuneración mínima. Los llamados impuestos a la nómina o sobrecostos salariales, alrededor del 50 por ciento de un salario mínimo, según algunos estudios, no solo estimulan la informalidad sino que son un obstáculo para la creación de empleos de calidad. Por donde se le mire, Mejía es un informal, pero él está lejos de sentirse siquiera cómodo con esta situación; salvo su afiliación a la salud subsidiada, esa condición no lo ha beneficiado en nada. ¿Formalizar su negocio de empanadas y arepas? “Piden demasiados papeles, cámara de comercio, impuestos, trámites. Farné es partidario de reducir algunos impuestos implícitos, pero a cambio de algo. No se trata de eliminar los subsidios sino de sacarlos de su concepción asistencialista, dice el experto Julio Pui, de la Escuela Nacional Sindical. Definición técnica de DNP y Dane El Ministerio de Comercio define la informalidad empresarial como la ejecución de una actividad económica sin sujeción a las obligaciones establecidas para el desarrollo de la misma por parte de la normatividad vigente (por ejemplo, el pago de impuestos, el registro mercantil o la afiliación de los trabajadores a la seguridad social), esto es, el no cumplimiento de las obligaciones legales por parte de la empresa. Para el Dane, el empleo en el sector informal comprende a los empleados particulares y obreros que laboran en negocios que ocupan hasta 10 personas, incluyendo al patrono o socio, los trabajadores familiares sin remuneración, los empleados domésticos y los trabajadores por cuenta propia (excepto los profesionales independientes). WILABR

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