Internet sin cables gana terreno

Bajo el acrónimo WiFi, la conexión a la red sin cables empieza a colonizar los espacios físicos de un planeta en el que, gracias a un proyecto empresarial que habla español, pueblos y ciudades enteras pueden ofrecer a sus habitantes acceso gratuito a Internet.

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diciembre 21 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-21

El fenómeno WiFi (Wireless Fidelity) es uno de los muchos puentes que están creando las telecomunicaciones, como se refleja en los más de 150.000 usuarios de 144 países adscritos a FON, “la mayor comunidad WiFi del mundo”, según comentó a EFE su promotor, el argentino Martin Varsavsky, “FON está construida por sus participantes, llamados ‘foneros’, que ponen sus ‘foneras’, que son sus routers WiFi, en las ventanas y donan un poco de ancho de banda para que el resto de la gente del mundo se pueda conectar”, afirmó Varsavsky, fundador de diversas empresas proveedoras de acceso a Internet. China, Japón o E.U. disfrutan de esta iniciativa comercial que comenzó en noviembre del 2005 en España, desde donde FON reparte gratis estos días sus “foneras” de algo menos de treinta dólares para los latinoamericanos que viajen a sus países de origen, dada la dificultad que entraña para la empresa distribuirlas en la región. Estos routers (aparatos que distribuyen los datos en las redes informáticas) particulares contribuirán a aumentar el número de usuarios de Internet en países como México, donde se estima que a finales de año se superarán por primera vez los veinte millones de internautas, o como Chile, que espera llegar en 2010 al millón de conexiones de banda ancha. Pero FON no está solo en la batalla por crear una red sin cables en cualquier rincón de los cinco continentes, ya que más de cincuenta asociaciones de otras tantas ciudades del mundo persiguen una red WiFi gratuita, movidas, según la comunidad BuenosAiresLibre, por los valores de “cooperación, tolerancia, innovación y solidaridad”. “La idea es hacer una red paralela, no dar conexión a Internet como pueda hacer FON, sino crear una red en la que los usuarios son dueños y gestores”, explicó a Efe Jaime Robles, coordinador general de redlibre.net, la comunidad de WiFi libre de España. “Puede darse el caso -añadió- en que en un nodo de red libre haya acceso a Internet porque se deje el nodo abierto, pero el objetivo no es dar acceso a Internet, porque es ilegal. El objetivo es poderme yo conectar a esa red en mi casa o en cualquier otro sitio porque la red está ahí, es de acceso libre”. Para Varsavsky, el problema que tienen las redes WiFi libres es que, al no establecer una conexión entre el que dona y el que recibe, termina muchas veces con mucha gente que quiere WiFi y muy pocos que contribuyen. “Lo que hace FON es que se venda más ancho de banda, porque para ser ‘fonero’ se necesita primero ser cliente” de algún proveedor, asegura el empresario, quien apunta que su compañía “hace que la gente quiera tener ancho de banda en su casa porque ahora paga en su casa y la usa en todo el mundo, y antes la pagaba en su casa y sólo la usaba allí”. EFE

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