Inversionistas a la expectativa sobre cuál será el próximo ‘golpe’

Los mercados en todo el mundo están con los nervios de punta por la gran cantidad de sucesos que se han juntado, y los que vienen.

Wall Street

Cuando todo empieza a salir mal al mismo tiempo en los mercados, la imaginación puede volverse loca. 

EFE

POR:
Bloomberg
noviembre 18 de 2018 - 08:00 p.m.
2018-11-18

La ansiedad es un riesgo laboral y forma parte de la vida de los operadores profesionales. Después de todo, incluso en los días buenos, siempre, en alguna parte, algo anda mal. Pero cuando todo empieza a salir mal al mismo tiempo, la imaginación puede volverse loca. Como ahora, cuando a donde mires, algo está explotando.

En los productos básicos, es la caída récord del petróleo. En las acciones, son seis semanas de turbulencia en el S&P500. Los mercados de deuda han sido sacudidos por la agitación que envuelve a General Electric y PG&E. El bitcóin acaba de caer un 13 por ciento. Y Goldman Sachs, el famoso banco de inversión, atraviesa por la peor semana desde 2016.

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Por sí solos, ninguno sería suficiente para incitar al pánico. Pero si entran en erupción todos juntos, hasta los más canosos de Wall Street pueden comenzar a verse paranoicos.

¿Tiene GE algo que ver con Goldman? ¿Cómo influye el bitcóin en el mercado de valores? Los incendios forestales no tienen nada que ver con las convulsiones del crudo, pero ambas son malas noticias para los bancos.

“El riesgo de contagio se entiende. Lo que no se entiende es dónde y cómo están conectadas las cosas”, señaló Malcolm Polley, quien supervisa US$1.200 millones como presidente de Stewart Capital Advisors LLC en Indiana, Pensilvania. “Casi cualquier cosa puede crear pánico, crear contagio, y no tiene que ser algo que tenga sentido”.

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En el sistema nervioso global que conecta los mercados modernos, las sinapsis están fallando. Partió hace un mes y medio en las acciones, cuando el Nasdaq 100 comenzó una racha de caídas en 22 de 30 días. Luego el petróleo comenzó a tambalear, acumulando 12 días a la baja para completar la racha más larga de la historia.

GE, que ya había caído 20% a mediados de octubre, ha visto sus acciones caer de más de US$13 a menos de US$8, mientras que sus bonos siguieron descendiendo el jueves. Una caída en Goldman eliminó US$12.000 millones de su capitalización de mercado.

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Que las cosas malas se junten no sorprende a Donald Selkin, estratega jefe de mercado de Newbridge Securities, quien lo ve como consecuencia de que las cosas hayan estado tan bien durante tanto tiempo. Se despierta cada noche a ver los futuros. “La gente dice: ‘sácame de todo’”, señaló. “Todo el mundo esta ansioso. Yo lo estoy. Compras una buena compañía y esperas lo mejor y rezas para que no se destruya. Mira a Apple que cayó US$40. Mira algunas de las empresas más conocidas cómo son destruidas”.

Tal vez es ir demasiado lejos decir que todo está relacionado. Pero es difícil argumentar que el impacto de la caída del petróleo no esta teniendo repercusiones en todos los mercados.

Cuando cayó, los productores de energía se convirtieron en el mayor lastre para las acciones. Y se vio afectado el crédito, donde la energía representa casi el 15% de todo el índice de bonos estadounidenses de alto rendimiento.

Bitcóin es considerado un ecosistema aislado, pero sí tiene una relación con los fabricantes de chips, un rincón particularmente especulativo del mercado que se observa para medir el apetito de riesgo de los inversionistas. El punto máximo de la moneda digital registrado en diciembre se produjo dos meses antes de la peor caída del S&P 500 en dos años.

¿La conexión entre GE y los bancos? Después de que la rebaja de la deuda hizo que fuera más difícil para el fabricante pedir prestado a través de papeles comerciales, ha recurrido a lineas de crédito proporcionadas por bancos para financiar negocios.

“Cuando esto finalmente encuentre un fondo, el pánico estará en todas partes”, comentó Jim Paulsen, estratega jefe de inversiones de Leuthold Weeden Capital.

QUE EL PESIMISMO NO SEA DOMINANTE

Pero no todos son tan pesimistas. Después del otoño, la tasa de crecimiento de la economía y las ganancias corporativas probablemente se mantengan positivas por al menos los próximos dos años.

En todo caso, es probable que la actual turbulencia del mercado obligue a la Reserva Federal a atenuar el ajuste monetario y al presidente Donald Trump a moderar su postura combativa sobre el comercio global, sostienen algunos estrategas e inversionistas.

Los inversionistas en acciones siempre están lanzando ataques y durante la mayor parte de los últimos dos meses la gente ha podido señalar a los bonos corporativos como un mercado cuyas señales son menos terribles y más relevantes para la salud económica mundial.

De hecho, los diferenciales de crédito de los bonos de grado de inversión se mantuvieron en gran medida en un rango en octubre, incluso cuando el S&P 500 cayó al borde de una corrección del 10 por ciento.

“Hemos visto una serie de historias idiosincrásicas como GE, GS, PG&E que no son necesariamente una señal de una corrección del mercado”, señaló Dorian Garay, administrador de dinero en Nueva York de NN Investment Partners, que administraba 240.000 millones de euros a junio. “El crédito estadounidense y los fundamentos macro son sólidos como lo confirmaron los recientes indicadores macro y las ganancias”.

Sin embargo, no han sido del todo inmunes a conflagraciones. El mayor fondo cotizado en bolsa que compra deuda de alto rendimiento ha perdido más de US$1.500 millones esta semana, y el interés corto, calculado por IHS Markit, subió al 26% de las acciones en circulación.

Los inversionistas también se alejaron de las empresas de grado de inversión y sacaron dinero del fondo cotizado en bolsa iShares iBoxx Investment Grade Corporate Bond por segundo día, pero ingresaron en masa a los bonos del Tesoro de corto plazo.

¿Los mercados emergentes están en problemas? Los inversionistas encontraban seguridad en las acciones de Estados Unidos.

¿Es este el principio de un fin? Después de una de las expansiones económicas más largas de la historia, el crecimiento se desacelerará y la falta de liderazgo acentúa los temores de los inversionistas de que nadie sea inmune. Y muchos están listos para huir a la primera señal de peligro.

Bloomberg

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