Juan Pablo Montoya y Connie Freydell buscan promover el deporte entre los niños

Una fundación de carácter social, ideada por el automovilista colombiano y su esposa solo podría estar enfocada hacia el desarrollo del deporte.

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marzo 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-03-31

Desde el año 2003, la Fundación Fórmula Sonrisas empezó su cruzada por varias ciudades del país, con un objetivo claro: realizar un aporte social a ciertos sectores vulnerables de la población, mediante el impulso de la práctica del deporte en los niños pobres del país.

Así, mediante la construcción y adecuación de centros deportivos en los barrios marginales de Cartagena, Villavicencio, Ibagué o San Andrés, esta organización demuestra su compromiso social en un sector de la sociedad que difícilmente podría tener acceso a buenos escenarios en las zonas en las que vive.

Según explica Connie Freydell, esposa de Montoya y quien lidera cada una de las actividades y proyectos que realiza Fórmula Sonrisas, la fundación enfoca todos sus esfuerzos en el deporte con el propósito de complementar la educación básica a la que tienen derecho estos pequeños y así poderles proporcionar una formación más integral y un futuro más prometedor.

"A través de la práctica del deporte se les refuerza lo aprendido en las aulas académicas, se les inculcan valores esenciales que los hacen mejores personas, se motivan para que continúen escolarizados y se les enseña a utilizar su tiempo libre en actividades sanas, alejándolos de las calles donde encuentran drogas y violencia", explica Freydell.

En la actualidad, Fórmula Sonrisas beneficia a 4.489 niños en cuatro proyectos deportivos ubicados en Cartagena (que empezó en agosto del 2004), Villavicencio (febrero 2005), Ibagué (febrero 2006) y San Andrés (diciembre 2008).

"Empezamos en Cartagena debido a la forma cómo se han portado desde siempre con nosotros: allá nos casamos, allá hemos realizado las carreras de estrellas y la comunidad siempre nos ha respaldado. Lanzamos allá la Fundación porque sentíamos que era apropiado devolverle algo bueno a la gente que nos ha querido", relata Connie.

Al vertiginoso ritmo de una buena carrera de automovilismo se ha dado el crecimiento de Fórmula Sonrisas. Tras Cartagena, la familia Montoya-Freydell llevó su propósito social a Villavicencio e Ibagué y el año pasado a San Andrés, la más reciente parada de este viaje.

En la isla, de la mano de la Chevron-Texaco, también realizan un proyecto similar al de las otras ciudades, y capacitan a docentes y construyen polideportivos en sectores marginales.

Lento pero seguro

Sin embargo, las actuales circunstancias que vive la economía mundial también han llevado a la Fundación Fórmula Sonrisas a replantear su estrategia de expansión, y por esa razón, en este año los objetivos se van a orientar a fortalecer la presencia en las ciudades en las que ya están entregando beneficios.

Claro que eso no significa que las inversiones de tipo social vayan a claudicar. El año pasado, en los diferentes proyectos se invirtieron alrededor de 550 millones de pesos y para este año el cálculo es de 765 millones de pesos.

"Ahora, como está la economía, lo mejor es continuar con estos proyectos que ya están andando y garantizar que sean sostenibles. Eso no quiere decir que no estemos analizando más posibilidades en comunidades a las que podamos llegar y apoyar.

Es mejor hacer algo pequeño, pero bien y no expandirnos demasiado y tener vacíos", apunta Connie Freydell, quien mientras acompaña a su esposo en su vida como piloto de la Nascar, en Estados Unidos, aprovecha para conseguir más recursos y donaciones para la Fundación.

"La tarea afuera del país es bien dispendiosa porque hay que conseguir patrocinios para los eventos que hacemos acá, y hay que concientizar a mucha gente de cómo influyen los problemas sociales en Colombia, porque la inmigración, la delincuencia, las drogas, surgen porque muchos niños y jóvenes ni siquiera tienen la oportunidad de practicar un deporte, precisamente porque ni canchas tienen en sus barrios", agrega Freydell.

Buscar patrocinios para financiar la Fundación

La tarea de Juan Pablo en la Fundación es la de acompañar cada evento que su esposa organiza. Sin embargo, su aporte también es clave a la hora de buscar patrocinios, alianzas y donaciones entre las marcas que sostienen publicitariamente a su categoría en el automovilismo estadounidense.

"Este trabajo se ha vuelto muy satisfactorio para nosotros, porque le estamos devolviendo algo a la comunidad y ver a los niños agradecidos nos motiva para seguir trabajando, creciendo y perfeccionando los programas. Juan Pablo tiene muchas cosas que hacer siempre, pero trata de estar pendiente de todo lo relativo a la Fundación", afirma Connie Freydell.

 

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