Juguetes inteligentes podrían ayudar a diagnosticar el autismo

El autismo es una desgarradora enfermedad mental que se ha convertido en uno de los problemas sociales más discutidos.

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

Aunque ninguno conduce a soluciones sencillas, varios investigadores de la Universidad de Yale tienen esperanzasde que un uso astuto de la tecnología pueda ser útil.Aunque hay un rango de manifestaciones del autismo, generalmente se considera que la enfermedad implica una carencia en las habilidades sociales del paciente. Laspersonas autistas, por ejemplo, usualmente son incapacesde entablar conversaciones normales. No se sabe lacausa, aunque la mayoría de los investigadores cree queinvolucra la bioquímica del cerebro, y el único tratamientoactual, a menudo sólo mínimamente efectivo, es de comportamiento. El aumento reciente de informes que indican que cada vez hay más casos de autismo ha creado una polémica. ¿Acaso la enfermedad se ha extendido? ¿O es que simplemente ahora se entiende mejor y se puede por tanto diagnosticar con mayor facilidad? ¿Es posible que las cifras sean engrosadas por padres que buscan un diagnóstico de autismo para niños difíciles y así conseguir un mejor acceso a los servicios sociales? Brian Scassellati es un investigador en robótica en el departamento de ciencias e la computación de Yale, y es arte de un grupo interdisciplinario que incluye a médicos y otros profesionales. Parte de su contribución ha sido el construir cabezas robóticas muy simples, algo así como juguetes inteligentes, y luego ver cómo diferentes niños —autistas y no autistas— responden a ellos.Estos aparatos pueden ser programados para monitorear donde se encuentra el niño, o si éste ha dicho algo y luego decir algo apropiado. Scassellati dice que entre niños de tres años, los no autistascontinúan interactuando con un robot que responde apropiadamente, pero se cansan rápidamente de uno queno lo hace. Por su parte, los niños autistas permanecen fascinados por ambos. Todavía no se sabe lo pronto que se puede detectar el autismo. Scassellati dice que uno de sus objetivos es desarrollar un diagnóstico basado en el seguimiento de la mirada de los pacientes, el cual podría ser efectivo a partir del primer año de edad. Otra ventaja de estos robots es que son incansables, mientras que para las personas puede ser agotador trabajar con autistas.Considerando la presión a la que algunos padres someten a los médicos para obtener un diagnóstico de autismo, uno se pregunta si podrían influenciar a su hijo para que actúe de una forma determinada durante la prueba. Scassellati dice que no. “Estamos estudiando habilidades sociales muy básicas. Si las tiene, es muy difícil esconderlas. Y si no las tiene, es fácil darse cuenta”.

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