¡La caja no es la reina!

La caja no es una creación de la naturaleza sino una creación humana y eso, en mi opinión, hace la gran diferencia.

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En épocas normales, podemos y solemos creer que el éxito y el dinero se parecen mucho y que los resultados financieros de una empresa son evidencia de una buena gestión directiva.

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Portafolio
mayo 25 de 2020 - 07:46 p.m.
2020-05-25

Soy financiero. He asesorado por años a empresarios apoyándolos en la toma de decisiones directivas para que sus familias y sus empresas tengan éxito. Entiendo perfectamente la expresión cash is king (la caja es la reina) que tanto se utiliza en los negocios. Simplemente, no estoy de acuerdo. Y me preocupa.

Es cierto que el flujo de caja es muy importante. Una empresa que no cuida su caja puede rápidamente entrar en problemas y, si no toma correctivos, llegar a quebrarse. También es cierto que en una época como esta, hace muchísima falta la caja para poder operar con normalidad. Sería irresponsable no poner atención al flujo de caja y dirigir la empresa como si no tuviera compromisos de pago.

La caja no es una creación de la naturaleza sino una creación humana y eso, en mi opinión, hace la gran diferencia. Quiere decir que los reyes seguimos siendo nosotros, los seres humanos, y la caja está a nuestro servicio.

Si no hay clientes que confíen en lo que hacemos, que nos quieran, no hay empresa. Sin empleados dispuestos a jugarse todo para que las cosas salgan bien, no hay empresa. Sin proveedores que confíen y que estén dispuestos a trabajar duro para cumplir con todos los requisitos necesarios para atender las necesidades de nuestros clientes, no hay empresa.

En suma, se necesita que los actores alrededor de la empresa la quieran y crean en ella. Una empresa es una organización de seres humanos y, como tal, requiere del cariño y el compromiso de los seres humanos para existir.

En épocas normales, podemos y solemos creer que el éxito y el dinero se parecen mucho y que los resultados financieros de una empresa son evidencia de una buena gestión directiva. Como directivos, revisamos cuánto logramos vender y qué utilidades generamos. Trabajamos en construir futuros retadores basados en resultados numéricos.

Esto no está mal. Pero a veces olvidamos que todo ello es posible gracias a nuestra gente y que el futuro se construye si somos valiosos para nuestra gente, para la sociedad.

Durante las crisis, esta que es una verdad de a puño sale a flote y las empresas son más humanas que nunca porque los lazos sociales a su alrededor son más necesarios que nunca. Sin buenas empresas, todos perdemos.

No basta con hacer campañas en redes sociales que muestran lo importante que es la gente para la empresa. Si estas campañas no coinciden con la realidad, no serán más que un multiplicador de resentimientos.

Desde esta perspectiva, es interesante preguntarse en dónde van a quedar las empresas y los directivos que aprovechen la coyuntura actual para abusar. Aquellos que suban precios a sus clientes a niveles especulativos. Aquellos que salgan de sus trabajadores como si fueran máquinas que ya no producen dinero. Aquellos que aprieten a sus proveedores casi hasta quebrarlos (o quebrándolos).

Quienes creen que cash is king buscarán únicamente resultados financieros de corto plazo. Tal vez harán algo de dinero, pero los actores que interactúan con ellos tienen memoria, incluyendo, por supuesto, esos clientes abusados, empleados maltratados y proveedores quebrados.

En cambio, si entendemos que el éxito de nuestras empresas guarda relación con los actores que las rodean podemos optar por un camino diferente, basado en el diálogo constructivo con clientes, empleados, proveedores y con la sociedad en general.

Las ventas no son dinero. Son personas que creen en la empresa y en lo que la empresa hace. Los costos y gastos no son dinero, son personas trabajando en la empresa o para la empresa. El flujo de caja es el resultado de la interacción entre todas esas personas y la empresa. La caja llega por la gente y su destino es la gente.

Si la empresa es valiosa y se hace querer, los actores a su alrededor seguirán buscando interactuar con ella. Habrá clientes que le muestren en dónde puede tener valor, a qué puede dedicarse durante la crisis e incluso, en casos extermos, habrá quienes le compren solamente para ayudarla a pasar el mal momento. También habrá empleados dispuestos a trabajar con compromiso, así por momentos pueda no haber dinero suficiente para pagarles todo lo que merecen.

En esta época muchas empresas se han logrado reinventar sobre la base de este concepto. En su diálogo con diversos actores se han preguntado qué necesitan las personas en esta coyuntura y cómo se podría usar las capacidades de la organización para ayudar a satisfacer esas necesidades.

Encontramos universidades desarrollando respiradores, ensambladores de vehículos fabricándolos, autopartistas fabricando camillas medicalizadas, confeccionistas produciendo trajes de bioseguridad y otras prendas en telas quirúrgicas, productores de helados ofreciendo logística de frío y empresas de entretenimiento, como ferias y museos, entrando a la virtualidad.

Las empresas que tienen valor para la sociedad se alinean con la sociedad y saben reinventarse, buscando nuevas formas de generar valor para los actores que las rodean.

De pronto entonces es mejor decir people is king, para no olvidar que muy por encima de la caja, estamos las personas.

Luis Carlos Bravo
Profesor y asesor financiero
luisbravo@aurumbi.com

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