Ley del primer empleo hizo mucho más de lo que se cree

Esta ley recibió un gran despliegue de los medios durante su debate. Hay que resaltar que no se trata de una reforma laboral, sino más bien una ley de incentivos económicos para crear empleo. Toda la sociedad aporta para crear más y mejor empleo sin afectar los derechos de los trabajadores. Eliminamos trámites y conseguimos recursos para disminuir el preocupante nivel de pobreza que existe en el país.

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enero 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-01-31

Principalmente se debatió la posibilidad de poder descontar del impuesto de renta los pagos de parafiscales por contratar jóvenes. Durante el debate extendimos ese beneficio por contratación a las madres que regresan a la fuerza laboral, personas en discapacidad, reintegrados, madres cabeza de familia y personas que ganan menos de 1,5 salarios mínimos. A través de la Pila se va a hacer una auditoría muy estricta de los beneficios. Anualmente el empleador debe aumentar el número de aportes (i.e. empleos), al igual que las cuantías (i.e. debe pagar mejor) para recibir el beneficio. Aprendiendo de los errores del pasado aplicamos el principio de consecutividad. Primero se crea el empleo y se pagan los parafiscales, posteriormente se entregan los beneficios. No como antes, cuando se entregaban los beneficios y después existía la esperanza de crear empleo. También se logró que los importantes descuentos en materia de renta que tenía la ley para las empresas que se formalicen o nuevas empresas se volvieran permanentes. De ahora en adelante las nuevas empresas pagan su impuesto de renta de manera progresiva cada año (0%, 25%, 50%, 75%) y después regresa a la normalidad. Estos aspectos han sido los más discutidos, pero me gustaría enfocarme en otros temas que logramos, y que van a tener un profundo impacto sobre el país. Al Sisbén pertenecen 30,5 millones de Colombianos al último corte. Es la herramienta más importante que tiene el Estado en la lucha contra la pobreza y la creación de empleo. De sus reformas nace su éxito. Muchas veces los colombianos prefieren no formalizarse por temor a perder sus beneficios del Sisbén. Esto es especialmente común en sectores de alta temporalidad como el agropecuario o de construcción. Los ciudadanos prefieren que les paguen en efectivo por debajo de la mesa porque al formalizarce pierden su Sisbén. Estos quedan indefensos, sin derechos laborales y no mejoran ni su salud ni su posibilidad de pensión. Por ejemplo, si una obra de construcción dura cinco meses y la persona se contrata formalmente puede perder su Sisbén. Al finalizar la obra pierde su empleo y se queda sin este importante apoyo social. Lo mismo pasa en el campo, al final de las cosechas. En la ley logramos el primer paso hacia un régimen de transición. Dejamos que los colombianos que consigan un empleo puedan mantener todos los beneficios del Sisbén por lo menos por un año. De esta manera alineamos incentivos y permitimos que los ciudadanos puedan probar la formalidad sin temor a perder lo que tienen. Especialmente el temor que les cierren las puertas de los programas sociales si pierden su empleo. Con el tiempo, ya con todos los beneficios, podrán progresar socialmente y no tener que depender de los beneficios del Sisbén. También se logró corregir una de las grandes injusticias en materia tributaria: la retención en la fuente para los independientes. Según nuestra Constitución, Colombia es un país progresista, donde se entiende que los que más tienen más deberían contribuir. Esto ocurre con la retención en la fuente, donde la tabla de asalariados de la Dian exceptúa de retención a las personas que ganen menos de 2,3 millones de pesos mensuales. Esta aumenta progresivamente acorde con el incremento del salario hasta llegar al 10% del sueldo. Para los independientes no existía esta diferenciación. No importaba si estos ganaban el mínimo o millonarias cuantías, se les imponía la retención en la fuente del 10%. Era absurdo que el Estado le quitara 50.000 pesos a alguien que ganaba el mínimo. En esta ley conseguimos adoptar la tabla de asalariados para los independientes. Esta va a resultar en un incremento salarial del 10%, sin pérdida de competitividad para los empleados contratados por prestación de servicios y que ganen menos de 2,3 millones. Un impacto social mucho más alto que el aumento del 4 por ciento del salario mínimo y que va a llegar en un momento útil de estímulo económico para afrontar los duros efectos del invierno. Finalmente, la Ley 1429 trata el complejo y difícil tema de las cooperativas de trabajo asociado (CTA). Esta modalidad empresarial, al asumir que no existe relación trabajador-patrono está exenta de aplicar las protecciones mínimas que otorga el Código Sustantivo del Trabajo. El abuso de la figura de las cooperativas de trabajo asociado se había convertido en la manera más común de humillar al trabajador en Colombia. Especialmente en el sector de los servicios. En conjunto con el Ministerio de Protección Social y el Vicepresidente de la República, Angelino Garzón, trabajamos para lograr, finalmente, poner en cintura los diferentes abusos que le estaban haciendo daño a un sector tan importante como el cooperativo. Se aplica el Código Sustantivo del Trabajo a las cooperativas. Estas deberán respetar las normas del código en materia de prestaciones sociales para los trabajadores. No se les aplican los beneficios contenidos en la ley de formalización y se podrán liquidar en el momento en que incumplan con estos requisitos. La ley de primer empleo va a dar mucho para discutir y su reglamentación será fundamental en su éxito. Pensamos que esta ley constituye un punto de quiebre para buscar la creación de más y mejor empleo en Colombia. "Se logró corregir una de las grandes injusticias en materia tributaria: la retención en la fuente para los independientes”. "A través de esta ley conseguimos adoptar la tabla de asalariados para los independientes”. "La ley de primer empleo va a dar mucho para discutir y su reglamentación será fundamental en su éxito”. *Representante a la Cámara . ADRVEG

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