El mágico mundo

Al estilo del Cirque du Soleil, Colombia entra en la era del circo contemporáneo, que mezcla danza, teatro y música.

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marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Los recuerdos de infancia que muchos conservan de los circos no siempre están llenos de la alegría que, se supone, es inherente a ellos. No es extraño que, por años, el circo haya estado asociado con trashumancia, carpas raídas, animales famélicos y payasos terroríficos. Eso, hasta la década de los 90, en la que instituciones como el Circo Pluma o el Cirque du Soleil, de Francia y Canadá respectivamente, le cambiaron la cara al asunto, gracias al interés adquirido por gente proveniente del teatro en las disciplinas circenses.

Hoy, en el concepto de circo entran a terciar disciplinas como la danza moderna, la música original, la teatralidad tanto dramática como humorística, espectaculares juegos de luces y los efectos especiales; todo ello al servicio de los tradicionales actos de contorsionismo, malabarismo, magia y clown. Colombia ya ha dado los primeros pasos en busca del llamado circo contemporáneo, adecuándolo a las necesidades del público nacional.

La compañía que más ha hecho hasta el momento por ofrecer una propuesta al respecto es La Gata, colectivo teatral creador de Déjà Vu, una puesta en escena muda y de escenografía austera, con música de Juan Gabriel Turbay, en la que diferentes objetos de utilería de un viejo teatro cobran vida y alternan con malabaristas y trapecistas. Tal vez la escena que más emociona al público es aquella en la que dos grandes trozos de tela se elevan y bailan un romántico pas de deux.

"El circo contemporáneo conserva las técnicas, el ambiente festivo y la comicidad de su padre, el circo tradicional -explica Felipe Ortiz, de Déjà Vu-. Pero el tratamiento es diferente porque no se concentra sólo en las habilidades físicas". Actualmente la compañía se encuentra en temporada en el Teatro Libre de Bogotá.

Así mismo el espectáculo Delirio, creado en Cali por la fundación del mismo nombre, se ha acoplado muy bien a uno de los lenguajes mejor entendidos por los vallunos: el de la música salsa. Con el apoyo de un amplio grupo de bailarines profesionales y de la Orquesta Cali Latino, en Delirio hacen de las suyas los estudiantes de la Escuela Circo para Todos. "Yo llegué a la compañía muy joven, a una edad en la que a uno suele gustar la adrenalina -explica el actual director de la Escuela, Fabián Hoyos-. Lo más importante para ingresar es tener actitud física, motivación y compromiso".

Algunas compañías han puesto al servicio de empresas y particulares sus espectáculos para eventos y fiestas. Es el caso de Krash Espectáculos, que tiene cuatro montajes de temporada y 30 shows de una hora que ellos denominan "de impacto". Su obra Circodelia, con 15 acróbatas y actores, es una suerte de resumen de todo su bagaje. "El circo contemporáneo genera gran impacto en el público -explica Evelyn Christopher, de Krash-. Y eso es más notable cuando el espectáculo se hace de acuerdo a las necesidades de cada cliente".

No hay que ir muy lejos, entonces, para poder apreciar un trozo de aquello que alguna vez llamaron "el espectáculo más grande del mundo".  

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