Marketing de una Geisha (o cómo lograr un éxito en el cine)

Si las cajas de cereal y los muñecos ayudan a vender las películas animadas a los niños, ¿sería posible que vestidos de seda inspirados en kimonos y aceites con infusiones de sake hicieran lo mismo por una película intelectual con aspiraciones de Oscar?

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

Eso es lo que Sony Pictures Entertainment, unidad de Sony Corp. está poniendo a prueba a medida que prepara la promoción de su película Memorias de una Geisha, basada en la popular novela del mismo nombre. Sony se ha embarcado en un ambicioso proyecto para vender la película usando el mismo tipo de estrategias de marketing asociadas a los dibujos animados y las películas basadas en cómics.Pero en vez de Mattel Inc. y Kellogg Co., los socios de Sony para Geisha son tiendas como Banana Republic, propiedad de Gap Inc., Bath & Body Works, de Limited Brands Inc., y la firma de productos de belleza Fresh Inc., una subsidiaria de LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton SA., con sede en París.La esperanza de Sony es que los objetos relacionados con Geisha —como los vestidos inspirados en kimonos de Banana Republic— ayudarán a que los compradores vayan a los cines a ver la película en diciembre, cuya producción costó US$80 millones. Para atraer a más personas en Estados Unidos, el autor de la novela, Arthur Golden dará una charla y firmará copias de su libro en tiendas de Fresh en Boston y Nueva York. Además, la cubierta de su novela fue rediseñada para mostrar el afiche de la película.Golden está sorprendido con la estrategia. “En todos los años en que trabajé para este libro, nunca esperé ver ropa, perfumes o té con su nombre, y debo decir que es algo asombroso para mí asistir a todo esto”, escribió en un email. “Pero entiendo que esto puede ayudar a que la película y el libro estén más presentes en la mente del público.La estrategia, auque curiosa, no es exactamente nueva. Para el lanzamiento de la película musical Moulin Rouge en 2001, Twentieth Century Fox, de News Corp., encargó a la tienda Bloomingale’s la producción de una línea de ropa inspirada en el París de comienzos del siglo 20. En Manhattan, la estrella de la película Nicole Kidman, inauguró vitrinas con el tema de Moulin Rouge.Y para promover Chicago, el musical de 2002, Miramax Films creó una línea de muñecas coleccionables para adultos basadas en lospersonajes de la película. Como parte de la campaña de Geisha, los escaparates de las tiendas de Fresh, Banana Republic y de Bath & Body Works en EE.UU. mostrarán imágenes de la actriz protagonista, Zhang Ziyi, de labios rojos y ojos azules resaltando sobre su tez blanca.Aprovechando la relación exclusiva con los productores de la película, Banana Republic tiene una promoción en la que dos ganadores —un cliente y uno de sus 14.000 empleados— pueden ganar un viaje al estreno de la película en Los Ángeles y unas vacaciones a Tokio, en donde la cadena acaba de abrir algunas tiendas. Con las marcas de ropa, compañías de comida y otros bienes de consumo siendo parte casi nativa del paisaje contemporáneo, “las líneas divisorias entre marcas y entretenimiento se están borrando cada día más”, dice Lori Sale, jefe de promoción mundial para Weinstein Co., el nuevo estudio de cine formado por los antiguos presidentes de Miramax Films, Harvey y Bob Weinstein.“Simplemente uno ya no puede contar una historia moderna sin marcas” afirma Sale.

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