Más personas accedieron al sistema financiero en Colombia

A marzo de 2019, más de 28 millones de adultos tenían al menos un producto bancario formal.

Las personas en el país cada vez confían más en el sistema financiero local.

El informe muestra que las mujeres tienen perfiles de pago más confiables.

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Portafolio
agosto 09 de 2019 - 03:47 p.m.
2019-08-09

Según el último reporte trimestral de inclusión financiera de Banca de las Oportunidades, el número de adultos en el país con ingreso al sistema bancario creció entre marzo de 2018 y el mismo de 2019. Durante este periodo 1,2 millones de personas mayores de edad se integraron al sistema financiero, por lo que ya son 28,4 millones de individuos con productos de depósito y crédito. Así, el indicador de inclusión pasó del 80,1 al 82,3%, 2,2 puntos porcentuales más frente al mismo trimestre de 2018.

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El director de Banca de Oportunidades, Freddy Castro, señaló al respecto que “este salto es el producto de acciones coordinadas de varias entidades del Gobierno, junto con la decisión de los intermediarios financieros por ofrecer mejores productos para atender a las necesidades de los colombianos, especialmente de los de menores ingresos”.

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A pesar de los avances, en el país aún se observan brechas significativas por regiones. Específicamente el Centro Oriente y el Eje Cafetero mantuvieron los niveles de acceso más altos superiores al 85%, mientras que el Caribe y el Pacífico continúan siendo los más excluidos con indicadores inferiores al 74%. Además, las diferencias por departamentos son de una magnitud mayor, pues mientras que en Bogotá, Casanare y Santander se registraron indicadores de más del 90%, en Vichada, La Guajira y Vaupés el porcentaje de adultos con productos financieros fue inferior al 50%.

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Desde la perspectiva de género, también se observaron algunas brechas. El indicador de inclusión financiera de los hombres fue de 83,5% y el de las mujeres de 80,7%. Esta brecha fue superior en el acceso a financiamiento, en donde el 42,8% de los hombres y el 38,9% de las mujeres tuvieron acceso al crédito formal.

Los montos promedio desembolsados a mujeres fueron inferiores a los de los hombres para todas las modalidades de crédito. En cuanto a la tarjeta de crédito, el 27,4% de los hombres y el 25,6% de las mujeres tenían una vigente, con un saldo promedio de $5,7 millones y de $4,4 millones, respectivamente. Por su parte, el cupo promedio de ellos fue de $15,9 millones y el de ellas de $12,3 millones.

Respecto al microcrédito, el 9,5% de los hombres y el 9,0% de las mujeres tenían al menos un préstamo vigente. El saldo promedio de los hombres alcanzó los $7,3 millones y el de las mujeres $5,9 millones. Para el crédito de vivienda, el 3,5% de los hombres y el 3,1% de las mujeres tenían al menos uno vigente, con un sal  do promedio de $66,8 millones y $54,6 millones, respectivamente.

Entre los factores que explican la diferencia de género se encuentran los problemas de inserción laboral, ya que ellas muestran menor ocupación y salarios más bajos. A pesar de este escenario, el porcentaje de mujeres con productos de crédito en mora de más de 30 días fue de 9,3% frente a 10,9% de los hombres, una diferencia de 1,6 puntos a favor de las mujeres.

Castro comentó sobre esto que “la reducción de la brecha de género tiene un impacto positivo en el entorno económico. Las mujeres tienen perfiles de pago más confiables y tienden a invertir las ganancias de sus negocios y emplear los ahorros en formas que tienen un impacto más duradero y significativo sobre la calidad de vida de sus familias. La inclusión financiera fortalece su empoderamiento económico. De esta manera, invertir más recursos para una mayor inclusión financiera favorece la movilidad social, la reducción de la violencia intrafamiliar y de pobreza”.

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