Bien por el medio ambiente

Como es sabido, los niveles de contaminación de Bogotá son altísimos por cuenta de buses, camiones y vehículos de transporte público, que se pasean por toda la ciudad emitiendo gases por unos exhostos enormes. Y haciéndolo ante la mirada pasiva de las autoridades distritales. Detrás de esta situación están la falta de planificación y la debilidad de las autoridades para implementar una política y dar cumplimiento a las normas vigentes sobre reposición vehicular y chatarrización de buses, luego de la llegada del Transmilenio a la ciudad.

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marzo 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-03-31

La situación es tan dramática, que se convirtió en un riesgo para la vida caminar por los andenes de las principales vías de la ciudad como la avenida Carácas o las carreras séptima, once, quince y trece, para sólo citar los caso del centro y el norte de la ciudad. En estudios recientes de universidades, de la Contraloría General de la República y de entidades especializadas, está ampliamente documentado este tema. En ellos por ejemplo, se muestra la incidencia y el aumento de las enfermedades respiratorias, los problemas de piel y las afecciones de los ojos en los menores de edad de la capital de la República. Pues bien, las posibilidades de que los bogotanos respiremos un mejor aire mejoraron a partir de la semana pasada. En una importante e histórica decisión para la capital de la República, el concejal de la ciudad y recién electo Representante a la Cámara por esta jurisdicción, David Luna, ganó una Acción Popular ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca que obliga a las autoridades de Bogotá a poner en marcha urgentes medidas para mejorar la calidad del aire en la ciudad. En sentencia del pasado 23 de marzo, este tribunal de justicia ordena, entre otras, las siguientes acciones para ser cumplidas por las autoridades respectivas: * “Realizar un control planificado y permanente sobre las empresas prestadoras del servicio de transporte público de pasajeros para que éstas cumplan las normas sobre reposición vehicular y chatarrización. * Aplicar en los operativos de control del pico y placa controles diarios dirigidos a verificar la vigencia del certificado de emisión de gases. * Verificar que los vehículos no superen el tiempo máximo de vida útil legalmente establecido; verificar también su emisión de gases mediante la aplicación de sistemas técnicos. * En el término de seis meses, las entidades competentes deberán incrementar el número de unidades móviles de monitoreo de calidad del aire. * Realizar un estudio sobre el impacto para la salud humana de la contaminación ambiental por la emisión de gases contaminantes y tóxicos de los buses y busetas; y otro acerca de la idoneidad, eficacia, factibilidad y costos de hacer obligatoria la instalación de filtros o dispositivos especiales en los exhostos de los buses y busetas. * Adelantar un estudio sobre los bajos niveles de calidad del combustible diesel y/o ACPM utilizado para el funcionamiento de los motores de los buses y busetas. * Conformar un comité integrado por las partes y el agente del Ministerio Público delegado para asuntos ambientales y agrarios para la verificación trimestral del cumplimiento efectivo de las órdenes impartidas con la sentencia”. Otras ciudades como Cali, Medellín, Cartagena o Pereira, para sólo citar algunas, que ya han iniciado las obras de sus respectivos sistemas de transporte masivo al estilo de Transmilenio de Bogotá, pueden y deben seguir el buen ejemplo del concejal Luna que tuvo la iniciativa de presentar esta Acción Popular que se convierte en una esperanza para el bienestar de los ciudadanos.

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