'Nos va a ir mejor que al resto del planeta': Luis Alberto Moreno, presidente del BID

Moreno reitera su confianza en la región, a menos de un mes de la reunión de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo en Medellín.

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febrero 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-02-28

Este es el principal foro económico de América Latina y el Caribe. A propósito del encuentro y de la situación regional, EL TIEMPO habló con el presidente de la entidad, el colombiano Luis Alberto Moreno.

La más reciente proyección del Banco Mundial indica que la región va a crecer 0,3 por ciento en el 2009. ¿Está viendo así de preocupantes las cosas?

Si algo caracteriza a esta crisis es que la velocidad del deterioro ha sobrepasado todas las expectativas. Quien lo dude no tiene más que mirar la suerte de la economía japonesa o la de la estadounidense, que entraron a terreno negativo con más profundidad que lo anticipado por los más diversos expertos. En ese contexto, es claro que el crecimiento regional será bajo, aunque yo aún aspiro a que esté por encima del 1 por ciento.

Usted ha dicho que la crisis encontró a la mayoría de países de América Latina y el Caribe en una situación de fortaleza relativa. ¿Sigue pensando así?

Sin duda. Cuando uno mira el peso de la deuda externa, la posición de reservas internacionales o el balance fiscal de la región encuentra diferencias fundamentales con crisis pasadas. Eso no quiere decir que el coletazo del problema, que no tuvo su origen en Latinoamérica, no nos vaya a afectar.

Las menores exportaciones, como la escasez de crédito y de inversión extranjera y la disminución de ingresos por remesas y turismo, van a incidir sobre las cifras de crecimiento y el empleo.

¿Qué espera que venga en los próximos meses?

Un deterioro del clima económico, tanto en el plano regional como en el mundial. Lamentablemente vamos a perder algo del terreno ganado en la lucha contra la pobreza, pero si los planes de choque aplicados por los diferentes países son bien ejecutados podremos lograr que ese retroceso sea tan solo temporal.

Aceptando esa realidad, lo más importante es no caer en el desespero ni emprender políticas equivocadas. Una de las fortalezas fundamentales de América Latina es que en la mayoría de los países el sector financiero está sólido y eso hay que preservarlo. Por este motivo nos va a ir mejor que al resto del planeta.

La Asamblea del BID va a ser la primera gran reunión hemisférica después del estallido de la crisis. ¿Qué planteamientos espera que salgan de ahí?

Un mensaje contundente de tranquilidad en medio de la tormenta. Pienso que los ministros de la región van a reiterar su compromiso con el buen manejo económico, así como a dejar en claro que vamos a volver a la senda de crecimiento tan pronto el clima mundial mejore.

Por parte del BID, nos comprometeremos a seguir haciendo todos los esfuerzos por apoyar a la región para evitar que se pierda el progreso alcanzado en lo social y en lo económico, y para ello estamos en continuo diálogo con todos los países miembros.

¿Qué tan preparado está el BID para ese apoyo? ¿Qué está haciendo?

En primer lugar, responder con rapidez. En octubre del año pasado creamos una línea de crédito de 6.000 millones de dólares para emergencias de liquidez. La idea es apoyar a los países que enfrentan dificultades transitorias en el acceso a los mercados de crédito internacionales por la turbulencia financiera.

A la fecha hemos aprobado unos 1.300 millones bajo esta línea de desembolso rápido, que busca proveer financiamiento para diversos requerimientos. Además, esperamos llegar a unos 12.000 millones de dólares en préstamos ordinarios, así como entregarles recursos a las entidades encargadas de financiar las operaciones de comercio exterior.

Más que el monto, lo importante es evaluar junto con los países miembros cómo asignar mejor nuestros recursos para tener el mayor impacto posible sobre el crecimiento económico y social de la región.

Hace unos días el Banco emitió un comunicado en el que informó sobre pérdidas contables de aproximadamente 1.000 millones de dólares en su balance del 2008. ¿Qué pasó?

Le agradezco su pregunta. Como tantas entidades financieras, fuimos afectados por la crisis financiera global, la peor que el mundo ha vivido en las últimas siete décadas. Es importante anotar que estas son pérdidas no realizadas que se deben principalmente a la caída de los precios de mercado de bonos respaldados por activos e hipotecas. Este tipo de bonos representa tan solo el 25 por ciento de la cartera de liquidez del Banco, cercana a los 16.000 millones de dólares.

Para el 2008, las pérdidas totales en la cartera de inversiones del Banco sumaron 1.600 millones de dólares, que fueron contrarrestadas parcialmente por ingresos de más de 600 millones en intereses generados por dichas inversiones. La suma de las pérdidas realizadas fue sustancialmente menor, de 71 millones de dólares.

Pese a esta situación, más del 99 por ciento de los bonos respaldados por activos e hipotecas continúan rindiendo intereses y repagando capital, y la mayoría de dichos bonos mantienen su calificación crediticia de AAA. Por lo tanto, esperamos que recuperen su valor original cuando alcancen su fecha de vencimiento.

Por otro lado, la posición de solidez del Banco fue ratificada por Standard & Poor's, que esta semana reiteró que nuestra calificación crediticia es AAA.

¿Cómo van a afectar esas pérdidas las operaciones del Banco?

La verdad es que no afectarán materialmente la capacidad crediticia u operacional del BID. Por eso estamos comprometidos a incrementar nuestro financiamiento a la región.

¿Tiene ese saldo en rojo alguna relación con la propuesta de recapitalizar el Banco que han hecho Álvaro Uribe y Michelle Bachelet?

En absoluto. Toda solicitud para aumentar el capital del Banco se basará en las crecientes necesidades de América Latina y el Caribe. La región necesita un BID grande y fuerte para ayudar a los países del hemisferio a enfrentar sus objetivos de desarrollo a largo plazo y para protegerlos en la crisis actual. Y vale la pena anotar que el BID no ha tenido ninguna recapitalización desde 1995.

Adicionalmente, el tema de la recapitalización es algo que también están evaluando los otros bancos multilaterales en el contexto de las reuniones del Grupo de los 20.

Todo esto ocurre en momentos en que el BID celebra sus 50 años. No parece ser el momento más apropiado para una celebración...

Es indudable que el ambiente no está para fiestas. Pero si algo prueba esta crisis es que una entidad como el Banco es más vigente y necesaria que nunca y que las instituciones multilaterales son claves.

Los desafíos que afronta la región exigen respuestas concertadas y comunes, en especial dado que la mayoría de los países de América Latina no tiene el margen de maniobra de las naciones desarrolladas para poner en marcha los planes contracíclicos que estamos viendo en Estados Unidos o Europa.

En esa coyuntura, nuestro papel es fundamental a la hora de proveer los servicios y productos que la región necesita. Nuestra posición en esta línea es de un liderazgo claro y estamos trabajando en varios frentes.

Finalmente, ¿cómo ve a Colombia?

En una encrucijada difícil, como le pasa al resto de países de la región. La cifra de desempleo y el crecimiento negativo de la industria son malas noticias.

Sin embargo, los bancos están sólidos y eso es fundamental. Creo incluso que esa fortaleza no se ha valorado del todo. Esta circunstancia es la que puede salvar a la economía de un deterioro peor, y pienso que el crecimiento en el 2009 será positivo. Por otro lado, lo que es clave es que los programas para acelerar el gasto público sean efectivos. Hay que gastar rápido y hacerlo bien, pero en general creo que el país va a poder superar este huracán económico con daños menores.

RICARDO ÁVILA
DIRECTOR DE PORTAFOLIO

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