‘Cuando mejora productividad, es inevitable apreciación'

El economista español José Juan Ruiz afirma que A. Latina respondió bien a la crisis del año pasado porque aprendió a darle importancia a la demanda interna de sus mercados, sin deteriorar sus fundamentales macro.

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enero 31 de 2013 - 01:43 a.m.
2013-01-31

El encargado del Departamento de Investigación para América Latina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de visita en Colombia, dice que el activismo político fue clave para evitar mayores colapsos en la economía mundial tras los problemas de la zona euro el año pasado.

Además, señala que América Latina también cumplió su papel al fortalecer la demanda interna de sus mercados.

Agrega que la apreciación de la moneda es el riesgo que corre un país que genera mayor potencial de crecimiento, como es el caso colombiano. José Juan Ruiz habló con Portafolio. 

¿Cómo ve a la economía mundial en este 2013?

Primero, en términos relativos estamos mejor que hace doce meses. Si se comparan los riesgos de coletazos que el mundo se imaginaba hace un año, básicamente había tres grandes riesgos: Europa, en una crisis esencial de vida, de la que pocos preveían saliera bien librada. Segundo, Estados Unidos, con una recuperación débil sin consolidar y algún riesgo de que los mercados volviesen a generar una intolerancia que produjera un corte en las condiciones de reacceso a los mercados internacionales.

Y un tercer problema, que China creciera por debajo del 7 por ciento por la desaceleración de los mercados a los que exportaba y su incapacidad de transicionar de un modelo basado en la exportación a un modelo basado en el consumo. 

Hoy, lo que dicen los CEO, sustentados en el comportamiento de los mercados en los últimos tres meses, es que hay optimismo y el mensaje es que la crisis de los países desarrollados se ha acabado, y es hora de mirar hacia adelante. 

Cuando se analizan los datos de quienes hacen predicciones económicas, Fondo Monetario, Banco Mundial, la Ocde, se advierte que, al comparar el crecimiento de acá a cinco años, frente a cómo crecimos los años que precedieron la crisis del 2008, lo que se ve es que el mundo acepta con resignación que va a crecer menos: 0,7 por ciento los países desarrollados y hasta 1,5 por ciento menos las economías emergentes.

¿Esta situación será cíclica o permanente? 

Habría que reflexionar. Si es cíclico, por desapalancamiento se podría tratar. Si es algo estructural, el que se adapte antes a un nuevo modelo normal, en el que el mundo crece menos, tiene más posibilidades de ganar, y ahí es donde entra la segunda parte de la historia, y es ver cómo esa desaceleración cíclica nos afecta como América Latina. 

¿Qué determinó que no se diera la crisis que muchos pronosticaron?

Vivimos un gran activismo de la política económica y sobre todo de la política monetaria. Hemos vivido doce meses en los que el activismo de la Reserva Federal de Estados Unidos, y del Banco Central Europeo, fueron claves a la hora de reducir la percepción de alta probabilidad de que se diera un suceso catastrófico desde el punto de vista económico. Después de muchos procesos, el mercado entendió que había un compromiso político para resolver y sostener al área euro, y ese fue el inicio del cambio. 

En China se produjo la transición política y la sensación de que se podían producir cambios estructurales, lo que ayudó a eliminar la idea de que en esa transición, el país se iba a caer de tasas de crecimiento de 9 por ciento a 5 por ciento. 

¿Se comportó bien América Latina ante la difícil coyuntura económica del año pasado?

Se portó bien por dos razones. Aunque probablemente solo se creció al 3 por ciento, cuando se esperaba 4 por ciento, fue bueno ante el entorno global. La clave estuvo en que una gran parte de ese crecimiento vino basada en las fortalezas de las demandas internas de la región. Esta aprendió a no deteriorar sus fundamentales macro y eso le permitió tener políticas contracíclicas que han compensado los vientos fuertes, y se ha reencontrado con sus inversores y consumidores.

También hubo factores exógenos que ayudaron, como los buenos precios de commodities. No me imagino al Banco de la República de Colombia cambiando políticas monetarias con tasas de interés al 4 por ciento, si no hubiera sido capaz de crear el stock de reputación que tiene. 

Colombia enfrenta problemas de revaluación, ¿qué hacer?

El problema de tipo de cambio es endógeno, pues si se reduce el riesgo país y se genera mayor potencial de crecimiento, lo que se va a tener es apreciación del tipo de cambio, en la medida en que la productividad mejora. No se puede evitar. Mi opinión es que se debe hacer lo que hace el Banco de la República, al preanunciar que no está dispuesto a tolerar que el tipo de cambio nominal se aprecie como consecuencia de movimientos especulativos, y actuar con reglas claras de intervención en el mercado. 

Se prevé que este año caerán la IED y las exportaciones en Colombia, ¿que hacer?

Si se elimina el complemento energético de las exportaciones, las no tradicionales necesitan un empujón; no es tanto que se vaya a dar una desaceleración, sino que están en el mismo lugar que hace un tiempo y requieren reformas ahora que las condiciones económicas globales son buenas, para crear espacios para cuando se produzca el ajuste de precios de commodities, que se dará. Es hora de empujar las exportaciones no tradicionales y ver en dónde están los cuellos de botella para dar ese salto.  

¿Es bueno fortalecer la Alianza del Pacífico?

“Ese proyecto que une a Méxíco, Colombia, Perú y Chile es la sumatoria de cuatro economías que tienen una estrategia muy clara, que se reorientan y se apoyan para tirar hacia adelante. Eliminar el 90 por ciento de aranceles es un paso que acerca el proceso de integración regional, que ahora sí avanza, desde las empresas y los consumidores”.

¿Por qué acelerar el TLC con la Unión Europea?

“El tema es ver si Europa está en condiciones de acelerar la negociación; la sensación es que Europa se trabó mucho tiempo en los TLC con Suramérica, y por ejemplo, este lleva doce años empantanado. Colombia debe aprovechar para negociar más rápido, para desconcentrar su dependencia del comercio norteamericano”. 

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