Mercados no tradicionales, en la mira

Históricamente los dos principales mercados a los que Colombia exporta sus productos son Estados Unidos y Venezuela. Con el primero, mientras no se ratifique el TLC, solo contamos con la ampliación de las preferencias arancelarias durante seis meses más.

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enero 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-01-31

Con respecto a Venezuela, según Mauricio Pérez, decano de Economía de la Universidad Externado de Colombia hay una relación muy estrecha entre la política y las relaciones comerciales. Venezuela se retiró de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), y hasta el momento ha cumplido con todas las obligaciones como ex miembro de este grupo y hoy en día Colombia no tiene ningún tratado vinculante con este país. Esto obliga a muchos exportadores a poner la mira en otros mercados, como el chileno pues con este país se firmó recientemente un tratado de libre comercio que, según un balance del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, fue un ejemplo de negociación, ya que solo requirió dos rondas y se hizo de una forma constructiva para favorecer la inversión y el intercambio de bienes de los dos países. Otros mercados que vale la pena analizar son los que integran el Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. "Históricamente estos países no han sido atractivos para Colombia porque esencialmente producen los mismo que nosotros. Brasil, por ejemplo, es un productor local muy fuerte y eficiente y es difícil ser más competitivo que ellos porque de entrada el empresario nacional tiene el inconveniente del transporte que de alguna manera encarece el producto", dice Pérez. Con Centroamérica la situación es inversa. Las condiciones de competitividad de Colombia en estos países es muy buena, pero se trata de mercados pequeños, no tienen las dimensiones de los que conforman el Mercosur. Sin embargo, negociar un tratado de libre comercio con esta región es muy favorable para el país. En Asia el único mercado que históricamente ha sido interesante para nuestro país es Japón, en productos como café, pesca (atún, langostinos) y esmeraldas. China es un mercado con una potencialidad inmensa, pero si se miran las estadísticas lo que nosotros les exportamos es muy poco. La preguntas son ¿qué quieren los chinos? ¿qué tenemos nosotros? Ellos demandan petróleo pero nuestra producción está estancada en este momento pues no se han vuelto a encontrar nuevos yacimientos. Carbón, que es uno de nuestros productos fuertes, no les interesa porque son grandes productores. En manufacturas es utópico competirles con los precios que ellos manejan y en el sector agropecuario la impresión es que tenemos poca oportunidad. El Oriente para el exportador colombiano tiene unas barreras que son muy fuertes, no solo por el tema del idioma sino por el hecho de que cualquier viaje de negocios a esta parte del mundo es muy costoso. Ir solo a abrir, sin tener la certeza de que se realice el negocio es un riesgo que no pueden sortear las empresas. Europa es un mercado intermedio, no es tan impenetrable como puede ser el Oriente, pero no es tan asequible como lo es Estados Unidos y los países vecinos. El viejo continente ha sido un excelente mercado para nuestros productos tradicionales como banano y café y para algunos productos no tradicio-nales que recientemente han tenido mucha acogida. España es muy importante por la cantidad de colombianos que residen allá. Estamos hablando de 4 millones de nacionales que pueden ser elementos dinamizadores para que nuestros exportadores exploren alternativas. EN LA BÚSQUEDA DE LA COMPETITIVIDAD Salvo casos especiales como el Proyecto Cerrejón, estructuramos las exportaciones de acuerdo al mercado interno. Y la demanda internacional no siempre corresponde a nuestros hábitos de consumo. Únicamente en la medida en que se diversifique la oferta exportable, los acuerdos de libre comercio que está suscribiendo el gobierno van a ser útiles. Se deben tener en la mira esos productos y servicios que en este momento tengan más demanda. Es importante que el empresario internacionalice su mentalidad. Deben saber inglés pues esta barrera idiomática hace que el hispanoparlante le dé la espalda al 90 por ciento de los negocios. Debe haber mayor fomento a la ciencia y la tecnología. Pero hay que tener en cuenta que esta estrategia dará sus frutos a mediano y largo plazo pero, por fortuna el país ahora va en la dirección correcta pues ha logrado condiciones tributarias y financieras que favorecen la innovación tecnológica. Foto: Jupiter Image.

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