Microempresas, informalidad y empleo

Microempresas, informalidad y empleo

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septiembre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-09-30

  Por definición una microempresa es aquella que no tiene más de 10 trabajadores y no tiene activos superiores a 501 salarios mínimos. En todos los países en vías de desarrollo, las micro-empresas tienen un papel fundamental, tanto a nivel micro, como macroeconómico.
A nivel microeconómico son importantes, porque cubren, aparte de todos los mercados y sectores, nichos que no pueden cubrir las grandes empresas y que tampoco les interesa, como por ejemplo, zonas marginadas en las ciudades o regiones excluidas de los países.
Según el Censo del 2005, en Colombia las microempresas representan el 96 % del total de empresas censadas, mientras que las grandes compañias sólo el 0,13 % del total de compañías del país.
Por sectores, el 54,66 % están en comercio, el 31,6 % en servicios, el 12,22 % en la industria y el 1,52 % en otros sectores.
Del total de microempresas el 49,7 % son unipersonales, el 45,4 % tienen entre dos y cinco empleados y el 4,9 % tienen entre seis y diez trabajadores.
Por otro lado, y según la Corporación para el Desarrollo de las Microempresas, las características principales de éstas son: "trabajan con un grado bajo de organización, con poca o ninguna división entre trabajo y capital como factores de producción y a baja escala. Las relaciones laborales, cuando existen, están basadas en su mayoría en empleos casuales, en relaciones de parentesco o personales y sociales en vez de acuerdos contractuales con garantías formales".
A nivel macroeconómico son importantísimas por que promueven el 50,16 % del total del empleo generado por las empresas censadas, mientras que las grandes empresas gestan el 19,47 %.
Por definición de informalidad, que incluye a las empresas que empleen hasta 10 personas, entonces todas la microempresas son informales; pero, por límite de activos, no todas las informales son microempresas. Lo que sí es claro es que gran parte de la informalidad en Colombia está conformada por las microempresas y que todo el empleo generado por éstas es informal.
Lo que se deduce de todo lo anterior es que las políticas enfocadas a incentivar a las microempresas tienen efectos claros para la generación de empleo, para mejorar la cualificación de los empleados, para la optimización tecnológico de éstas, para hacer que muchas microempresas pasen de la informalidad a la formalidad, lo que mejoraría las condiciones de los trabajadores, y en general tiene efectos positivos para el 'desarrollo económico' del país.
Lo paradójico es que los incentivos tributarios en Colombia están enfocados en las grandes empresas que son el 0,13 % del total de organizaciones y generan el 19,47 % del total del empleo; mientras que las microempresas, que tienen poco o ningún incentivo para trabajar, son el 96 % del total y fomentan el 52 % del total del empleo que se genera en Colombia.
También es irónico que las micro y pequeñas empresas que en conjunto impulsan el 68 % del empleo, sean las que menor acceso tienen a los créditos, dado su bajo respaldo en activos para respaldar a éstos, y por otro lado, cuando tienen acceso a los créditos les cobran a la más alta tasa en el mercado; 33,93 %, que es la tasa máxima de usura para los microcréditos.
Pero, por otro lado, también hay que decir que de unos años para acá, han entrado a Colombia empresas multinacionales y organismos multilaterales que fomentan los microcréditos, también organizaciones sin ánimo de lucro con el mismo fin, y servicios financieros aplicados a las microfinanzas, algunas de las cuales son promovidas por el Gobierno, como es la Banca de las Oportunidades.
El 8 de febrero del 2008 se crea en Colombia, Procredit, perteneciente a Procredit Holding y al BID, que se especializa en microcrédito productivo para micro, pequeña y mediana empresa; también sirve como banca retail para personas del común y utiliza las tasas de microcrédito del mercado, que son las máximas de usura para microcréditos.
El 8 de junio de 2009 se crea Grammen Aval Colombia, una organización sin ánimo de lucro de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, con el respaldo de Muhammad Yunus, premio Nobel de Paz. En la primera etapa espera cubrir a 10.000 personas en tres años, y quieren beneficiar a los desplazados y desmovilizados, a los vendedores ambulantes y a las mujeres cabeza de hogar. Es una idea que ha tenido mucho éxito en países tan lejanos como Bangladesh.
El 16 de mayo del 2006, el Gobierno a través del documento Conpes 3424 crea la Banca de las Oportunidades', que presta servicios financieros aplicados a las microfinanzas, estos servicios se ofrecen a través de la banca, de las ONG, cooperativas y Cajas de Compensación Familiar; a los préstamos se les cobra hasta la máxima tasa de usura que establece la Superintendencia Financiera.
Entonces, el problema no es que no existan organismos que presten a los microempresarios, sino que el acceso a estos créditos no es fácil y cuando los obtienen es a unas tasas muy altas, lo cual para los microempresarios que trabajan con bajos márgenes de utilidad, es bastante costoso.
El Gobierno tiene dos políticas claras de incentivo a los sectores más vulnerables, por un lado, a la demanda vía Familias en Acción, que siendo objetivos y sin apasionamientos, es una gran ayuda para cerca de 3 millones de colombianos que se completarán este año, quienes sin duda han mejorado su nivel de vida, y eso hay que reconocerlo.
Por el lado de la oferta, está la Banca de las Oportunidades, que también es una gran idea para el otorgamiento de créditos para, entre otros sectores, los microempresarios.
Pero, más allá de los créditos que se otorgan, las microempresas también necesitan otros incentivos para crecer, formalizarse y mejorar la calidad de vida de sus empleados; éstos incentivos deben ir por el lado de impuestos diferenciados y parafiscales también diferenciados.
En muchos países del mundo los impuestos y los parafiscales se cobran de acuerdo al tamaño de las empresas; a menor tamaño menor cobro, lo que en economía se denomina tasas progresivas.
Si se promulgaran políticas en este sentido, seguramente muchas microempresas se podrían formalizar, lo que es necesario para las empresas, para sus trabajadores y para el país.

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