En la nueva quimioterapia, menos puede ser más

En la batalla contra el cáncer, los doctores están descubriendo nuevos usos para una vieja arma: la quimioterapia. Durante mucho tiempo ha imperado la idea de que cuanta más quimioterapia, mejor.

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

Para eliminar el tumor, a los pacientes se les da la dosis más alta que puedan tolerar. Pero debido a que las drogas son tan tóxicas, el proceso debe ser detenido periódicamente durante varias semanas para permitir que el cuerpo se recupere. Algunos doctores sostienen que este período de descanso puede permitir que un tumor reconstruya la red de vasos sanguíneos que necesita para seguir creciendo. Ahora estos médicos están ensayando una nueva estrategia: dar dosis muy bajas de quimioterapia por extensos períodos de tiempo, sin descanso.Se trata de un cambio significativo puesto que el objetivo ya no es el tumor cancerígeno en sí, sino detener el proceso de crecimiento. Ya que el método le ahorra a los pacientes los efectos secundarios de las altas dosis, como vómitos y anemia, se puede suministrar a largo plazo, tal vez transformando el cáncer en una condición crónica y manejable.La quimioterapia metronómica está siendo estudiada en el Instituto del Cáncer Dana-Farber, en Boston, el Centro Médico Cedars-Sinai, Los Ángeles, la Universidad de Toronto y otros centros. Los doctores han registrado resultados prometedores en varias pruebas clínicas en cánceres que incluyen tumores cerebrales, linfoma no Hodgkin y cáncer de seno y de ovarios.Pero la estrategia de dosis bajas no es ampliamente aceptada, en parte debido al temor de que sea un tratamiento insuficiente y ponga en riesgo la supervivencia del paciente. También ha surgido evidencia en estudios de laboratorio que dice que incluso en dosis bajas los efectos secundarios, tales como la supresión de los sistemas inmunológicos, se manifiestan a la larga.Este tratamiento ha sido suministrado a pacientes con cáncer avanzado en los que otras terapias no han surtido efecto. Para estos pacientes, la ausencia de efectos secundarios inmediatos ha mejorado su calidad de vida. La renovada atención sobre los efectos secundarios del tratamiento junto a una creciente comprensión de la biología del cáncer, han ayudado a generar cierto optimismo por que algún día el cáncer pase a ser una condición crónica, igual que la diabetes o las enfermedades coronarias lo son hoy.Este nuevo tratamiento forma parte de la mayor atención en el campo de la oncología a un proceso conocido como angiogénesis, mediante el cual el cuerpo desarrolla nuevos vasos sanguíneos que pueden alimentar los tumores.Los investigadores creen que la quimioterapia en dosis bajas, que está siendo administrada en combinación con drogas anti-angiogénicas, puede funcionar debido a que mantiene controlado el desarrollo de vasos sanguíneos. Esto es posible porque el tratamiento elimina la necesidad de períodos de descanso, que le dan a los vasos sanguíneos la posibilidad de comenzar a crecer de nuevo. Incluso los tumores que se habían vuelto resistentes a los medicamentos de quimioterapia tradicionales, respondieron a las dosis bajas en estudios, dicen los investigadores, debido a que el tratamiento contuvo el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.“Una parte tan grande de nuestros tratamientos actuales contra el cáncer depende de la comprensión de los vericuetos de un tumor específico”, dice Mark W. Kieran, oncólogo pediatra del Instituto del Cáncer Dana-Farber, quien ha encabezado las pruebas de quimioterapia en dosis bajas .Alejandro Garrido, médico oncólogo del Instituto Nacional de Cancerología dice que el procedimiento es conocido en Colombia, sin embargo no está siendo aplicado a pacientes, principalmente porque los oncólogos colombianos prefieren esperar a que la efectividad del tratamiento sea comprobada sin dejar lugar a dudas. “Somos conservadores, pero no negamos, ni desconocemos ni estamos en contra”, del tratamiento, dice.En uno de los primeros informes acerca de la actual ola de pruebas en seres humanos, Kieran y sus colegas en el Hospital de Niños de Boston y el Hospital de Niños de Saint Louis, darán a conocer el mes entrante los resultados de un estudio sobre 20 niños que padecen distintos tipos de cáncer. Los niños recibieron un cóctel de fármacos que interfieren con el proceso de angiogénesis, además de dosis bajas de las drogas de la quimioterapia. Cinco de los 20 pacientes siguen respondiendo al tratamiento. Kieran sostiene que una tasa de 25% es significativa porque estos pacientes no tenían otras alternativas de tratamiento.A uno de esos niños, Michael Shelley, de 10 años, se le había diagnosticado un tumor cerebral llamado ependimoma hace cinco años. Fue operado pero el tumor reapareció. Entonces su madre decidió inscribirlo en la prueba del doctor Kieran. Michael tuvo que ingerir hasta 16 pastillas al día en un régimen que duró un año y medio. Michael se sometió recientemente a una tomografía que mostró que el tumor había desaparecido.

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