Nueva reunión de Arias y Crowder para ponerle fin al cierre del TLC

El denominado ‘paquete final’ de la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, podría quedar listo el jueves y viernes de la próxima semana.(VER GRAFICO)

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junio 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-06-30

Para esta fecha, 6 y 7 de julio, está programada una nueva reunión al más alto nivel de negociación, como quiera que en esta ocasión se encontrarán el embajador agrícola de E.U., Richard Crowder con el ministro de Agricultura de Colombia, Andrés Felipe Arias. Aunque algunos empresarios que se enteraron ayer de esta reunión se mostraron escépticos porque en ocasiones anteriores también se ha dicho que serán las ‘últimas reuniones’ sin que se hayan logrado resultados concretos, al parecer en esta ocasión existen presiones que no permitiría dar más espera. Según se supo extraoficialmente, en la reunión de la próxima semana deben quedar definidos los temas porque antes del 12 de julio el gobierno del presidente George W. Bush tendrá que hacer la notificación al Congreso sobre su intención de firmar este tratado comercial. El 12 de julio ha sido considerado el ‘deadline’ o fecha última para la notificación. El escaso tiempo con que cuenta el gobierno de Estados Unidos para sacar a flote la iniciativa con Colombia este mismo año está jugando en contra y acelerando las definiciones. Como se sabe, la facultad que tiene el gobierno de Estados Unidos para firmar acuerdos comerciales por la ‘vía rápida’ y que se conocen como Trade Promotion Autority, TPA, vence en julio del próximo año. Esto implica que las negociaciones comerciales deben estar listas con suficiente anticipación para poder contar con el aval del Congreso, que adicionalmente tendrá proceso electoral en noviembre de este año. A esto se suma el interés de varios sectores industriales de Colombia, preocupados por la expiración de las preferencias arancelarias otorgadas por E.U. bajo la Ley Atpdea, y que terminan el próximo 31 de diciembre. Pero, al mismo tiempo que existen presiones externas, los negociadores de los dos países tienen como principal desafío solucionar las diferencias que se registran en los anexos agrícolas, en asuntos netamente técnicos. El principal escollo se presenta por el tema de la importación de cortes de carne bovina de Estados Unidos, de animales con edad superior a 30 meses. Mientras los negociadores colombianos, basados en evidencia técnica y científica han insistido en que los cortes de carne deben proceder de animales de menos de 30 meses, los americanos insisten en una edad superior. Curiosamente, en Estados Unidos existe una prohibición expresa para importar carne de animales de más de 30 meses, lo que implica que su posición es bastante ambigüa. Al interior del gobierno colombiano existe la convicción de que ahora sí, por fin, podrá darse una buena noticia frente de cierre. Ayer, durante una videoconferencia entre negociadores colombianos con sus homólogos estadounidenses, se registraron algunos avances aunque no hay una definición total en los temas que siguen enredando el tratado. En las conversaciones de la próxima semana los negociadores agrícolas tendrán la última palabra. Un cierre con muchos tropiezos El 27 de febrero se anunció oficialmente el cierre de la negociación de Colombia con Estados Unidos. Tras casi 20 horas de negociación continua, los equipos agrícolas de los dos países lograron definir los principales temas que durante las tres últimas rondas habían trabado el proceso. Sin embargo, esta fecha se convirtió simplemente en un referente, pues a partir de allí, en una revisión preliminar, comenzaron a presentarse nuevos escollos que hasta el momento no han terminado de solucionarse. Aunque el gobierno colombiano decidió publicar el 6 de mayo los textos de 23 capítulos negociado durante los 22 meses que oficialmente duró la negociación -hasta el 27 de febrero-, quedó pendiente el agrícola, con todos sus anexos incluidos. Inicialmente se dijo que por un problema en la traducción, era necesario volver a revisar cómo habían quedado negociados algunos productos en el anexo agrícola. Sin embargo, lo que parecía una simple diferencia de interpretación se convirtió en un nuevo proceso de negociación del que esperan salir airosos los negociadores colombianos. Algunos empresarios han señalado que desde el comienzo del proceso se sabía que en la revisión de textos, e incluso durante el paso del tratado por el Congreso, ha sido tradicional que los negociadores americanos busquen hacer los cambios que les interesan. Negociadores de Centroamérica y Chile han confirmado estas versiones, asegurando que es una típica estrategia para buscar el máximo beneficio hasta el último momento, pero que depende del gobierno colombiano si está dispuesto a ceder o a mantenerse firme en sus objetivos. El gobierno colombiano ha dicho que sus posiciones están muy bien fundamentadas y que lo negociado está consignado en acuerdos que se hicieron con la presencia de por lo menos dos o tres funcionarios. De hecho, hay quienes aseguran que los argumentos técnicos de Colombia son tan sólidos, que ahora sólo se requiere decisión para el cierre. "Lo que comenzó como una diferencia en la traducción, terminó enredando el proceso”. Atpdea, la renovación todavía está muy enredada Sin que el Tratado de Libre Comercio de Colombia con Estados Unidos esté totalmente cerrado, son pocas las posibilidades de lograr una prórroga en las preferencias arancelarias otorgadas bajo la Ley Atpdea. Así lo confirmó ayer el embajador de Colombia en Estados Unidos, el ex presidente Andrés Pastrana Arango, quien opinó que sin un tratado comercial, el chance para ampliar las preferencias es mínimo. “El Congreso (de Estados Unidos) sostiene que en lugar de preferencias arancelarias que son transitorias se deben buscar mecanismos permanentes” como los Tratados de Libre Comercio (TLC), dijo ayer el embajador a la agencia de noticias AFP, durante una reunión que se realiza en Cartagena con los principales empresarios de cruceros de E.U. Como se sabe, las preferencias arancelarias bajo la Ley Atpdea vencen el 31 de diciembre de este año y en el caso colombiano, cubre un grupo de aproximadamente 6.000 productos. Los principales beneficiarios de estas preferencias son los sectores de confección, cuero y calzado, flores y cerámicas, entre otros. Aunque desde hace unas semanas el gobierno de Colombia y de los otros países andinos que reciben este trato preferencial -Bolivia, Ecuador y Perú- han desarrollado una campaña para promover la ampliación del Atpdea, hasta el momento no se han obtenido resultados concretos. Incluso, el propio secretario general de la Comunidad Andina, el peruano Allan Wagner, anunció ayer el inicio de una visita a Estados Unidos con el propósito de hacer el cabildeo necesario en el Congreso de Estados Unidos para obtener la prórroga. Aunque extraoficialmente se ha dicho que Perú y Colombia, que tienen acuerdos negociados con Estados Unidos, serían los únicos que podrían aspirar seriamente a una prórroga del Atpdea, Ecuador y Bolivia no pierden las esperanzas. En el caso de estos países, la situación es mucho más complicada porque Ecuador tiene suspendido su proceso de negociación con Estados Unidos luego de que tomara la decisión de suspender un contrato a la multinacional del petróleo Occidental. Bolivia, por su parte, estuvo como observador durante casi todas las rondas de negociación del TLC con los andinos. Sin embargo, tras asumir el poder el presidente Evo Morales, notificó a Estados Unidos de su poco interés por participar en esta negociación. Sin embargo, ayer se supo que Morales viajará en los próximos días a Estados Unidos con el fin de buscar un acuerdo de negociación que se ajuste a las necesidades y condiciones que tiene esta nación andina. 31 de diciembre de 2006 vencen las preferencias arancelarias del Atpdea otorgadas a los andinos. 12 de julio es la fecha máxima que ha definido Estados Unidos para realizar el proceso de notificación al Congreso sobre su intención de firmar un TLC con Colombia.

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