Obama y la economía

Hay nostálgicos de la izquierda sovietoide dados a predecir que los E.U. se arriman a la suerte final del imperio romano. Despacito. En los últimos 25 años, el país del norte creció más que cualquier otra economía del primer mundo, y saldrá del bajonazo actual más rápido que el resto de sus pares. Su prosperidad es esencial para los demás. El Japón, por ejemplo, sufrió hace 10 años el estallido de una burbuja de la que sigue todavía cojeando. A casi nadie le importó.

POR:
octubre 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-10-31

Como hay preponderancia para rato, conviene estar informado sobre la política económica que desarrollará el senador junior Barak Obama, muy probable presidente de Norteamérica. Tanto el llamado al cambio como el mensaje de esperanza del candidato vienen envueltos en una densa nebulosa. Lo económico aflora en impuestos, cobertura médica estatal y un tinte de proteccionismo, o sea mucha política y poca economía. Sobre la visión macro nada se sabe. En cambio, le atribuyen la sabia costumbre de saber oír. Mejor investigar sobre quién le sopla al oído. El más cercano en materia económica parece ser un profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, poco conocido salvo en círculos académicos donde goza de excelente reputación. A sus 39 años, Austan Goolsbee, egresado de la Universidad de Yale y con un Ph.D. de MIT, se perfila como el más probable consejero económico jefe de la administración Obama. No hay que confundirlo, sin embargo, con un Chicago Boy al pie de la letra. Goolsbee no reniega, ni mucho menos, de la economía de mercado, ni vira hacia el proteccionismo. Es franco partidario de la globalización, simbolizada por el Internet, pero con el deber de proteger temporalmente a los rezagados. Se dice inclusive que intentó suavizar la retórica electoral de Obama contra el Nafta. Los canadienses, preocupados, recogieron un “no se alarmen, se trata de balbuceos de campaña”. A Goolsbee le sugirieron que no tratará de interpretar al candidato. Pero de lo que sí se ocupa en sus investigaciones es de ampliar la fronteras de la economía hacia donde se entrecruza con la psicología y la neurología. Como se sabe, uno de los más controvertibles axiomas de la teoría económica clásica es al mismo tiempo fundamento del raciocinio posterior: el agente económico siempre trata de racionalmente maximizar su satisfacción y se presume que posee perfecta información para decidir. Si todos los individuos actúan en provecho propio, benefician a la sociedad como un todo: la Mano Invisible. Sin renunciar al principio, la escuela de Chicago del siglo XXI le ha venido introduciendo sutilezas que lo acerquen al mundo real. Goolsbee se inserta en esa corriente. Pionero de las nuevas tendencias en Chicago es Richard Thaler, padre de la economía conductual o del comportamiento (behavioral economics), cuyo éxito editorial, Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness, tendrá que convertirse en lectura obligada de quienes tengan por oficio formular política económica en Colombia u opinar. Es parte del bagaje del profesor Goolsbee. Igualmente significativa, aunque todavía en su infancia, será la neuroeconomía, cuyos postulados muerden la frontera del libre albedrío, puesto que la arquitectura de cada cerebro condiciona las opciones racionales en la mente del agente económico. Si se consolida la posición de Austan Goolsbee como asesor cercano de Obama, la bocanada de aire fresco en las decisiones económicas de la Casa Blanca va a dejar a muchos sin aliento, como quedó don Sancho Jimeno en sus baluartes de Bocachica defendiéndose contra los franceses en 1697. Él no era intrínsicamente alérgico a las novedades, pero sufría con la velocidad del cambio, como le va a ocurrir a más de un economista si no comienza a revisar conceptos. ''Lo económico aflora en impuestos, cobertura médica estatal y un tinte de proteccionismo, o sea mucha política y poca economía.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido