Ojo con una posible recaída de E.U., afirmó Eduardo Lora, jefe de Investigación Económica del BID

El economista jefe del Departamento de Investigación del BID, Eduardo Lora, dijo que el 2010 tiene mejores perspectivas que el 2009, pero alertó sobre varios aspectos que pueden frenar recuperación.

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noviembre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-30

Lora habló con PORTAFOLIO.

¿Cómo va la región en el año de la crisis?

El 2009 termina menos mal de lo que se temía a comienzos del año. Fueron decisivas las medidas de irrigación de liquidez y de rescate financiero adoptadas por los países desarrollados y el vigoroso repunte de China gracias a su masivo programa de estímulo fiscal. Los países latinoamericanos más dependientes de productos básicos o más integrados directamente a China, como Brasil, salieron más rápidamente de la recesión que los dependientes de manufacturas o más integrados a Estados Unidos como México.

¿Cuáles son las perspectivas para el 2010?

El próximo año operarán fuerzas semejantes, pero también se sentirá más el efecto perjudicial de la apreciación de las monedas latinoamericanas sobre los sectores industriales. Las principales razones de incertidumbre serán una posible recaída de E.U., un nuevo shock de precios de alimentos y el surgimiento de nuevas burbujas especulativas por el exceso de liquidez mundial y la debilidad del dólar. Es un escenario complejo para hacer proyecciones, pero es de esperar que a la región le vaya bastante bien, excepto por México y algunos países pequeños de Centroamérica y el Caribe. Sin embargo, creo que se agravarán las vulnerabilidades de los vecinos petroleros y quizás de Argentina.

¿Qué se hizo bien?

Muchas cosas. Había pocos desequilibrios fiscales o de cuenta corriente al empezar la crisis; los sistemas financieros no estaban expuestos a activos 'tóxicos' y su regulación había mejorado; se había corregido la exposición del fisco y de los bancos a deuda en dólares.

¿Y qué se hizo mal?

Esta crisis no produjo reformas estructurales importantes en ningún país de la región, y en cambio sí indujo el otorgamiento de subsidios fiscales y otros gastos públicos difíciles de justificar y de poca efectividad social o económica.

¿Qué lecciones destacaría?

Que la política monetaria haya podido jugar un papel contracíclico efectivo en países con tasa de cambio flexible. Pero tengo la impresión de que la política fiscal llegó tarde y cojeando. Otra lección importante es que ahorrar paga y muy bien, como lo demostró Chile.

¿Cuál es ahora el principal desafío?

Hacerle frente a la apreciación de las monedas y a las posibles burbujas especulativas. Es urgente reducir el gasto público y orientar recursos a inversiones de infraestructura. Es hora de pensar en el largo plazo.

¿Es ahora más o menos optimista que a finales del 2008?

Muchísimo más, todo se veía muy oscuro entonces. Pero aprovechar los buenos vientos puede requerir tanta pericia como capear la tempestad.

¿En qué consiste el libro?

Lo más difícil no es descubrir las políticas económicas adecuadas sino que tengan el apoyo del sistema político. Fedesarrollo encontró que la Carta de 1991 hizo difícil la adopción de buenas políticas porque fragmentó los par- tidos, acortó la acción de los políticos y multiplicó el acceso a los poderes de decisión. De ahí el título del libro: "Consecuencias imprevistas de la constitución de 1991: la Influencia de la política en las políticas económicas".

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