Ollas mezcladoras de talla internacional

Con una producción de 32 ollas mezcladoras y la reparación de 287 al mes, Ollcol Limitada desarrolla procesos industriales en sus sedes de Bogotá y Medellín, que le han permitido traspasar las fronteras y exportar parte de su producción a Ecuador.

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febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

El espíritu exportador que anima a esta empresa la ha llevado a incursionar en mercados internacionales con la participación en la mayoría de ferias de la construcción y de muchos contactos con las cementeras, que se han convertido en su mejor aliado comercial, pues en la actualidad es la única empresa que en Colombia se dedica a fabricar las ollas mezcladoras. En generación de empleo, cuenta con 48 trabajadores directos y 14 indirectos. La evolución de esta fábrica comenzó hace una década, cuando funcionaba como taller de reparación de las ollas mezcladoras. Luego, desde el 2005, empezó a fabricarlas. La calidad hace parte del lenguaje de esta empresa y por esta razón importa desde Ucrania y Estados Unidos las láminas metálicas que luego se convertirán en las ollas donde se mezcla el cemento para las obras de construcción. El diseño es exclusivo, tanto de la mezcladora como de la estructura o base donde se apoya sobre el chasis de los camiones, así como las escaleras y canales. En cuanto a la reparación, los ingenieros industriales y mecánicos tardan 17 días en dejarlas funcionando. Según Fernando Bernal Medina, gerente general de Ollcol, las mezcladoras que fabrican tienen una duración de 6 a 7 años, y cada olla cuesta en promedio 75 millones de pesos. La ventaja que esta firma ofrece a sus clientes es que como se trata de fabricación local tiene un valor en el mercado competitivo frente a las importadas, y cuentan con el mantenimiento que garantiza una vida útil del producto más prolongada. En la fabricación de estas ollas Ollcol compite con fábricas de Estados Unidos, Alemania, Italia y Brasil, que suplen las necesidades del mercado en los cinco continentes. Esta condición empresarial implica que no recibe aportes de ninguna entidad del Estado o de carácter privado, pero que sí está atenta a captar todas las oportunidades de trabajo y negocio para desarrollar sus actividades comerciales, en donde emplea toda la fuerza laboral que durante años ha capacitado y entrenado en diferentes disciplinas como confección, corte y bordado industrial. Experiencia que se traduce en mano de obra especializada al punto que exporta a Londres (Inglaterra) el 92 por ciento de su producción de chaquetas para hacer montañismo y alpinismo y que comercializa la firma Paramo Limited. Esta alianza estratégica con la firma europea se ha convertido en la principal fuente de ingresos, ante el elevado costo de mantenimiento de la ambiciosa obra social que comprende: la ciudadela Micaela, ubicada en el barrio 20 de Julio de Bogotá, donde funciona un albergue para madres solteras; un jardín infantil, el programa Terapéutico Atocha, la Cooperativa Miquelina; la construcción del barrio Juan José Rendón; las escuelas de capacitación en bordados, confección, tejidos, mesa y bar; la biblioteca virtual; una fábrica de traperos; y la Fundación Creaciones Miquelina. El capital humano es el recurso más valioso de la Fundación.

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