Ortodoxos y alternativos

Hasta hace ocho años, prácticamente ni se miraban. Médicos convencionales y alternativos sentían que iban por caminos totalmente distintos y hasta irreconciliables, con una distancia marcada por las bases científicas que sustentan los conocimientos de unos y otros.

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

Pero algo está cambiando. Estudios realizados en la última década en Estados Unidos, han mostrado que uno de cada tres estadounidenses ha recurrido a terapias complementarias y alternativas para cuidar su salud. Y que el consumo de las mismas va en franco aumento año tras año sin importar la edad ni la condición socioeconómica y cultural de las personas. Incluso, muestran que ellas están dispuestas a invertir dinero de sus bolsillos en consultas, tratamientos y productos alternativos.Esto hizo, como se dice popularmente, que la comunidad médica estadounidense -tan reacia a creer en la medicina no convencional- se pellizcara. Se dieron cuenta de que no trataba de una moda pasajera.Por eso, en 1999 el Instituto de Salud de Estados Unidos creó el Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM, por sus nombre en inglés). Esta entidad está encargada de explorar estas terapias en el contexto científico médico, capacitar a investigadores e informar al público en general y a los profesionales de la salud sobre los resultados de las mismas.Este centro también se encargó de definir el término medicina complementaria y alternativa como “el grupo de sistemas diversos tanto médicos y de salud, de prácticas y productos que por ahora no se consideran como parte de la medicina convencional”. RECONCILIACIONEse “por ahora” son los cimientos de los puentes que se están tejiendo para integrar la medicina convencional y la complementaria y alternativa. La idea es que estas prácticas se combinen o sean coadyuvantes en los tratamientos de la medicina alopática y no que se vean como opuestas. Este conjunto de sistemas incluye la homeopatía, la aromaterapia, la acupuntra, el yoga, quiropráctica, reflexología, masajes, reiki, terapias bioelectromagnéticas, medicina tradicional china y la lista sigue.“Lo que se busca con todo esto es incrementar el bienestar y la salud mental y física de los pacientes, tanto en la prevención como en el tratamiento de enfermedades”, dice el doctor Mauricio Eraso, coordinador del primer programa de medicina complementaria que se desarrolla en el país creado este año por la Fundación Santa Fe de Bogotá.La idea es beneficiar a los pacientes, especialmente en centros hospitalarios, y no sólo en consultorios particulares.“Hay estudios clínicos que demuestran que el yoga aumenta la respuesta de relajación, así disminuye el nivel de estrés y, por ende, el riesgo cardiovascular. También se están usando los masajes y acupuntura para la fibromialgia (fuerte dolor en las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos)”, dice el doctor Mauricio Eraso, que también es acupunturista.Este proceso de acercamiento es otra forma de reconocer las complejas relaciones entre las emociones y la fisiología del cuerpo humano.El interés por el tema está tomando tanta fuerza, que el NCCAM apoya mil proyectos de investigación en 200 instituciones con una inversión de 117.800.000 de dólares.- INVESTIGACION: ESTUDIOSOS. Prestegiosas universidades de Estados Unidos como la de Harvard, Columbia, Duke y Stanford, entre otras, han vuelto sus ojos al tema de la medicina complementaria y alternativa, ya sea con centros de investigación, abriendo el departamento en sus facultades y/o ofreciendo servicios de esta medicina en sus hospitales. -INTEGRAL. El programa de medicina complementaria de la Fundación Santa Fe busca contrarrestar los factores de riesgo asociados a las enfermedades no como la cardiovascular o diabetes, a través del ejercicio, buena nutrición, manejo del estrés y actividades como yoga y pilates. Para ello creó el Centro Vida Activa.

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