La paciencia, como la chequera, se agotan

Parece que la crisis económica ha agotado la paciencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ayer sentenció con un plazo de dos meses a General Motors y de 30 días a Chrysler para que realicen una verdadera reestructuración de sus compañías, y puedan así recibir más ayudas federales. Incluso, invitó a las dos compañías a que se acogieran a una ley de quiebras bajo la tutela del Gobierno.

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marzo 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-03-31

Para Obama es claro que el sector automotor en su país es un emblema que no puede desaparecer, sobre todo por la cantidad de empleos directos e indirectos que genera, pero la falta de velocidad con la que General Motors y Chrysler adoptaron sus planes de reforma lo obligaron a apretar el acelerador. Y parece que la subida de revoluciones surtió efecto, porque casi de manera inmediata GM y Chrysler anunciaron un mayor compromiso para sacar adelante a sus empresas. Rick Wagoner salió de la dirección de GM, mientras que Chrysler selló una alianza con la italiana Fiat que venía cocinando desde tiempo atrás, pero que había quedado ‘parqueada’ a la espera de un pronunciamiento del Gobierno de E.U. Pero más allá de si los fabricantes de vehículos lograrán recomponer el camino y sacan al otro lado a la industria automotriz, quedó claro que a Obama se le acabaron las ganas y la chequera para ayudar a más compañías en líos. Las escandalosas bonificaciones que destinó AIG a sus directivos justo después de ser salvadas, e incluso la llegada a Washington del ex presidente de GM, Rick Wagoner, en su avión privado para pedir un salvavidas para su empresa, le han demostrado al Presidente que entregar dinero a diestra y siniestra no es la panacea. Ahora lo que Obama pide es resultados. Él ya suministró el capital, mientras que las firmas rescatadas han hecho muy poco.WILABR

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