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Finanzas

'El país tiene analfabetismo financiero': Mónica Aparicio, directora de Fogafín

La funcionaria asegura que el 95% de los colombianos no tiene cultura financiera, mientras que en E.U. el 50% de los ciudadanos conoce este negocio.

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febrero 22 de 2010 - 05:00 a. m.
2010-02-22

La crisis financiera mundial, las pirámides y la reforma que entró en vigencia recientemente pusieron de moda la educación financiera.

En Colombia diversas entidades han tomado la iniciativa para desarrollar acciones, algo que si bien es destacable, para el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) resulta fundamental ejecutar una estrategia ordenada en este sentido, que le permita al país bajar los niveles de analfabetismo financiero, que hoy llegan al 95 por ciento.

La encargada de la entidad, que en marzo entrante realizará un taller internacional sobre educación financiera, sostiene que el país debe desarrollar una estrategia de educación financiera en grande, para no seguir desperdiciando recursos donde no se está recogiendo una cosecha importante.

"Como asegurador de los depositantes tenemos algo que decir al respecto. Hemos visto a varias entidades trabajando, pero también a mucha gente que está pontificando sobre el tema. Hay instituciones que tienen programas, pero que cuando se suman, el balance sobre el esfuerzo en crear cultura financiera es sumamente pobre", señaló la funcionaria.

Por ello, el reto del país es establecer qué es educación financiera y qué no lo es, porque en lo que sí hay certeza es que una buena educación financiera le ayuda a la gente y al país.

Un tema cultural

Fogafín advierte que no sólo se trata de calcular tasas de interés o saber algo de matemáticas financieras, porque la educación financiera implica una actitud cultural. En países que tienen este concepto desarrollado las personas educadas financieramente se preparan para el futuro, saben que deben tener un fondo de emergencia y que su prudencia en materia de endeudamiento debe tener una pauta.

Para Mónica Aparicio esta es una responsabilidad compartida entre los diferentes actores, como la academia, la banca, el gobierno y los clientes. Por ello cree que se debe hacer un alto en el camino para ejecutar un proceso ordenado, que necesariamente incorpore al Ministerio de Educación y la protección al consumidor, sin generar burocracia, para que una vez se tengan los elementos suficientemente claros, se analice la reglamentación que se requiere.

Cercanía con el cliente

Fogafín ha estudiado el concepto y encontró que hay países, desarrollados y no desarrollados, que tienen toda una estrategia de educación financiera. Para Aparicio es muy importante no confundir la educación financiera con la publicidad financiera, pues si bien el sector bancario está libertad de hacer publicidad a sus productos, la educación financiera debe trascender más allá, abordando conceptos como la cultura del ahorro y el trabajo, a través de ejercicios lúdicos.

De igual forma, se requiere una banca que dé a sus clientes una mayor orientación sobre sus capacidades de endeudamiento y las mejores alternativas que tiene antes de tomar un crédito o un servicio. Por ejemplo, si un microempresario quiere expandirse y tiene muchas ofertas, debe tener una mediana educación financiera que le ayude a saber que si se endeuda más de la cuenta va a comprometer la viabilidad de su empresa.

"La educación financiera también tiene que ver con asegurar recursos para cuando la jubilación llegue, para no depender de los hijos en la vejez", señala Aparicio.

En el mundo, Estados Unidos lleva la voz cantante en el tema y se calcula que tiene un alfabetismo financiero cercano al 50 por ciento de su población. Entre tanto México ha hecho un esfuerzo importante y también figura Brasil, cuyo caso es interesante porque tiene un nivel de analfabetismo sumamente alto, pero se ha metido fuertemente en este tema.

Fogafín cree que la banca que opera en el país debería repensar sus estrategias de responsabilidad social a la luz de este concepto, reflexionando y visualizando realmente lo que el país necesita.

Se trata de persuadir a todo el sector para tener un impacto grande y que realmente se llegue a la población que se quiere y en este propósito lo primero es cuantificar el tema, para estar en capacidad de medir si el analfabetismo financiero se va reduciendo en el tiempo.

La educación debe comenza por la casa

La directora de Fogafín señala además que la divulgación del seguro de depósitos hace parte de los conocimientos que deben tener los usuarios del sistema financiero, por lo que en momentos de estabilidad financiera ésta es una de las acciones principales que adelanta la entidad.

La funcionaria sostiene que si los millones de personas que tienen una cuenta se familiarizan con el tema y saben que sus depósitos están asegura- dos, hasta por 20 millones de pesos en primera instancia, en el momento de una intervención se reduce el esfuerzo para que la gente comprenda.

Por ejemplo, con la reciente crisis financiera mundial en un banco en California que entró en liquidación hubo filas y desorientación, porque los clientes habían perdido la noción de que su dinero estaba protegido.

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