Pandemia del Sida continúa rápida expansión

No caben dudas: cuando se habla del Sida, dos conceptos deben mencionarse: responsabilidad y culpabilidad.

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noviembre 30 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-11-30

Responsables los que deberían estar trabajando para atajar la difusión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Y aquí tienen cabida todos los estamentos: desde el nivel familiar, escolar y médico, hasta el ámbito nacional con las autoridades. Y, entre los culpables, entran aquellas personas que, con sus comportamientos arriesgados, y altamente irresponsables, son los encargados de la transmisión del VIH. Se celebra una vez más el Día Mundial del Sida. Con ello, las autoridades internacionales buscan que la humanidad recuerde que sigue planeando sobre ella la amenaza de una pandemia que, lejos de irse extinguiendo, se extiende cada vez más, llegando a convertir en sus víctimas a personas inocentes como pueden serlo las amas de casa y los niños. En el mundo, se calcula que algo más de 40 millones de personas están infectadas con el VIH. La décima parte de las mismas lo contrajeron este año. En Colombia, las cifras no están determinadas: según el Ministerio de la protección Social, habría 210.000 colombianos portadores del virus. Los médicos particulares observan que este es un alarmante subregistro y creen que, por cada persona oficialmente infectada con el VIH se deben contabilizar entre 7 y 10 personas más. Se observa que las campañas oficiales para prevenir la transmisión del virus se hicieron prácticamente inexistentes en los últimos años. Por otra parte, tampoco se han establecido normas claras para el tratamiento de los portadores de la infección y los enfermos en el país. Y si bien algunos nuevos medicamentos se han incluido en los programas sociales de atención en salud, el país dista mucho de estarles ofreciendo a sus enfermos los últimos adelantos que están disponibles en el mundo. La preocupación es la forma como la infección ha ido penetrando en los hogares. Esta es un realidad observada en el mundo y en Colombia. A menare de ejemplo se cita el caso del Africa Subsahariana en donde el 57 por ciento de los adultos infectados son mujeres, mientras que 3 de cada 4 infectados o portadores del virus menores de 21 años pertenecen también la sexo femenino. En Colombia, las cifras pueden no alcanzar niveles tan dramáticos pero no son por ello más alentadoras: cuando se anunciaron los primeros casos de infección por VIH, a comienzos de los 80, se calculaba que el síndrome atacaba a una mujer por cada 18 a 20 hombres, hoy más de la mitad de los portadores del virus son mujeres. Existe un agravante adicional: hace ya varios años que el Sida dejó de ser asunto exclusivo de la homosexualidad y la prostitución. La mayoría de las portadoras del VIH adquirieron el virus a través de las relaciones con sus esposos o compañeros permanentes. Los niños, por su parte, generalmente suelen recibir la infección a través de sus madres, y en términos frecuentes, en el momento del alumbramiento. De hecho, a pesar de que la detección temprana del VIH en una mujer en gestación permite aplicar tratamientos al futuro bebé para evitarle así el desarrollo del Sida, aún quedan demasiados niños recién nacidos que mueren por las complicaciones que implica la infección. A pesar de los ingentes esfuerzos de los científicos por lograr la elaboración de una vacuna que impida la transmisión del VIH, aún no se ha alcanzado un tratamiento preventivo o curativo. En cambio, el desarrollo de diversas terapias ha contribuido a que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida se haya convertido en una enfermedad crónica. Y quienes reciben los tratamientos más avanzados logran una sobrevida con calidad de muchos años. Así, en los países desarrollados, el Sida dejó de ser la condena de muerte. Aun en los países del primer mundo, y con mayor razón en aquellos del mundo en desarrollo, la única alternativa real para frenar el progreso de la pandemia sigue siendo la prevención combinada con campañas masivas de información y educación. Estas campañas deben ir dirigidas a todos los estratos sociales y a personas de todas las edades. Finalmente, es en la infancia en donde se aprenden los valores requeridos para la prevención, mientras que son los adolescentes los que quizá más necesitan de educación para aprender a cuidarse. Es preciso anotar que una de cada 7 personas que adquieren la infección es menor de 15 años. - Vías de transmisión de la enfermedad: - A través de líquidos corpóreos como sangre, semen, flujo vaginal. - Ocasionalmente puede encontrarse el virus en la saliva y en la leche materna. - Contactos sexuales hetero u homosexuales pueden prestarse a la transmisión del VIH. - Igual debe decirse de las relaciones anales, vaginales u orales. - Mediante elementos cortopunzantes, agujas, cuchillas y otros. - En heridas que entran en contacto con elementos infectados. - En tatuajes. - En elementos que sirven para el arreglo de uñas (cortacutículas y otros). - A través de la placenta. - Compartiendo elementos de aseo, de manera especial si hay heridas, aunque pequeñas. El VIH no se transmite en cambio: - Compartiendo elementos de aseo como toallas ni sábanas. - Tampoco utilizando los mismos vasos o cubiertos o platos. - Con abrazos o saludos de mano. - A través de picaduras de mosquitos. - En contactos sociales (besos en la mejilla, etc.).

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