Con paso firme

Si bien, el acercamiento entre los empresarios pyme y los banqueros es cada vez más próximo, todavía hay un camino por recorrer.

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febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

Muchos emprendedores saben que por prestarles dinero tienen que pagar unos intereses. Los trámites y gestiones en el sistema financiero también asustan y los pequeños empresarios creen que es imposible cumplir con tantos papeles y trámites. Juan Alfredo Pinto, presidente la Asociación Colombiana de la Pequeña y Mediana Industria (Acopi), dice que una cuarta parte del sector pyme se mueve en crédito extrabancario: “todavía existen dificultades de acceso, unas veces por falta de información y problemas de las empresas, y otras veces por aversión al riesgo. Así mismo, cuenta la falta de profundidad de la oferta financiera por parte de la banca, un asunto que hoy estamos tratando de corregir con un acuerdo entre Acopi y Asobancaria”, dice el dirigente gremial. Uno de esos problemas que menciona Pinto es el tema de las finanzas y la contabilidad que llevan las diferentes pymes. La inconsistencia en los balances, las cifras desactualizadas y poco creíbles, el manejo del flujo de caja desordenado, la ausencia de historia crediticia y, en general, la falta de buena gestión administrativa son algunas de las causas que más generan negativas en algunos casos de solicitudes de préstamos. A esto se suma, como manifiesta Hugo Betancourt, director de Pyme Visión, firma consultora especializada en el tema, de la Universidad de La Sabana, que “en muchas ocasiones la estructura financiera de la pyme está solventada en activos que suelen confundirse con los de la familia, lo que le genera dudas e incertidumbre a los bancos”. Cuando una pyme no lleva las cuentas claras, de ahí al caos hay muy poco: se dificultan aspectos como la toma de decisiones, optimizar la productividad, el manejo de costos y gastos, tener una gestión tributaria correcta y hasta saber cuándo se necesita un préstamo. Todas estas limitantes y falta de información transparente es la que ha llevado a que los bancos diseñen metodologías propias para este segmento empresarial con miras a la evaluación del riesgo, que suele traducirse en desventajas: créditos caros que deben pagarse en plazos inadecuados. Según Guzmán, son tres los puntos que obstaculizan la aprobación de créditos: “la informalidad; la falta de credibilidad, sobre todo de pymes pequeñas, aunque esto se da más por prevención de los mismos bancos que por una mala historia crediticia; y la falta de confianza entre las partes”. En la actualidad, entidades como Acopi, la Cámara de Comercio de Bogotá, diferentes Universidades, ONG y fundaciones, incluso los mismos bancos, dan capacitación sobre finanzas para pymes, pues hasta saber cuándo un crédito es beneficioso o nocivo puede traer consecuencias para la liquidez o rentabilidad de la compañía. Es clave que antes de firmar un préstamo, el empresario se cerciore de su capacidad de pago y del comportamiento de los ingresos y egresos que se dará durante el tiempo de la financiación.

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