Los pesares de los economistas

Sin duda la actividad profesional más vapuleada en estos días es la economía. La crisis en que se debate el mundo y la carencia de respuestas certeras a los innumerables problemas, colocan en la picota a los profesionales de esta especialidad ¿Por qué diablos no se percataron de lo que se estaba incubando y, lo más grave de todo, por qué no han tomado las medidas apropiadas? Quienes formulan el interrogante creen que los economistas somos adivinos o, por lo menos, nos encontramos habilitados para proyectar el futuro con precisión matemática.

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abril 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-04-30

Aparte de que la economía es una de las profesiones más competidas en el mundo entero, simplemente porque quien habla de inflación o de oferta monetaria, de inmediato es graduado en economía, los propios economistas -al menos un buen número- se encargan de echarse la soga al cuello, pues quieren una disciplina que se ocupe fundamentalmente de los seres humanos y tenga la certeza matemática de las ciencias puras. Tal como lo advierte el Nobel de Economía, P. Krugman, “No cabe duda de que hay demasiadas matemáticas en las revistas de economía, ya que la elaboración matemática es una manera tradicional de disfrazar una idea banal”. Por supuesto no estoy de acuerdo con la afirmación de que la elaboración matemática es una forma de disfrazar una idea banal, pero creo que hay muchas matemáticas y poca sensibilidad social y reducido sentido práctico en los análisis y en las decisiones. Que los gestores de la política económica no deban limitarse a responder pasivamente a las novedades, sino ‘prever’ y configurar los acontecimientos futuros, todo porque las herramientas de política económica son más refinadas, más eficaces y cada vez más libres de las inhibiciones impuestas por las tradiciones, los malentendidos y aún las polémicas doctrinarias, no es cierto. La realidad es que los pronósticos macroeconómicos tienen mucho más de arte que de ciencia. Es necesario tener muy presente que la economía no es como la astronomía, puesto que sus conclusiones influyen directamente en medidas económicas que afectan a casi todo el mundo. En un mundo ideal, señala Krugman, eso significaría que la especialidad interesaría lo suficiente a un elevado número de personas como para estudiarla detenidamente. En un mundo imperfecto, significa que a la gente solo le interesa lo suficiente para saber lo que desea creer. Por otra parte, la politización no es un fenómeno único de la economía y ni siquiera de las ciencias sociales. Aunque en economía se produce una continua acumulación de conocimientos, existe un mercado constante de doctrinas que hacen el juego a los prejuicios populares, independientemente de que tengan o no sentido. En las épocas de crisis económica como la actual, la búsqueda de ideas políticamente útiles cobra especial intensidad. De allí que se haya configurado la era del vendedor de políticas económicas, es decir, del economista que les dice a los políticos lo que éstos quieren oír. Un buen ejemplo para el caso, es la manera como se entronizó en nuestro medio la feria de las rebajas fiscales y los subsidios sin medida. Ya que toco este punto y en pro de la profesión que escogí para defenderme en la vida, debo recordar que la gran mayoría de las decisiones en materia económica no son tomadas por personas formadas en estas lides, sino por especialistas en asuntos varios, la actividad más lucrativa del mercado. ''En las épocas de crisis económica como la actual, la búsqueda de ideas políticamente útiles cobra especial intensidad.WILABR

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