Más de planeación regional

Me han caído rayos y centellas con respecto a mi anterior columna sobre las dos planeaciones. Que no creo en ella, a pesar de haber sido consejero en programas de planeación estratégica; que este organismo sólo hace planeación indicativa; que las teorías se requieren para sustentar las prácticas y no al revés; que allí hay un excelente equipo de funcionarios de todos los niveles empapados de patriotismo; en fin, que no valía la pena tomar en cuenta las opiniones de quien tiró la primera piedra.

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marzo 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-03-30

No es para tanto. No se trataba de linchar a nadie, ni cortar las manos como lo hacen los talibanes. Como suele decirse coloquialmente, “nada personal, sólo negocios” -para separar las críticas personalistas de las que no lo son. Es inobjetable el papel de este organismo del Estado en muchas ocasiones desde su fundación hace ya muchos gobiernos. Talentos de valía han pasado por su dirección y me haría interminable con sus nombres. Su rol como contraparte de los organismos extranjeros ha tenido sus altibajos, pero los gobiernos necesitan agencias técnicas que puedan modular los dictámenes de la economía mundial. Un ejemplo de ello es el documento Conpes 3413 sobre concesiones que recién aprobó el gobierno. Sin embargo, no es una entidad perfecta: también hay indicios de contradicciones. Por ejemplo, el DNP publicó una serie estadística con la cual se demostraba que los índices de pobreza habrían disminuido considerablemente durante esta administración. No pasaron muchos días cuando llegó la noticia de que no era cierto que el número de pobres se hubiera reducido, sino que el propio Gobierno había decidido cambiar la metodología de los cálculos para hacer tal medición. La confianza en la técnica había sufrido un rudo golpe. Así de fácil. No obstante, estimo que el punto es otro: ¿cuál es el vínculo que se tiene con las oficinas territoriales de planeación para coordinar las políticas del Gobierno central con los proyectos departamentales y municipales? ¿Cuál es el alcance de la influencia técnica del DNP para evitar que el país se desencuaderne por el caos y la improvisación de las ejecuciones seccionales? Por ejemplo, debe existir algún mecanismo institucional que nos explique a los colombianos la razón por la cual los departamentos con regalías petroleras acusan en sus municipios los más altos niveles de pobreza, malversación, despilfarro y corrupción. ¿Por qué la mayoría de los municipios del país no tienen agua potable a pesar de las considerables inversiones que se han hecho en los últimos cincuenta años? No en vano el Presidente Uribe está tan enojado con los rateros. En un reciente discurso ante la Academia de la Lengua, el economista Santiago Montenegro, director nacional de Planeación, se nos reveló como un poderoso intelectual en torno a la obra de su paisano Aurelio Arturo. Su disertación, salpicada de serias reflexiones filosóficas y literarias, debería ser publicada profusamente para deleite de muchos. Como allí se corre el velo para descubrir un hombre culto y holístico, tengo la esperanza que sabrá entender las anteriores inquietudes sobre la moral y el papel técnico de las planeaciones regionales. Nada más, pero tampoco nada menos.

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