Pluralidad religiosa, factor de crecimiento económico a pesar de las contradicciones

La libertad debiera ser un bien o un valor aplicable a todos los ámbitos.

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noviembre 30 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-11-30

No se entiende que la libertad sea buena para unas cosas y mala para otras. Por eso es difícil entender las inconsistencias de algunos movimientos políticos o sociales. Es simpático escuchar a algunos grupos con sus odas a la libertad sexual o religiosa al tiempo que lanzan diatribas en contra del libre comercio. Asimismo, no se entiende a otros partidos políticos hablando del poder del libre mercado y condenando las uniones entre personas del mismo sexo. Sin duda existe una concepción segmentada de la libertad. La libertad de elegir debería poder ser ejercida en todo ámbito hasta donde permita la convivencia en sociedad. Desde elegir presidente hasta cónyuge, pasando por el libre comercio. ¿Por qué la libertad económica es una cosa y la libertad de elegir pareja es otra? Algunos pensadores argumentan que la libertad económica no existe. Sólo la pueden ejercer los ricos. Los pobres no tienen alternativas, y la libertad económica es la guerra en donde los débiles no tienen oportunidad de ganar. Siendo así, se necesita un Estado fuerte que limite la libertad económica. Por otro lado están quienes les gusta la libertad económica pero no comparten una visión heterodoxa de la familia y piensan que preservar la familia tradicional y ciertos valores religiosos asegura la cohesión social. Se requiere entonces un Estado que los ampare. De este modo, una porción de la libertad individual hay que cederla a una institución colectiva que pone en orden los desarreglos que ocasiona su pleno ejercicio. Pero la historia ha mostrado que ni la represión económica ni la religiosa producen bienestar. El comunismo mostró ser una opción tan fallida como la teocracia. Detrás de su ineficacia para generar crecimiento y bienestar existe un denominador común: una ausencia apreciable de libertad. Quizá no es necesario mostrar cifras para ilustrar el fracaso del comunismo como modelo económico. Pero la relación entre crecimiento y religión ha sido un tema menos estudiado. Un estudio de Barro y McCleary ("Religion and Economic Growth", NBER, WP9682, 2003) muestra como para un panel de 59 países, el desarrollo económico está asociado a una menor religiosidad medida a través de índices de asistencia a los recintos de oración. Este resultado empírico se ilustra en la gráfica donde el eje horizontal corresponde al índice de asistencia a oficios religiosos desarrollado por los autores (a mayor asistencia mayor es el índice) y el eje vertical muestra el crecimiento del PIB una vez se controla por variables macroeconómicas e institucionales estándar. Una explicación económicamente pagana de este resultado es que los recursos dedicados a la religión se sustraen de actividades productivas. Otra explicación más elaborada la desarrollan Berman y Iannaccone, quienes argumentan e intentan demostrar que la demanda por servicios religiosos está asociada positivamente a gobiernos y economías que funcionan de forma precaria.-Estudio científico arroja luces: Los datos del estudio de Barro y McCleary muestran que el crecimiento económico está positivamente relacionado con la pluralidad religiosa. Países con mayor tolerancia hacia diversas religiones presentan una tasa de crecimiento mayor. La tolerancia, parecería estar asociada a un entorno general de mayor libertad económica. No es bueno entregar toda la libertad a un Estado, sea para lo que fuere. Mientras más libertad haya en todo ámbito mejor - de nuevo, hasta donde se asegure la convivencia social. La libertad de poder escoger qué comprar y qué producir es tan valiosa como la de poder elegir pareja o religión.

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