La política en Latinoamérica

Personajes de carne y hueso en el 2006 hubo los que uno quiera, pero finalmente la designación es un capricho de quien lo decide, pero por ser una práctica generalizada en todo el mundo, hay que estar ahí. A la final, los personajes escogidos -al menos en el caso colombiano- tienen más el objetivo de hacer un homenaje o pensar más con el deseo que en realidad evaluar con imparcialidad y justicia las acciones realizadas.

POR:
diciembre 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-22

Así se peque de facilista y para muchos sea una falta de compromiso, el año 2006 tuvo para Colombia la ocurrencia de un hecho que puede impactar nuestra vida en el futuro: la consolidación de una línea política en buena parte de los países latinoamericanos, bien distinta a la nuestra. Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y la señora Bachelet en Chile, son una demostración de que en esos países hay una especie de reacción frente a la clase política tradicional y al mismo ejercicio del poder que por muchos años imperó. Puede que uno esté de acuerdo o no, pero lo ocurrido en esos países -dentro del marco de la democracia- es también una señal de independencia frente a la política que desde Estados Unidos se ha dado a la región y de cuya evaluación no se sale bien librado. La decisión popular no tiene que ver con una confrontación sino es una señal de independencia. Ese giro político puede resultar favorable o adverso a Colombia en el futuro, más si se tiene en cuenta que aquí mantenemos -con razón o sin ella- una política contraria a las de esos países enunciados: la gran cercanía y dependencia con el imperio. Ni el Gobierno ni la sociedad colombiana, dentro de cuentan los empresarios, pueden desconocer esa nueva realidad política regional y aunque nadie puede plantear que se cambie el modelo adoptado -que a decir verdad ha sido consistente en el tiempo- tampoco resulta conveniente alejarse de los vecinos, sólo para complacer al imperio. Un esquema de equilibrio a lo colombiano, parecería la salida perfecta. Plantear que los vecinos no nos apoyan o nos han dejado solos en la violencia y el narcotráfico es ingenuo e irreal y actuar en consecuencia puede ser dañino para Colombia. Esa actitud no reporta dividendos, sino puede resultar costosa. Eso se sabrá en el 2007. * * * * * Soy santandereano. Creo que lo hecho por Cúcuta Deportivo es una demostración de grandeza. Felicitaciones. Empresario exportador "El giro político en varios países de la región no puede ser visto con indiferencia por Colombia”.

Siga bajando para encontrar más contenido