Las pollas perdidas

Me duele aceptarlo, pero no me gané ninguna polla del Mundial. Una frase de mi abuela dice que ‘de malas en el juego de buenas en el amor’, pero tampoco. Si fuera así, yo sería el Brad Pitt criollo y no llego ni al Chapulín Colorado de la cuadra. Simplemente, aplicando otra frase de la abuelita, ‘el que juega pierde’. Y yo juego. Mucho.

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junio 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-06-30

Todo empezó días antes del Mundial. Propuestas de pollas me llegaron al correo electrónico; en los corrillos de la oficina se anunciaba la planificación de una jugosa apuesta con una bolsa ídem, y hasta empresas privadas de las que soy cliente me invitaron a participar en su juego de pronósticos de marcadores con premios que iban desde una nevera hasta viajes al exterior. Yo, que dizque sé de fútbol, ya me veía con todo: plata, moto, nevera, T.V. de plasma y el problema de elegir si me iba primero a Buenos Aires o a Margarita. Por supuesto, mientras vaticinaba que Suecia iba a golear 4-0 a Trinidad y que Serbia y Argentina iban a empatar sin goles, se me olvidó que en la vida me he ganado nada. Es más, la única vez que me gané algo, un chance con un número que soñé (otro día les cuento esa historia), la frase de mi abuela se hizo realidad: me gasté la plata en una fiesta de cumpleaños para la novia que me echó a las tres semanas. Pero volvamos a mis pollas; me duele menos. Hice cinco pollas y en una metí de semifinalista a República Checa, en tres eliminé a Argentina y en otra, la de más plata, lleve a Serbia y Montenegro a los cuartos de final. Además, en todas eliminé a Ecuador en primera ronda perdiendo todos los partidos. Claro, si usted no sabe que todo lo que pronostiqué fue un absoluto fracaso, no sólo no me entiende sino que es evidente que no hizo una polla. Es más, apostaría a que no es colombiano pues no hubo una sola empresa que no organizara pollas entre sus trabajadores (sé de algunas que llegan a los diez millones), ni empleado que no se metiera aún así no tuviera idea de quién es el actual campeón del mundo. En mi caso, no sólo me duelen mis errores, sino que la recepcionista, una joven simpática y querendona que cree que el ‘Pibe’ Valderrama es un señor que sale en comerciales (y no se equivoca), le dio al empate entre Trinidad y los suecos. Me dolió tanto eso, que ya no la puedo ver con los mismos ojos; ya no le recibo el tinto matutino. Es que el Mundial ha sido pasional a pesar de que Colombia no esté. Yo creía que era la resignación o la fiebre misma de la Copa del Mundo, pero no; son las pollas. La situación es extrema. Hubo caras largas porque Ghana venció a Estados Unidos, lutos por la eliminación checa, maldiciones porque Francia pasó como segundo del grupo desajustando todo lo que se tenía programado; en las oficinas la gente ha sufrido por no saber cómo va Ucrania, en las tiendas la gente celebró goles de Túnez, y una noche (lo juro) oí a un periodista girardoteño feliz porque Corea le ganó 2-1 a Togo. Es maravilloso... Bueno, era; porque ya es poco probable que me gane al menos la nevera. Y estoy lleno de rabia por eso. Ahora es cuando le doy mérito a Borges cuando dijo: “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Fijo lo dijo tras no ganarse la polla... Periodista "El Mundial ha sido pasional a pesar de que Colombia no esté”.

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