Primeros en Responsabilidad Social con los autores y compositores de Colombia

Primeros en Responsabilidad Social con los autores y compositores de Colombia

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octubre 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-31

Salud, auxilios, bonificaciones y pensión son algunos de los beneficios que los autores y composito-res colombianos reciben a través de Sayco. En este sentido, desde su fundación, en 1946, la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco) ha venido trabajando con fuerza el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y con una mayor conciencia de ello desde hace unos años. Esta institución fue creada por los propios autores hace más de 60 años, en cabeza de los maestros José Barros, Álvaro Dalmar y Lucho Bermúdez, con el propósito de ejercer una plena reivindicación de los derechos de autor, emanados del derecho francés a finales del Siglo XIX, en una época caracterizada, en los años 40, por una escasa cultura orientada al justo y debido reconocimiento de dichos derechos. Solo hasta 1982 comenzó a perfilarse una legislación al respecto, con la promulgación de la Ley 23 de aquel año, que recibió unas modificaciones complementarias a través de la Ley 44 de 1993. La entrada en vigor de esta última disposición se presentó a la par con un giro definitivo dentro del funcionamiento de Sayco que le dio el impulso necesario para robustecerse y comenzar a librar una batalla más decidida en pro de una mayor retribución a la labor de los artistas nacionales. En aquel momento fue determinante que los mismos autores, liderados por los maestros Jorge Villamil y Rafael Escalona, se hicieran conscientes de que resultaba más práctico y beneficioso para ellos que las labores de ejecución y cobro de los recaudos fueran acometidas por profesionales idóneos en la materia. Fue así como se inauguró una nueva era en la historia de la institución, que contó con la orientación de Jairo Enrique Ruge Ramírez, su actual Gerente General. Evolución de 1993 al 2006 En el año 1993, el panorama que vivía Sayco era poco prometedor. En aquel momento, sus estatutos societarios estaban desactualizados. Para completar, los periodos de mandato de sus directivos eran muy cortos (2 años), lo que impedía consolidar resultados de gestión, existía un abierto desconocimiento de la titularidad de los editores, se confundían las responsabilidades del presidente y de su consejo directivo y la clasificación de sus socios era ineficiente. Los recaudos, que ese año llegaban a los 1.410 millones de pesos, para el 2006 se incrementaron en un 1.749 por ciento. Esto determinó que su índice de costos operativos descendiera de un 38,7 por ciento registrado en 1993 al 21,17 por ciento en que se situaron en el 2006. Para ese mismo periodo, su número de socios creció de 1.735 en 1993 a 3.676 en el 2006; sus oficinas seccionales pasaron de 13 a 19 y el número de obras registradas en su base de datos subió de 50.000 a 3’750.000, de las cuales 119.500 son nacionales. Además, el número de convenios celebrados con sociedades análogas de otros países aumentó de 18 a 71, cubriendo a 134 países, y se han invertido sumas importantes por año últimamente para subsidiar las premiaciones de festivales musicales, como el de Villanueva, que se realizan a lo largo del territorio nacional. Otro logro valioso fue la obtención de la certificación de calidad ISO 9001:2000 en todos sus procesos, que se produjo en febrero del 2006.

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