El problema de la vivienda necesita más que casas gratis

El programa de entrega de 100.000 viviendas gratis en el país está mostrando resultados en materia de ejecución para el actual Gobierno; sin embargo, la política del sector debe ser integral para que los más necesitados también tengan acceso al mejoramiento de sus condiciones habitacionales.

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marzo 05 de 2013 - 01:04 a.m.
2013-03-05

El ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, y el presidente, Juan Manuel Santos, están recorriendo el país cumpliendo apretadas agendas que incluyen la entrega de casas y apartamentos y, sobre todo, eventos de lanzamiento en los que ‘ponen la primera piedra’ en la construcción de proyectos de vivienda completamente subsidiada.

Mientras las comunidades reciben entusiastas a los mandatarios, es importante llamar la atención sobre algunos aspectos de la política de vivienda del Gobierno. Algunos han alertado sobre la posibilidad de que se utilice como un botín electoral: regalar bienes puede ser una de las formas más efectivas de ganar votos.

De hecho, los enfrentamientos entre Uribe y Santos, respecto a las comparaciones entre las políticas de vivienda de ambos gobiernos, han dejado ver que el de Santos está dispuesto a capitalizar la popularidad que el programa de las 100.000 viviendas gratis le permita. Y así debe hacerlo en estos tiempos en que la imagen negativa del Gobierno crece, pero el sector de la vivienda parece ‘sacar la cara’, al menos en términos relativos, y el Ministro tiene los mejores índices de popularidad.

Los lectores de la Silla Vacía escogieron a Vargas Lleras como el mejor ministro del 2012; un grupo de empresarios encuestados por la Revista Dinero le dieron la mejor calificación del gabinete y, además, destacaron la vivienda como la locomotora que mejor está dinamizando la economía; y las encuestas ‘Colombia Opina’, que contrata la Alianza de Medios, lo muestran como el ministro con quien más satisfechos están los colombianos.

El programa ha sido un ejemplo de ejecución: el Ministerio de Vivienda cerró el 2012 con la mejor nota del gabinete en esa materia. En octubre del año pasado se anunció el inicio de los primeros contratos y se esperaba comenzar a entregar las casas en enero del 2013.

El retraso fue mínimo y el 11 de febrero los primeros beneficiados estrenaron casa. Entre ellos, la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema destacó, con motivo de la primera entrega, a dos madres cabeza de familia con 8 y 9 hijos, respectivamente. Con seguridad, las casas de la urbanización Altos de Pradera son mejores que las viviendas que ocupaban antes estas familias, y la propiedad de la casa aligerará la carga en sus bolsillos. Sin embargo, estos hogares llegarán a estrenar casa con un índice de hacinamiento crítico (5 personas por cuarto para dormir).

Además, no todo ha fluido a tan buen ritmo. Las tensiones entre la administración distrital y el Gobierno Nacional en lo que tiene que ver con la asignación de lotes y prestación de los servicios públicos requeridos para el desarrollo de los proyectos en Bogotá ha sido evidente.

También, a pesar de que el proceso de selección tiene parámetros muy claros para la identificación de beneficiarios, entre los 91 seleccionados iniciales para recibir las primeras casas en Pradera, se ‘colaron’ trece que a pesar de cumplir con las condiciones de desplazamiento, pertenecer a la Red Unidos y en algunos casos ser adultos mayores, ya eran propietarios de vivienda.

Esta anécdota es un típico ejemplo de manipulación inaceptable de las condiciones para beneficiarse de programas sociales. Las personas que intentaron adquirir estas viviendas sin cumplir los requisitos serán investigadas por la Fiscalía por presuntos delitos de falso juramento, fraude procesal y fraude de subvenciones.

Pero esta historia es también muestra de una realidad de la propiedad de la vivienda en Colombia que no puede ignorarse. Muchos hogares muy pobres tienen viviendas propias, pero en pésimas condiciones de habitabilidad. Así lo muestra la más reciente publicación del Boletín de Divulgación ELCA donde se presenta un análisis sobre la tenencia de vivienda y su calidad, a partir de los datos de la Encuesta Longitudinal Colombiana de la Universidad de los Andes (ELCA).

La ELCA recogió información muy detallada sobre 5.446 hogares representativos de los estratos uno a cuatro en zonas urbanas de cinco regiones de Colombia durante el primer semestre del 2010.

Los resultados son contundentes. En Colombia, los hogares de estratos y regiones más vulnerables tienen los más altos índices de propiedad de la vivienda, pero también son los que presentan mayor incidencia de construcción independiente, falta de financiación formal, peores materiales de construcción en pisos y paredes, y serios niveles de hacinamiento. Además, reportan, en mayor proporción, vulnerabilidad a desastres naturales.

Este Gobierno está mostrando resultados en materia de ejecución con el programa de viviendas gratis y está jugándose esa carta para mejorar su descendente popularidad en las encuestas. Sin embargo, las verdaderas soluciones de vivienda para los más vulnerables no pueden limitarse a entregar casas nuevas gratuitamente; la política de vivienda debe ser integral.

En Colombia hay un alto porcentaje de hogares pobres que han logrado adquirir vivienda propia, ellos también necesitan acceso a oportunidades de mejoramiento de sus condiciones habitacionales.

Ximena Cadena, directora ELCA, Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

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